Under Armour también reconoce problemas

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Under Armour
  • La firma norteamericana no esconde el impacto negativo que la crisis del coronavirus está provocando en la marca

El contagio de la crisis del coronavirus ha llegado a la industria del marketing deportivo. Si hace tan solo unos días informábamos del enorme impacto negativo que la misma está teniendo en un gigante como adidas, en menos de 24 horas hemos podido conocer que los problemas derivados de dicha crisis no son exclusivos de la multinacional alemana. Puma, su hermana-rival, también va a solicitar el rescate al gobierno de Alemania tal y como contábamos en nuestra edición de ayer y ahora es Under Armour, el otrora gigante norteamericano, el que también reconoce serios problemas como consecuencia de la crisis.

Problemas

El informe de la prestigiosa consultora Brand Finance del que ayer nos hacíamos eco arrojaba un dato demoledor. Sobre todo para el resto de sus rivales: Nike, a pesar de la enorme crisis que el coronavirus está provocando a nivel mundial en todos los sectores, se alzaba como la firma más valiosa del planeta, duplicando en su valoración a su inmediata perseguidora, la marca de artículos de lujo Gucci y arrasando a sus rivales dentro del sector del deporte.

Si a este estudio le añadimos el informe de resultados del tercer trimestre que la propia compañía estadounidense dio a conocer el pasado 24 de marzo y donde la marca presentaba unos resultados inmejorables, el radio de acción que dejaba la firma para sus rivales era más bien escaso. Así lo ha reconocido incluso una de sus principales competidoras en suelo estadounidense y que hace unos años se alzó como la alternativa a adidas para disputar ese primer puesto a Nike: Under Armor, que ha reconocido ahora serios problemas derivados de la acuciante crisis del coronavirus que asola al planeta.

Estrategia fallida

Uno de los grandes objetivos de Under Armor antes de la pandemia era recuperar el mercado con una nueva campaña de marca y una serie de operaciones que revisaran su estrategia a nivel mundial como un nuevo intento, por parte de la compañía, de recuperar esa «magia» perdida en los últimos años.

Pero los problemas de Under Armour no son nuevos. La compañía lleva sufriendo desde hace dos años, periodo en el que sus ventas en América del Norte disminuyeron de una forma drástica. Y todo esto antes de que la pandemia se apoderara de los mercados. En ese periodo, la compañía no perdía las esperanzas de volver a tener una oportunidad dentro del sector. Con un importante incremento en sus ventas globales y una nueva campaña de imagen, unido a su primer crecimiento positivo en Norteamérica en los últimos dos años, la firma parecía estar preparada para la recuperación. Sin embargo, la aparición del coronavirus ha truncado esa trayectoria.

Así al menos lo ha reconocido su CEO, Patrik Frisk, que ha manifestado que el Covid-19 ha provocado un impacto inesperado en el negocio de la firma, impacto al que cataloga como agudo. Uno de los grandes problemas a los que se enfrenta la compañía es el cierre de las tiendas físicas. La clausura temporal de las mismas durante el estado de emergencia declarado en los Estados Unidos deja al comercio electrónico como única herramienta para potenciar su crecimiento. Sin embargo, la inversión en este apartado por parte de la marca es aún bastante deficitaria.

Todo esto se traduce en una caída de casi el 54% del valor de sus acciones en bolsa desde principios de año y en una desconfianza casi extrema de sus inversores al poder de reacción de una marca que en su momento disputó a Nike la supremacía del mercado estadounidense.