Warrior, la nueva amenaza que quita el sueño a Nike en la Premier

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La firma norteamericana Warrior se ha convertido, de la noche a la mañana, en la nueva amenaza cuya sóla presencia hace temblar a las más altas instancias del gigante norteamericano Nike en la Premier League inglesa.

Warrior Sports es una compañía estadounidense fundada por David Morrow en el año 1992 cuyo objetivo inicial fue el de suministrar equipación e indumentaria a la recién creada, por entonces, liga de Lacrosse, un deporte nativo americano que en cierto modo recuerda y mucho al hockey y que desde el principio se convirtió en el principal destino de las prendas de la firma.

La compañía, con sede en Michigan, se convirtió desde ese momento en la gran referencia en cuanto a uniformes dentro de un deporte tan a primera vista minoritario fuera de los Estados Unidos pero con una excelente repercusión dentro de ellos, sobre todo en la costa  Este de los Estados Unidos entre la comunidad estudiantil universitaria y de los institutos de secundaria.Visto el éxito de ventas de sus prendas, la firma New Balance, ubicada en Boston y que tradicionalmente tenía como target el calzado de running, compró Warrior en febrero del año 2004. Gracias a su impulso, Warrior entra en el mercado del hockey sobre hielo, lo que le permite destacar cada vez más dentro de los Estados Unidos.

Su papel predominante le llevó a ser conocida como ‘la’ Nike de estos deportes y así, en 2007 ya era toda una referencia en los mismos. Sin embargo, su proyección a nivel internacional era más bien escasa, por no decir nula. Los deseos de expansión de la marca vieron por fin recompensados sus esfuerzos con un cambio de estrategia respecto a la política de expansión de la misma pero, sobre todo, por un hecho clave. Este mismo año, toma un primer contacto con el mundo del fútbol al adquirir la Brine Sporting Goods, marca bastante conocida en el ‘soccer’ norteamericano dedicada a la fabricación de balones y guantes y protecciones para los porteros.

En el año 2011, Warrior decide dar el salto a uno de los deportes más mayoritarios a nivel mundial: el fútbol. Y para ello, trata por todos los medios de utilizar un medio vehicular lo suficientemente rápido que le permita ganar notoriedad en el menor tiempo posible y que le lleve a recortar distancias con respecto a sus grandes rivales en este deporte, como Nike, adidas o Puma.

Lo que en principo parecían no ser más que una declaración de intenciones, se convirtió de la noche a la mañana en toda una realidad con la tan sóla firma de un acuerdo que situó a Warrior dentro del panorama de la sponsorización técnica dentro del mundo del fútbol. Así, su director general, Richard Wright, apostó decididamente por el fútbol y aprovechó la coyuntura que le brindaba el mercado británico como una oportunidad a aprovechar que pocos confiaban en que saliera bien. En el año 2011, uno de los clubes con más prestigio en Inglaterra y a nivel internacional, el Liverpool, se encontraba en negociaciones para renovar con la marca que ejercía en el club la sponsorización técnica desde hacía años, una relación que muy pocos apostaban porque tendría su final. Warrior, sin embargo, vio la puerta de entrada al fútbol, una puerta grande cuya repercusión garantizaría una tasa de retorno en términos de notoriedad lo suficientemente importante como para acometer una inversión gigantesca.

Y lo que parecía un sueño, se convirtió en realidad. La marca puso encima de la mesa una cifra cercana a los 40 millones de dólares por temporada para lograr equipar al conjunto de Anfield durante seis temporadas, una oferta que cogió desprevenidos al propio Liverpool, que no llegaba a creerse la misma, y sobre todo, a adidas, que no tuvo la capacidad de reacción necesaria para contrarrestar la misma. Desde ese momento, Warrior se situó en el panorama futbolístico internacional.

Poco a poco se fue abriendo hueco entre sus rivales con la firma de importantes embajadores, sobre todo a nivel del fútbol británico, y con acuerdos en otras latitudes dentro del mundo del fútbol, como Sudamérica. El siguiente terreno conquistado, casi sin ruido alguno, fue la Liga BBVA, donde a partir de la temporada que viene se verán las camisetas de la marca norteamericana en los jugadores del Sevilla.

Ahora, la marca de Michigan es noticia en los tabloides británicos por un hecho que quita el sueño a los directivos de Nike, ante el temor de que el ‘gigante dormido’ pueda actuar con la misma diligencia y rapidez que la llevada a cabo en los contratos con el Liverpool y el Sevilla.

Y es que en Nike andan con la ‘mosca detrás de la oreja‘ por los rumores que hablan de una más que presumible oferta que la firma norteamericana estaría preparando para arrebatarle a uno de sus iconos dentro del fútbol inglés: el recientemente proclamado campeón de la Premier League, el Manchester United.

El club británico y la firma norteamericana se hayan inmersos en un periodo de 6 meses de exclusividad, y que dio comienzo el pasado mes de febrero, que por contrato garantizan a Nike la capacidad de negociar con el Manchester la renovación del acuerdo que les une, un acuerdo que por otro lado finaliza en la temporada 2014-2015. Sin embargo, en el Manchester consideran que lo que ingresan por el concepto de sponsorización técnica procedente de Nike es una cuantía bastante infravalorada, sobre todo viendo los últimos movimientos dentro del mercado (entre los que siempre se sitúa como ejemplo lo que percibe el Liverpool por parte de Warrior), por lo que ya han dejado caer en más de una ocasión públicamente la necesidad de renegociar las condiciones del contrato que garanticen al club una mayor percepción por este concepto.

Hasta ahora, en Nike consideraban una mera cuestión de tiempo, y de los típicos ‘tiras y aflojas‘ el hecho de que se acabara alcanzando un acuerdo con quizás el club que se erige en el buque insignia de la marca dentro del fútbol de las islas. Pero, como decimos, eso ocurría hasta ahora. Nike abona actualmente al Manchester algo más de 35 millones de dólares por la sponsorización técnica del club, cifra algo inferior a lo que abona Warrior al Liverpool. En el Manchester ya han afirmado que esperan obtener una cifra superior a los 40 millones de dólares por temporada, y ahí es donde entra a jugar un papel ‘preocupante’ para Nike la firma Warrior. Frente a las dudas de Nike, los medios de comunicación británicos afirman que Warrior estaría dispuesto a presentar una oferta, una vez transcurridos estos ‘seis meses’ de exclusividad que tiene Nike para alcanzar un acuerdo con el United, hasta 45 millones de dólares por temporada en lo que, de ser cierto, supondría un auténtico terremoto en el mundo de la sponsorización técnica a nivel mundial.

Nike nada contracorriente. No tiene apenas más que unos meses para tratar de convencer al United con una oferta que sabe a ciencia cierta que será inferior a la cuantía de la que hablan esos rumores que comentamos. Sin embargo, ve con desvelo como la posible certeza de la existencia de esa oferta norteamericana se cierne como una losa sobre los objetivos futuros de la marca en suelo británico, que podría ver perder a uno de sus principales valores dentro de las islas. Lo que no va a hacer Nike, o en todo caso no debería, es infravalorar a Warrior tal y como hizo en su día adidas. La marca alemana, ante los rumores de la existencia de una oferta ‘descomunal’ de Warrior para vestir al Liverpool consideró que se trataba más bien de un ‘farol’ con el que el conjunto inglés trataba de presionar a adidas. De hecho, salvo el dinero, las expectativas estaban en contra de Warrior, con una red de ventas a nivel internacional todavía escasa que podría pasarle factura a la hora de las cifras a recaudar por tales conceptos. Hasta el punto es así que en adidas afirmaron que “creemos que no hay una correspondencia entre lo que piden y lo que nos pueden aportar”, en unas declaraciones que sonaron en tono muy despectivo sobre la capacidad no sólo ya del Liverpool sino de la propia Warrior de hacerse con el conjunto inglés. El resultado ya es conocido por todos. Situación a la que no quiere llegar Nike.

En Nike no quieren para nada infravalorar la capacidad de Warrior. Y hacen bien. Su desembarco en el fútbol no es una cuestión o una iniciativa más o menos precipitada, sino que parece el resultado de una estrategia mucho más amplia puesta en marcha por New Balance. La firma amenaza con poseer en su portfolio a dos de los grandes de la liga inglesa, el Liverpool y el Manchester United, lo que asestaría un duro golpe a adidas, que ya lo sufrió, y a Nike. La solución de esta partida de poker está en manos de los norteamericanos y su capacidad para ‘ver’ la apuesta de Warrior o ‘pasar’ de mano.