Una marca llama “gay” a Cristiano y “cabrón” a Messi

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¿Dónde está el limite? ¿Introducir la polémica como parte esencial en una campaña de marketing es sinónimo de éxito de la misma? ¿Son asumibles los daños a la imagen que sufrirá la marca teniendo en cuenta la repercusión de su estrategia?

Una marca brasileña de ropa, ahora que nos acercamos al mundial de Brasil, ha ideado una polémica campaña de marketing para dar a conocer la firma a nivel mundial. Y si realmente lo que quería era repercusión, vaya si la ha tenido, aunque cabría valorar si es buena este tipo de exposición en los medios a cualquier precio para la imagen de la firma.

La marca Sergio K ha comenzado a recibir críticas por parte de muchísimos sectores tanto en Brasil como fuera del país sudaméricano (por ahora sólo críticas aunque en la firma están más que seguro que se tornarán en denuncias) después de lanzar una polémica campaña protagonizada por sacar a la venta una línea de camisetas donde aparecen eslogans asociados a nombres conocidísimos dentro del mundo del fútbol, eslogans que tienen la capacidad de ser hirientes y despectivos hasta el punto de haber sido tildada la estrategia como claramente homófoba.

La compañía, con más de quince tiendas repartidas por las principales ciudades de Brasil, lanzó unas camisetas donde se podían leer, dependiendo de la que cada uno quisiera comprar, frases del estilo “C. Ronaldo is gay”, “Messi cabrón”, “Balotelli is a loser”, “Maradona maricón” o “Zidane is over”.

La campaña fue objeto de polémica desde el mismo momento de su lanzamiento y las redes sociales, sobre todo en Brasil, fueron un auténtico hervidero de críticas contra la compañía, una compañía cuyo propietario, Sergio Luiz Kamalakian Savone, no parece ser consciente del alcance de la polémica, amparándose que la firma no ha hecho más que poner en marcha su conocida irreverencia, adn básico de la compañía, dando a los aficionados una camiseta alternativa para aquellos que no quieran ponerse la camiseta de Brasil. Según Savone, no es más que insultos que se dicen en el fútbol, defendiéndose de las críticas que la tildan de homófoba: “Para mí, homofobia es no contratar a gays, agrecirlos… Estas camisetas no incitan a la violencia”, señaló.

Sin embargo, estos argumentos no han convencido a casi nadie y la polémica sigue acrecentándose en suelo brasileño. Hasta el momento, ya han sido dos las demandas judiciales presentadas para la compañía, que bien puede estar orgullosa  de la repercusión que está obteniendo con la presente estrategia, aunque la pregunta nos la hacíamos al principio: ¿notoriedad a cualquier precio?