Uniformes de Brasil 2014: ¿marketing o imposición de FIFA?

0
Uniformes de Brasil 2014: ¿marketing o imposición de FIFA?
  • Por primera vez los diseños de las 32 selecciones siguen el patrón de versiones monocromáticas en la mayoría de los casos
  • La “homogeneidad” en los uniformes han levantado suspicacias entre los aficionados que ven como, en muchos casos, se olvida la tradición para esta nueva “moda”





Con el Mundial de Brasil 2014 a la vuelta de la esquina, las firmas de ropa deportiva se afanan en presentar las que serán las nuevas equipaciones que los distintos combinados nacionales lucirán en la cita mundialista, unos diseños que, por primera vez, siguen un patrón común: la utilización de unas versiones monocromáticas en la mayoría de los casos que están deparando no pocas críticas entre los seguidores de las diferentes selecciones que ven cómo el diseño y combinación tradicional de los colores de su equipo nacional queda, en muchas ocasiones, sensiblemente alterado respecto a la propuesta concebida por dichas marcas.

Ante esta situación, que como decimos surge con motivo de los uniformes que en estos días están presentando las diferentes marcas comerciales, sobre todo encabezadas por dos, Nike y adidas, cabe una pregunta que más de uno, a buen seguro, se está haciendo: ¿a qué se debe esta homogeneidad en los diseños? ¿moda? ¿’capricho’, casualmente contagiado entre las firmas, de los diseñadores de esas marcas comerciales? ¿o acaso hay alguna imposición de FIFA detrás de todo esto?

Motivos de una nueva “moda”

Los que busquen un sólo motivo que justifique esta manera de actuar quedarán, muy probablemente, seriamente desilusionados. Más que en un único motivo la respuesta hay que buscarla, y por consiguiente, hallarla, en una combinación de varios factores, confluencia que, por otro lado, da como resultado la aparición de un patrón muy homogeneo en firmas tan diferentes, y rivales, como adidas o Nike y que tienen como denominador común el lanzamiento de estos diseños monocromáticos que tanto están dando que hablar.

Durante las últimas semanas hemos estado asistiendo a un desfilar de presentaciones que las diferentes firmas de ropa deportiva se han afanado en organizar para dar a conocer los que serán los nuevos modelos de las diferentes selecciones, tanto clasificadas para Brasil 2014 como no, con un denominador común: por primera vez, como decíamos anteriormente, el patrón a seguir es el lanzamiento de uniformes dominados por una variedad monocromática en los colores utilizados que muchos se preguntan a qué es debido. Es cierto, y sabido por todos, que uno de los objetivos de los diseñadores de esas grandes firmas es, precisamente, hacer suya la frase de “que hablen de uno, aunque sea para mal”. Y a buen seguro, la mayoría está más que acostumbrado a recibir, en proporciones casi idénticas, acérrimas críticas a su trabajo a la par que generosas alabanzas al mismo. En eso consiste muchas veces el juego de estos diseñadores: el conseguir que sus productos, los uniformes de los clubes o selecciones, lejos de entrar a valorar tradiciones o cuestiones estéticas como si es más ‘bonito’ o más ‘feo’, estén en boca de todo el mundo por uno u otro motivo. Está claro, como dicen muchos responsables de estas firmas que, por muy feo que sea el diseño final, si el mismo va acompañado de éxitos deportivos del club o selección correspondiente, la camiseta o uniforme se venderá sí o sí, lo que demuestra que más allá de su preocupación, que también la habrá, de gustar más o menos a los fans, sus objetivos es conseguir notoriedad mediática aunque sea, como decíamos antes, para mal.

Sin embargo, en esta nueva ‘hornada’ de presentaciones, los aficionados han visto, con asombro, cómo tradicionales uniformes como el de España, Alemania, Colombia o Argentina, se han visto seriamente alterado no ya en la utilización de diseños más o menos atrevidos sino más bien en la combinación de colores a utilizar, donde la norma común ha sido la simplificación casi al máximo en lo referente a la utilización de colores en dichos uniformes. Así, a más de uno se le hace raro ver a Alemania vestida íntegramente de blanco, sustituyendo por dicho color sus tradicionales calzonas negras o a España hacer otro tanto de lo mismo con el rojo, sustituyendo el azul de sus pantalones cortos por dicho color, por mucho que la firma alemana adidas y la Real Federación Española de Fútbol quieran encuadrarlo dentro de una campaña global de marketing transmitiendo el mensaje de La Roja más roja que nunca. No queda este ‘repentino amor’ exclusivamente limitado a los diseños de adidas. La firma norteamericana Nike también ha optado por este mismo patrón de diseño en la mayor parte de sus selecciones. Así, cabe preguntarse en el mismo sentido donde quedan los pantalones blancos en la Francia de Ribery, o los verdes en la Portugal de Cristiano Ronaldo o incluso los negros en la Holanda de Sneider. Todos ellos han sido sustituidos en un paralelismo casi absoluto con adidas por colores homogéneos e iguales a los de sus camisetas. ¿Caprichos de los diseñadores?

Es evidente, como decíamos anteriormente, que el libre albedrío de los encargados de presentar los primeros bocetos de estas grandes selecciones queda casi, exclusivamente condicionado, a la llegada de la bella inspiración para concebir los mejores diseños para las mismas. Pero en este caso, hay algo más. Así, es conveniente que analicemos esos otros factores que están propiciando este similar modo de actuar de las firmas comerciales en cuanto a diseños de las selecciones se refiere.

La FIFA ante la imposición de las Televisiones

Y para tratar de profundizar un poco más en el tema debemos acudir al máximo organismo del fútbol mundial: la FIFA. A estas alturas, seguro que muchos se preguntan qué o cómo pueda la FIFA tener algo de responsabilidad en estos nuevos diseños. En la mayoría de los casos, sin embargo, esta pregunta quedará despejada con tan sólo citar, literalmente, el artículo 35 del reglamento oficial de la FIFA, en su apartado segundo, se ‘insta’ a las federaciones respectivas a presentar un diseño limitado a tonalidades claras y otro, en cambio, reducido a tonalidades oscuras, de tal modo y manera que en caso de coincidencia cromática con el rival de turno, se utilizaría uno u otro en función de dicha semejanza.

Esta ‘recomendación’ de FIFA a través de ese artículo tiene una base lo suficientemente importante como para que el máximo organismo se haya tomado la molestia de ‘recomendar’ a las Federaciones Nacionales el patrón a seguir por sus respectivos sponsors técnicos a la hora del diseño de los uniformes. De un tiempo a esta parte, sobre todo desde la irrupción de los operadores televisivos como uno de los grandes medios vehiculares de propagación de este deporte, pero sobre todo, como uno de los pilares básicos en los que se apoyan las finanzas de los grandes organismos, llámense UEFA, FIFA o CONCACAF por ejemplo, que aportan ingentes y multimillonarias cifras a las arcas de dichos organismos para hacerse con los derechos de emisión de sus respectivos campeonatos, el mimo y la preocupación con la que dichas instituciones, en este caso FIFA, se ocupan de los ‘desvelos’ de dichas firmas y multinacionales es lo suficientemente importante como para tener muy en cuenta sus exigencias. Así, uno de los principales caballos de batalla de las grandes operadoras televisivas es el problema de las interferencias visuales que en muchas ocasiones se producen en los encuentros entre selecciones por el uso de unas combinaciones de colores que generaban dificultad a la hora de seguir el encuentro vía televisión. La presión de estos grandes gigantes de las telecomunicaciones para que FIFA regulara este tema se ‘camufló’ por parte del máximo organismo en un intento de evitar confusiones a árbitros, espectadores en el estadio y, sobre todo e igualmente, a los propios jugadores, que muchas veces en milésimas de segundo debían decidir un pase o una acción del juego con apenas ver el color de la camiseta que tenía en frente. Ello propició la aparición de las segundas equipaciones y de hasta una tercera para casos ya muy concretos.

Sin embargo, todo lo anterior no era suficiente, motivado en gran parte por ese trabajo de los diseñadores, que cada vez presentaban uniformes más arriesgados que en muchas ocasiones eran éxito de ventas pero que dificultaban enormemente esta distinción de ‘bandos’ que pretendía la FIFA. Todo ello en su conjunto llevó a la misma a motivar esa velada recomendación a las Federaciones para que transmitieran sus ‘deseos’ a las grandes firmas de ropa deportiva. Así, entre estas recomendaciones, supuestas siempre, FIFA ‘orientó’ a esas grandes marcas comerciales para que, en la medida en que fuera posible, introdujeran pantalones de igual color a las camisetas, o al menos, en tonos muy parecidos, tanto para la primera equipación (como decimos en tonos claros) como para la segunda (en tonos más oscuros). De igual modo, para los uniformes ‘a rayas’, FIFA recomendaba que los pantalones fueran en el tono más claro de los dos. Y todo orientado hacia esa uniformidad cromática que tanto demandaban los operadores televisivos.

Este hecho parece haber sido llevado a cabo por las marcas comerciales ahora con motivo de Brasil 2014, más sin embargo, dichas recomendaciones vienen ya de atrás.  Y curiosamente, fue precisamente Nike, la que puso en marcha estas recomendaciones con sus selecciones, lo que a su vez ha motivado que adidas tenga que reaccionar por un doble motivo: el primero, por su caracter de sponsor principal tanto de FIFA como de UEFA. No es de recibo que tu gran rival asuma las recomendaciones de las instituciones que tú patrocinas y sin embargo tú no hagas lo mismo. En segundo lugar, por un propio interés: en adidas vieron esa actitud de Nike para/con las recomendaciones FIFA como un intento de acercamiento de la marca hacia esas grandes instituciones, hasta ahora coto cerrado de adidas. Era necesario actuar.

Así, nos encontramos con que Francia jugará de azul, Alemania de Blanco o Portugal y España de rojo. Al otro lado del Atlántico, Argentina abandonará el negro de sus calzonas mientras que Colombia hará lo propio también utilizando blanco en las mismas.

Marketing de las marcas, capricho de los diseñadores, recomendación de FIFA o presión de las televisiones. Todo en un mismo cóctel han propiciado que los aficionados deban irse acostumbrando a importantes cambios en sus colores nacionales. ¿Tendrá mucha vida esta nueva tendencia?