• Acaban de firmar hace tan solo unos días uno de los contratos más grandes dentro del deporte universitario de casi 200 millones de dólares.

Hace apenas unos días informábamos del acuerdo de renovación alcanzado por la Universidad de Kansas, los conocidos Jayhawks, con la multinacional alemana adidas que extendería en el tiempo una relación entre las partes que nació allá por el año 2005 y que, en base a la nueva unión, se extendería en el tiempo hasta el año 2031. A cambio, la marca alemana se comprometía a abonar 191 millones de dólares en lo que es el quinto mejor acuerdo de patrocinio jamás firmado dentro mercado del deporte universitario en los Estados Unidos. Hoy, un par de días después, en el seno de dicha universidad, sus responsables analizan la oportunidad y conveniencia de continuar adelante con el acuerdo después de conocerse el enorme escándalo de corrupción que se ha destapado hace tan solo unas horas dentro del deporte universitario estadounidense.

Temor a las consecuencias

Son horas intensas las que se están viviendo en estos días en las universidades estadounidenses. El escándalo de corrupción destapado por el ministerio fiscal en los Estados Unidos que afecta a múltiples e importantes actores dentro del deporte universitario USA (agentes, representantes de universidades, entrenadores, jugadores y altos ejecutivos de marcas comerciales) ha llevado la incertidumbre hasta el seno de esas universidades donde se debate abiertamente la oportunidad o conveniencia de continuar adelante con los acuerdos comerciales firmados por cualquiera de las partes afectadas.

Mientras continúa la investigación, las universidades más preocupadas por sus consecuencias en estos momentos son las que mantienen contrato firmado con la marca alemana adidas, la única firma de ropa deportiva que hasta ahora ha aparecido implicada en la trama, que analizan las consecuencias que sobre dichas universidades podrían tener, a efectos sobre todo de imagen, mantener sus acuerdos con la marca ante la más que previsible crisis de reputación de imagen que se vaticina.

En este escenario, la primera universidad que ha salido a escena sobre esta gran duda, quizás por la proximidad de la firma de su nuevo acuerdo con la compañía, ha sido la Universidad de Kansas, los famosos Jayhawks, que apenas unos días después de alcanzar con adidas el que hasta la fecha es el quinto mejor contrato dentro del deporte universitario, valora la conveniencia de romper o no el mismo de manera unilateral ante las posibles consecuencias que su vigencia, dado el escándalo que salpica a la firma, pudiera tener para la Universidad.

Una trama con muchas ramificaciones

La trama destapada hace tan solo unas horas no viene más que a confirmar la perversión del sistema establecido en los Estados Unidos para el deporte universitario y su explotación desde un punto de vista comercial. Dicho sistema trata de proteger a los estudiantes que sobresalen en el mundo del deporte de todo lo que rodea al mismo desde el punto de vista comercial y de los negocios.

Sobre el papel, una idea utópica. Una iniciativa más que plausible que intenta proteger a las nuevas y potenciales estrellas del deporte estadounidense para que se centren en los estudios y en los valores del deporte alejando las impurezas que pueden corromper dichos valores. En la práctica, un sistema maquiavélico que, a la vez que impide a esos jóvenes deportistas, con la excusa de protegerlos de todo cuanto rodea al deporte en su rama más comercial mediante la adopción de normas que impiden que los ingresos de esos estudiantes puedan proceder de fuentes que no sean las propias becas de formación que disponen para sus estudios, alimenta por otro lado a las propias universidades mediante la firma de suculentos contratos, multimillonarios, con firmas y marcas comerciales. Un negocio en definitiva redondo para todos, universidades, agentes, firmas comerciales y un largo etcétera, menos para los propios jugadores, lo que origina un caldo de cultivo lo suficientemente importante como para que se den casos como la trama de corrupción destapada.

Recordemos que la trama destapada estaba pensada para captar futuras estrellas del mundo del deporte para las marcas deportivas que, es más que evidente, se pelean (y pelearán) por contar en sus portfolios a los mejores embajadores para que vistan sus productos. En un momento de sus carreras en los que estos universitarios, a punto de dar el salto al mundo del estrellato deportivo, tienen como principales consejeros y referentes a sus entrenadores en la universidad, la trama intentaba captar voluntades para que éstos firmaran por firmas deportivas para que, a cambio de dinero camuflado bajo la figura de becas de formación, se vincularan con las mismas incluso antes de dar el salto a la profesionalidad.

En este contexto, han sido detenidos cuatro entrenadores, un ex-jugador, varios directivos de universidades y Jim Gatto, director global de marketing de adidas (además de otro ejecutivo de la compañía cuyo nombre no ha sido revelado). La última gran novedad en este caso ha sido la destitución inmediata de un histórico de los banquillos universitarios, Rick Pittino, una leyenda en el deporte estadounidense, al que la Universidad de Louisville ha cortado como entrenador principal a pesar de que sobre el mismo no hay más que rumores de estar en el punto de mira de este tipo de prácticas.

La red ahora destapada estaba integrada por entrenadores y ayudantes de entrenadores que “aconsejaban” a las futuras estrellas vincularse con adidas antes de su salto al deporte profesional a cambio de “becas de formación universitarias”. A cambio, la marca cerraba a su vez, presuntamente, importantes acuerdos comerciales con las universidades afectadas donde jugaban estos estudiantes.