Y adidas se vuelve a equivocar, ahora con Murray

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Andy Murray festeja su pase a la Final del Australian Open con los logos de Under Armour bien visibles en su ropa

  • adidas vuelve a cometer con Murray, paso por paso, los errores que cometió con Nishikori en el año 2012

Enero de 2012. Las aguas bajan revueltas en la sede de adidas en Japón, donde más de un directivo se lamenta del poco ojo de sus dirigentes a la hora de acometer una operación tan atractiva como aparentemente sencilla: la renovación o no de un tenista apenas conocido fuera de Japón pero elevado en el país del sol naciente a la categoría de estrella mediática. Alguien en adidas decidió entonces que no merecía la pena hacer un desembolso como el que exigían el jugador y sus representantes. Hace tan sólo unos meses, los dirigentes de la marca desechaban otra operación parecida: la de la continuidad al lado de Andy Murray. La respuesta, la misma. El resultado, en ambos casos idénticos: los alemanes se equivocaron.

adidas rechaza a un “tal Nishikori”

Sólo unos meses antes de aquel enero de 2012 llegó a la mesa de los dirigentes de adidas una propuesta de renovación que planteaban los representantes de un joven jugador de 22 años, que por entonces alcanzaba el número 26 del ranking ATP, para renovar con la marca durante los próximos años. Los responsables de la firma consideraron que las expectativas y el futuro que planteaban los representantes para el jugador eran, quizás, excesivos para la situación actual del mismo pero sobretodo, consideraban que los réditos que estaba obteniendo la marca por esa inversión en el jugador eran insuficientes para continuar al lado del mismo.

adidas se escuda para el “no” a Nishikori en un presunto cambio en las estrategias de la firma para Japón, un país donde el jugador, a pesar de su corta edad, es un auténtico ídolo además de ser el número 1 del tenis japonés. Ante la negativa alemana, los representantes comienzan a oír ofertas de otras firmas para acabar sellando el acuerdo con una marca casi tan desconocida por entonces en el mundo del tenis como Nishikori: Uniqlo.

Pero el destino es caprichoso y más de una vez llega con toda su crueldad para hacer ver a los protagonistas, en este caso a adidas, del error cometido. En Enero de 2012 a Nishikori no se le ocurre otra cosa que vencer en octavos de final al francés Tsonga, número 6 del mundo en aquel momento y convertirse en el primer jugador japonés en 80 años en disputar unos cuartos de final del Open de Australia ante el británico Andy Murray, por entonces número 4 del mundo. A pesar de que perdió, Nishikori ya había hecho suficientes méritos para que su fama se multiplicara exponencialmente ante la mirada atónita de adidas. Dos años más tarde, Nishikori se colaba en la final del US Open y aunque no lo ganó, le ayudó a agrandar aún más su imagen de marca en Japón, donde genera millones de dólares en contratos comerciales para desconsuelo de adidas.

Se repite la historia con Andy Murray

Tramo final del año 2014. El británico Andy Murray, que apenas dos años antes había hecho historia conquistando la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres y un año más tarde se convertía en el primer británico en 77 años en conquistar Wimbledon. Sin embargo, 2014 se presentó como un año mucho más pausado en lo que a éxitos se refiere, pausa que coincide con la hora de la renovación del británico con la firma que lo viste, adidas.

La situación es clara: Murray es consciente de que muy probablemente esté ante el último gran contrato de su carrera y desea obtener de adidas una cifra sensiblemente superior a los 30 millones de euros que percibió de los alemanes por sus últimos cinco años junto a ellos. Sin embargo, la postura alemana es radicalmente opuesta. Consideran que, precisamente, esa recta final de su carrera, unido a un importante descenso en el rendimiento deportivo del jugador hacen inviable una operación que, nuevamente como en el caso de Nishikori, generaba una tasa de retorno bastante inferior a lo deseado por los alemanes con respecto a la inversión a realizar.

Así las cosas, con la temporada concluída, a finales del año pasado Andy Murray firma con la marca norteamericana Under Armour, que sí accede a las pretensiones del jugador. Tan sólo unas semanas más tarde, en el que es el primer Grand Slam de la temporada, otra vez el caprichoso destino viene a decirle a adidas el error en su decisión: Murray recupera su nivel de juego y se mete en la final del primer Grand Slam del año. Para colmo, es el único jugador, junto a Wawrinka, del circuito que aún no ha perdido en lo que va de año y ha saltado al quinto puesto del ranking ATP en detrimento, curiosamente, de Nishikori.

Under Armour, como Uniqlo con Nishikori, se frota las manos. Y mientras adidas comienza a buscar culpables en sus departamentos para encontrar solución a tan poca falta de visión a la hora de encarar las renovaciones.