La NFL desconfía de Trump

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Donald Trump
Donald Trump demandó en su día a la NFL
  • En la liga de football tratan de no generar demasiada antipatía a un presidente que ya llevó en el pasado a la todopoderosa NFL a los tribunales

En la NFL andan con la mosca detrás de la oreja. Tratan de ser cautos en sus posiciones y casi que desarían (aconsejarían) a los jugadores de las diferentes franquicias que no den pie, con sus acciones, omisiones o declaraciones, a que la situación con Donald Trump, nuevo inquilino de la Casa Blanca, puedan degenerar en una serie de represalias que deriven en consecuencias negativas para la organización, más conocido el pasado que existe en la relación entre ambos.

Un pasado conflictivo

Año 1983. Un joven Donald Trump, convertido a esas alturas ya en uno de los empresarios más importantes de los Estados Unidos, vive, fuera de los negocios inmobiliarios, su primer gran revés. Y le llega desde el mundo del deporte.

Apenas unos meses antes, Trump adquirió un equipo de la United States Football League, conocida como la USFL, convertida en alternativa a la todopoderosa NFL. El por entonces magnate adquirió los New Jersey Generals por “apenas” nueve millones de dólares, seducido por una competición que impulsaba David Dixon y cuyo objetivo era ofrecer muchos más encuentros a los aficionados al football en los Estados Unidos.

Conflicto de intereses

Trump, ávido hombre de negocios, no se adentró en el mundo del deporte sabiendo que iba a salir derrotado. Si lo hizo fue porque estaba convencido de que otra liga, con casi tanta resonancia o incluso más que la propia NFL, podía ser posible. Y no dudó en interponer una demanda judicial contra la todopoderosa NFL a la que acusaba de monopolizar el mercado de este deporte en los Estados Unidos.

Trump consideraba que su franquicia no debía jugar sus encuentros en primavera porque dañaba los índices de audiencia de la competición, acusando a la NFL de prácticas monopolísticas en este sentido.

Convenció al resto de propietarios de las demás franquicias para sumarse a su causa y el caso fue llevado a la justicia en la primavera de 1986 y aunque los tribunales dieron la razón a la USFL, la sentencia no fue del todo la esperada por Trump y compañía.

Trump no consiguió su esperada indemnización por parte de la NFL a la USFL y el intentar competir de tú a tú con la NFL en los mismos meses le acabó pasando factura a una competición que arrastraba enormes problemas económicos y que acabó por desaparecer tan sólo un año después, en 1987.

Sin embargo, Trump nunca acabó por digerir del todo aquel triunfo que finalmente fue una derrota con la desaparición de la liga. Y en la NFL no se han olvidado ni mucho menos de aquella situación, una situación con la que con Trump llegó a meter el miedo en el cuerpo a la poderosa NFL, un temor que ahora, con el multimillonario en el sillón del despacho oval de la Casa Blanca, vuelve a aparecer con toda su fuerza sobre la mente de los responsables de la NFL, que tratan de evitar conflictos con el nuevo propietario de la NBA.