El corte de pelo que costó 1 millón de dólares

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James Blake
  • El ex tenista James Blake ha confesado en una entrevista que perdió contratos por valor de 1 millón de dólares por cortarse sus rastas

Si algo nos enseña la industria del marketing deportivo es que todo, absolutamente todo lo que se mueve dentro del mundo del deporte, tiene una explicación. Nada es aleatorio o casualidad y todo tiene sus consecuencias, por muy increíbles que pudieran parecer las mismas a cualquier neofito en esta industria. El último ejemplo lo ha puesto una de las que fue grandes estrellas del tenis estadounidense en la última década, el ex tenista James Blake, que adcaba de confesar en una entrevista cómo llegó a perder un millón de euros en patrocinios.

La imagen, clave

Aunque a muchos igual este nombre no les dice realmente demasiado, los amantes del mundo del tenis seguro que lo conocen: James Blake fue, en la primera década del actual siglo XXI una de las grandes estrellas del tenis estadounidense, tan carente de referentes tras la marcha de cracks como Peter Sampras, André Agassi o más lejanamente en el tiempo John McEnroe.

Blake llegó hasta el número 4 del ranking ATP en el año 2006 y conquistó 10 títulos a lo largo de su carrera. Ya retirado, sigue muy vinculado al mundo del tenis al ser el director de uno de los principales torneos del circuito, el Master 1000 de Miami, prueba por cierto suspendida por el coronavirus. Sin embargo, si hay algo que identificó a Blake durante toda su carrera fue su imagen, y más concretamente, su pelo.

Un corte de un millón de dólares

Cuando Blake comenzó a despuntar en el circuito, casi al mismo tiempo que su juego llamaba la atención a nivel deportivo, otro aspecto íntimamente ligado a él llamaba la atención a las grandes firmas comerciales: su peinado. Las rastas de su pelo conferían a Blake un aspecto juvenil, moderno, desenfadado, que atrajo a su portfolio no pocas compañías, interesadas en ligar su marca a ese peculiar estilo.

Pero en el año 2003 Blake, muy unido a su padre, recibió un mazazo: a su padre le habían diagnosticado cáncer de estómago, una enfermedad que no lograría superar, falleciendo en los primeros meses de 2004. Esto sumió a Blake en una depresión de la que salió con una idea en la cabeza: iba raparse sus conocidas rastas en homenaje a su padre.

Cuando la idea llegó a oídos de su representante, éste intentó por todos los medios disuadir a Blake de dicho acto. Conocedor del mundo del marketing deportivo, y en plena negociación y renovación de importantes sponsors, Carlos Fleming, que así se llamaba su agente trató por todos los medios de quitarle esa idea de la cabeza. El motivo: Fleming sabía que a nivel de patrocinio deportivo, la imagen en Blake era muy importante y sus rasas, casi más.

A pesar de ello, Blake llevó a cabo su plan. Las consecuencias: más de 1 millón de dólares perdidos en contratos de patrocinio que no se llevaron a cabo o en contratos cuyo caché bajó considerablemente, como fue el caso de Nike. Un buen ejemplo de cómo cualquier detalle, por ínfimo que sea, tiene relevancia en el mundo del marketing deportivo. Y si no, que se lo preguntan a James Blake.