Un húngaro gana la batalla legal a adidas por las Predator

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Año 1990. Lászlo Orosz es un ex futbolista y entrenador húngaro que, después de retirarse, se dedica a la conceptualización y diseño de unas nuevas botras de fútbol con franjas en la punta, realizadas a base de goma dura, que conferían al jugador un mayor control sobre la pelota a la hora de disputar el balón.

Orosz, que como decimos concibe las citadas botas en el año 1990, ve como tan sólo tres años después su nuevo calzado está en el mercado húngaro bajo el nombre de Alpha, unas botas que a pesar de su escasa repercusión fuera de dicho mercado, en el panorama patrio húngaro sí que cuenta con una importante aceptación.

Año 2002. Después de varios años estudiando la manera de lanzar unas nuevas botas al mercado que supusieran poner un poco de rivalidad a la cada vez más importante cuota de mercado que en el mismo tenía Nike con sus botas, la multinacional alemana adidas presenta en sociedad su nuevo concepto de bota de fútbol, unas botas capaces de transmitir al jugador una mayor precisión a la hora del golpeo y control de la pelota a las que bautiza con el nombre de Predator Precision y, más tarde, Predator Mania. Y a pesar que la marca alemana nunca llegó a publicar su fuente de inspiración, Lászlo Orosz comienza a apreciar una serie de similitudes en el nuevo producto adidas que le llevan a la conclusión de que la multinacional germana ha violado la patente que el húngaro tenía sobre el diseño de sus botas Alpha.

A partir de entonces, el ex futbolista húngaro se enfrasca en una árdua, larga y tediosa batalla legal contra la gigante alemana que, en un principio, minusvalora la capacidad del demandante de afrontar una contienda en los tribunales que se antojaba, cuanto menos, extensa en el tiempo, baza que barajaba la marca de las tres tiras para confiar en que, finalmente, Orosz desistiera de su demanda desanimado ante una más que posible maraña de recursos ante instancias superiores.

Sin embargo, adidas infravaloró demasiado la capacidad de resistencia en la contienda legal de Orosz, convencido como estaba éste de que las Predator de la firma alemana habían surgido teniendo como inspiración las patentes del húngaro con sus botas Atlas. Ahora, casi doce años después, un Tribunal de Apelación de Budapest ha dictaminado, en última instancia, por lo que no caben más recursos, que la firma alemana cometió usurpación de patente con las botas Predator Precision y Predator Mania.

La sentencia, que no se ha conocido hasta hoy, fue comunicada de manera oficial a las partes el pasado 30 de enero y, debido a que las mismas no han logrado alcanzar un acuerdo de manera extrajudicial, será un tribunal independiente el que determine el monto total de la indemnización que la multinacional alemana deberá abonar a Lászlo Orosz en concepto de daños y perjuicios.

Orosz, que ha manifestado su satisfacción ante un proceso legal al que ha catalogado de agotador, no ha dudado en afirmar que la indemnización debe estar acorde con el lucro obtenido por la firma con la comercialización de las botas objeto de la demanda, unas botas que le permitieron obtener un enriquecimiento gracias a “una suma increíble de dinero procedente de las ventas de las mismas”, sentenció Orosz.

adidas, sin embargo, sigue defendiendo que, con independencia de la sentencia desfavorable a su favor, el caso en sí sucedió hace tanto tiempo que debería haber sido considerada la prescripción de los hechos, y por lo tanto, su archivo.

Un nuevo caso, por lo tanto, en el que David vence otra vez a Goliath.