Sony presiona a la FIFA por el escándalo de Qatar 2002

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Sony presiona a la FIFA por el escándalo de Qatar 2002

  • Sony teme que las dimensiones que está adquiriendo el escándalo provoquen un importante daño a la imagen y marca de los patrocinadores oficiales de FIFA
  • Desde el Reino Unido, los diarios británicos continúan aportando supuestas pruebas que demostrarían que hubo actuaciones poco claras en la designación de la sede y que implicarían a altos dignatarios de la organización

Las consecuencias que el escándalo en la elección y designación de Qatar 2022 como sede del Mundial de Fútbol que organizará la FIFA en ese año pueden tener para el máximo organismo del fútbol comienzan a preocupar, y mucho, a otros importantes actores como son los patrocinadores oficiales.

Así, uno de los primeros en salir a escena para exigir a la organización presidida por Joseph Blatter que agilice al máximo las investigaciones que a nivel interno se están llevando a cabo en FIFA para esclarecer un asunto que, cada día que pasa, va adquiriendo nuevas connotaciones perjudiciales tanto para la marca FIFA como para la de todo lo que rodea la organización, incluído sus patrocinadores oficiales, ha sido precisamente una de las firmas que más peso tienen dentro de FIFA  en cuanto a su papel de importante auspiciador de la entidad y de las competiciones que organiza: la multinacional japonesa Sony.

Y aunque desde la propia FIFA rechazan una y otra vez las continuas informaciones aparecidas en los medios de comunicación respecto a la existencia de sobornos durante todo el proceso de elección, amparándose en que el Comité de Ética del organismo ya tiene puesta en marcha una serie de acciones tendentes a arrojar algo de luz al asunto, desde Sony no parecen estar muy convencidos del asunto y han insistido a la FIFA a que ponga en marcha una investigación interna en toda regla, alejada de las acciones que pueda estar llevando a cabo ese Comité de Ética, con las que se trate de depurar responsabilidades, si es que las hubiera,  en todo este asunto con el objetivo único de que el escándalo no se lleve por delante la imagen de los patrocinadores oficiales de FIFA.

Sony demanda acciones urgentes

Después de conocerse los nuevos datos publicados por el diario británico The Sunday Times, la multinacional asiática Sony no parece haber quedado lo suficientemente satisfecha con las explicaciones dadas por el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, a través de su cuenta de Twitter y en las que remitía a esa Comisión de Ética del organismo como medio probatorio de la falsedad o realidad de las acusaciones. Máximo cuando nada más conocerse esas nuevas informaciones, el vicepresidente de FIFA, Jimb Boyce, afirmó que sería preciso no descartar en la organización la posibilidad de poner en marcha un nuevo proceso para elección de una nueva sede dado el cariz que estaban cogiendo los acontecimientos.

En Sony andan realmente preocupados por el asunto. El daño que el escándalo puede provocar en la organización y en su entorno es incalculable. Y ponen como ejemplo el reciente Caso Sterling en la NBA, donde la propia liga, la franquicia afectada y hasta los sponsors trataron de poner tierra de por medio lo antes posible para evitar daños mayores (recordemos que más de un patrocinador retiró su apoyo a los Clippers).

Interés de Sony en renovar su acuerdo con la FIFA

A finales de 2013, uno de los ejecutivos más importantes dentro de Sony, Osamu Miura, anunció el interés de la compañía en ampliar la relación que le unió a la FIFA hace tan sólo cuatro años, con el Mundial de Sudáfrica 2010, una relación que se extenderá hasta el presente Mundial de Brasil 2014. La intención en la compañía es iniciar una nuev ronda de negociaciones con el máximo organismo dle fútbol mundial para extender, en el tiempo, la relación que concluye tras la finalización de la cita brasileña.

Miura argumenta que los dos próximos Mundiales el de Rusia en 2018 y (si finalmente se demuestra que no hubo sobornos) el de 2022 en Qatar, se llevarán a cabo en mercados sumamente atractivos desde el punto de vista comercial para la compañía asiática.