Suma y sigue: la pregunta de Qatar2022 de ¿por qué tienen que vender alcohol en los estadios? ya tiene respuesta

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Sigue el debate sobre la venta de alcohol en los estadios de fútbol.
Y en todo este lío que se está montando sólo hay una cosa clara: o la FIFA toma el mando y aclara las posturas de una manera firme en un sentido o en otro, o muy probablemente esto le acabará estallando en las manos.

Hay que recordar que todo este jaleo tuvo su origen en la decisión del gobierno brasileño, o mejor dicho, en las reticencias que algunas autoridades políticas brasileñas ponían a la imposición de FIFA de permitir el consumo de alcohol en los estadios de fútbol brasileño que sean sedes en el próximo mundial 2014 a celebrar en Brasil, hecho este un tanto peliagudo puesto que la legislación brasileña lo prohibe de manera absoluta. La imposición de la FIFA viene subordinada al acuerdo que mantiene con la marca Budweiser de la compañía Anheuser-Busch InBev, que desembolsa al máximo organismo del fútbol una generosa cantidad para promocionar y vender su famosa cerveza en los recintos deportivos donde se celebren eventos FIFA. Pero muchos brasileños ven en esta imposición de la FIFA un ataque directo a la soberanía de Brasil para regirse por leyes propias y no impuestas. Así, las autoridades brasileñas intentaron aprobar una nueva ley que, y de manera exclusiva, para el Mundial 2014 permitiera el consumo de alcohol. Si bien este proyecto de ley fue aprobado por el gobierno brasileño, a su llegada al Congreso y Senado se ha visto con enormes rechazos en contra que han devuelto la patata caliente a la presidenta de Brasil que deberá gestionar lo mejor posible la situación para que no le salpique políticamente, algo díficil de conseguir puesto que el problema está suficientemente enquistado, con amenazas por parte de FIFA y con respuestas de las autoridades críticas brasileñas al respecto.

Por si esto fuera poco, la organización de Qatar 2022, país donde se celebrará la Copa del Mundo ese año y un país con tradiciones musulmanas muy conservadoras que prohíben el consumo de alcohol en lugares públicos, han manifestado estos días (Ver Artículo en MD), que no entienden por qué es necesario vender alcohol en los estadios para poder disfrutar de un partido de fútbol, afirmaciones que no han hecho más que añadir leña al fuego en esta disparatada discusión.

Pues para poner la guinda al pastel, Dave Richards, el máximo mandatario de la Premier League inglesa, ha respondido a esas autoridades árabes con unas afirmaciones en unas jornadas celebradas en Doha donde afirma que lo que verdaderamente él no entiende “es como se puede considerar la prohibición de venta de cerveza en un estadio de fútbol. Es algo inaudito para la cultura inglesa. El fútbol en Inglaterra huele a cesped mojado, a hinchas animando y a cerveza”, afirmaciones que han supuesto un auténtico salvavidas  a FIFA y precisamente, del lado de donde menos se esperaba.

Hay que recordar que Inglaterra fue candidata a acoger el Mundial 2018 que finalmente se asigno a Rusia, en una decisión duramente criticada desde el país anglosajón, que lanzaron auténticos misiles a FIFA con afirmaciones del tipo de “nos hemos gastado más de 20 millones de euros en preparar una candidatura cuando nos enteramos ahora que de antemano se sabía en FIFA que no teníamos posiblidad puesto que su intención era dar el mundial a nuevas zonas como Rusia. Podían haberlo dicho antes y ese dinero lo hubiéramos destinado al fútbol base de nuestro país y no a hacer el paripé con la FIFA”. Por eso, después de las más que tensas relaciones que FIFA tenía con la Federación Inglesa de Fútbol, ahora, recibir este balón de oxígeno procedente de aquella zona, no ha dejado de sorprenderles.

Lo que está claro es que, o FIFA toma una decisión fuerte y seria al respecto, en uno u otro sentido, o la situación se verá desbordada en cualquier momento. ¿Habrá ahora contraréplica por parte de Qatar? ¿O se sumará alguien nuevo a la fiesta?