La crisis institucional y los cracks del Barça hunden la marca FC Barcelona

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Neymar
La disputa jugadores-directiva en el Barça está acarreando una grave crisis de reputación al FC Barcelona
  • La guerra abierta entre los pesos pesados de la entidad y la directiva azulgrana han llevado a la marca FC Barcelona a una importante crisis de reputación que puede tener serias consecuencias dentro de la industria del deporte.

Justo en el día en el que el FC Barcelona anunciaba la interposición de una demanda contra su hasta hace unas semanas ídolo Neymar Jr. por incumplimiento de contrato, exigiéndole la devolución de hasta casi 9 millones de euros abonados como prima de renovación hace apenas un año, los pesos pesados del vestuario azulgrana se reunían con el demandado en un restaurante de Barcelona para reencontrarse, hacerse fotos, subirlas a las redes sociales y, de paso, mandar algún que otro recado a la directiva azulgrana con la que mantienen un enfrentamiento abierto sin disimulo alguno.

Daño a la imagen del FC Barcelona

Con ese gesto, un capítulo más de la sin razón que parece haberse instalado en el FC Barcelona de un tiempo a esta parte, los cracks azulgranas y la directiva de la entidad asestaban otro duro varapalo a la marca FC Barcelona, envuelta en una grave crisis de reputación de la que a buen seguro le va a costar salir.

Porque cada vez que algún directivo de la entidad azulgrana sale a escena para arremeter, como en las últimas semanas, contra algún peso pesado de la plantilla, la marca FC Barcelona se deprecia un poco más frente a potenciales patrocinadores. Y cada vez que alguno de esos pesos pesados del club sube una fotografía con mensaje a la directiva en las redes sociales, el valor comercial de la marca FC Barcelona desciende otros cuantos puntos en su cotización frente a posibles patrocinadores.

El Madrid y el Barcelona disparan las marcas de sus jugadores

Ante esta situación, se dibuja un escenario en el que nuevamente se pone el foco en quién tiene mayor poder dentro de la industria del fútbol: si los verdaderos protagonistas de este deporte, los jugadores, o las entidades deportivas para las que trabajan, entidades que, como en el caso del FC Barcelona o el Real Madrid, se convierten en gigantescos altavoces mediáticos que disparan las marcas de sus jugadores.

Se abre, como decimos, así el debate acerca de la influencia que ejerce sobre la marca de un jugador el pertenecer a una entidad como el FC Barcelona o el Real Madrid. Porque, no debemos olvidarlo, los Messi, Neymar, Piqué y compañía, pesos pesados en este caso de la entidad azulgrana, ¿serían lo que son desde el punto de vista de marcas comerciales, de no militar en un club como el FC Barcelona en este caso (o el Real Madrid en el caso de los futbolistas blancos)?

Estos cracks son jóvenes, multimillonarios y con una imagen de marca tan influyente que las firmas comerciales no dudan en desembolsar ingentes sumas de dinero por tener a su lado a las grandes figuras del mundo del fútbol en la actualidad. Pero, ¿qué parte de culpa hay de ello, de esa fama, de esa gigantesca marca comercial en la que se convierten, en los clubes en los que militan? Y más aún, ¿qué daño pueden provocar para ese altavoz indispensable que es el FC Barcelona con sus actuaciones, declaraciones y posicionamientos?.

El daño al propio club

Hoy en día, dentro de este sector, el jugador se encuentra en una especie de bucle que se retroalimenta: cuanto más popular es, más marcas atrae y, cuanto más marcas atrae, más popular es. Pero ¿qué culpa de todo esto tiene el club en el que milita? La cuestión no es sencilla y es uno de los grandes caballos de batalla que los representantes de los jugadores ponen encima de la mesa de los dirigentes de los clubes a la hora de renovar sus contratos.

Sin embargo, desde la aparición sobretodo de la figura de Florentino Pérez y su gestión de los derechos de imagen de los futbolísticas, estas estrellas se han encontrado con la réplica justa de los clubes de fútbol: su marca, la de estos deportistas, es la que es, en gran parte, por el poder de la marca de la entidad en la que militan. Bajo este prisma, los jugadores son lo que son, mediáticamente hablando, gracias a la grandeza de los clubes en los que militan, en una simbiósis perfecta que se alimenta de manera mutua. Tan claro lo vio el presidente madridista que, desde el principio de su mandato, introdujo en los contratos con sus grandes estrellas una gestión compartida de los derechos de imagen del futbolista toda vez que entendía que gran parte de esa importancia mediática del jugador le provenía por estar militando en el Real Madrid (o cualquier otra entidad de su calado), un altavoz suficientemente importante como para impulsar la marca de cualquier futbolista.

La situación actual que se vive en el FC Barcelona, que ha visto su punto de inflexión con la marcha de Neymar al PSG tiene un claro exponente de todo lo hasta ahora expuesto precisamente en el propio brasileño. Antes de su llegada al FC Barcelona, el brasileño, un icono comercial en su país, ya facturaba por su marca cerca de 10 millones de euros anuales. La proximidad del Mundial y los Juegos Olímpicos, eventos ambos que iba a organizar Brasil, y la “necesidad” de encontrar un ídolo en el país sudamericano propiciaban en gran parte esas cantidades. Con su llegada al FC Barcelona, la cifra se disparó hasta cerrar 2016 con unos ingresos en este campo de más de 22 millones de dólares anuales.

El Real Madrid y el FC Barcelona son dos enormes escaparates a nivel mundial, dos altavoces en los que se multiplica por mil la repercusión que a nivel mediático pueden alcanzar las marcas de los futbolistas que integran sus plantillas. Sin embargo, la actual crisis azulgrana ha abierto un debate con aristas hasta ahora no estudiadas en todo este asunto: ¿puede una crisis institucional, alimentada por la directiva y los pesos pesados de la entidad, arruinar la marca de una institución?