Nike consiguió su objetivo en la Maratón… en marketing

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Nike
Todo absolutamente en el circuito de Monza llevaba impreso el logo de Nike
  • La repercusión mundial que obtuvo la intentona de bajar de las dos horas el tiempo en realizar la Maratón ha dado a la compañía una repercusión a nivel mundial sin precedentes fruto de una estrategia de marketing perfectamente diseñada por la multinacional nortamericana

Al final no pudo ser. El vigente campeón olímpico de la modalidad, Eliud Kipchoge, se quedó a tan sólo 25 segundos de bajar de las dos horas el tiempo en realizar la prueba de la Maratón, un intento que sin embargo, y aunque pueda parecer lo contrario, era secundario para la firma norteamericana Nike, que ya había conseguido gran parte de los objetivos previstos para una estrategia de marketing perfectamente diseñada que dio los resultados esperados.

La Maratón como excusa

No iba a estar homologado por la Federación Internacional de Atletismo; no se iba a disputar en circunstancias “reales” de carrera pero a nivel deportivo a Nike le quedaba la excusa de poder demostrar ante todo el mundo que, por primera vez en la historia, el hombre está más cerca que nunca de conseguir un hito que hasta ahora se presumía inalcanzable: bajar de las dos horas el tiempo en realizar la prueba de la Maratón.

Claro que para ello, tuvo que haber durante toda la carrera una serie de “ayudas” muy criticadas por los especialistas que jamás tendrían en una competición real los participantes: tres especialistas luchando en común por conseguir el mismo objetivo; la ayuda de “liebres” durante toda la prueba que guiaban a los mismos; la inestimable colaboración de la tecnología en forma de zapatillas para multiplicar los efectos beneficiosos sobre los atletas y la presencia durante toda la carrera de un coche que iba marcando el tiempo delante de los corredores pero que realmente iba sirviendo para que los mismos fueran a rebufo de éste, fueron algunas de las “trampas” que tanto han criticado durante este fin de semana los grandes especialistas de la modalidad, que han visto en la prueba de Nike toda una parafernalia montada exclusivamente para el lucimiento de la compañía.

Una exposición sin precedentes

Y no les falta razón. Desde la propia Nike eran conscientes, con los estudios y parámetros previos con los que contaban, que muy difícilmente iban a conseguir el reto inicialmente previsto. Es más, el hecho de que no sería homologado por la IAAF aunque lo consiguiera debería haber sido un obstáculo más que suficiente para abandonar el proyecto. Y sin embargo, Nike continuó. Y continuó porque tras el mismo se enmascaraba una operación de marketing con un despliegue de tal envergadura que pocas veces antes se habrá podido ver en el mundo del deporte.

Coche Nike

El pasado sábado todo en el circuito de Monza hacía referencia a Nike. Cualquier imagen, cualquier instantánea, cualquier retransmisión, por más que lo intentara, iba a tener como protagonista de la misma el logotipo de Nike como telón de fondo. Cientos de paneles de publicidad se agolpaban a lo largo de todo el circuito: banderines, vallas publicitarias, señales en el suelo y, como no, el referido coche con el tiempo realizado hasta entonces que iba abriendo paso a los corredores. Todo tenía el símbolo del swoosh como gran protagonista. ¿El récord? Secundario. Ni tan siquiera iba a valer de manera oficial. Lo verdaderamente importante ya estaba conseguido. A las pocas horas las redes sociales se hacían eco del Breaking-2, nombre con el que Nike bautizó el evento. Pocas veces antes una marca organizó un evento (un auténtico “sarao” en boca de los especialistas en el mundo del atletismo) para, con la excusa de un récord, obtener una publicidad que difícilmente se podrá volver a alcanzar. El objetivo deportivo se quedó a tan sólo 25 segundos de conseguirse. El objetivo real Nike lo superó y con creces.

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