Sergio García logra una importante victoria ante el fisco de los EEUU

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Muy probablemente, el golfista español Sergio García haya conseguido el golpe de su vida al dar una vuelta de tuerca más a la legislación fiscal norteamericana en una disputa de la que ha logrado salir con un resultado de una relevancia para el mundo del deporte y los deportistas superior a lo que inicialmente se esperaba.

La carrera del jugador de golf español Sergio García puede calificarse como ‘especial’. A pesar de que nadie va a poner en duda sus grandes dotes para este deporte, Sergio García es uno de los jugadores más mediáticos del circuito internacional de golf con un logro que no tienen ni Rory McIlroy o Tiger Woods en sus espaldas: ha logrado esa etiqueta, la de una de los jugadores más mediáticos del circuito, sin ganar ni un sólo Gran Slam.

El año 1999 fue un año clave en la vida del jugador, que fue protagonista de uno de los duelos más recordados dentro del Championship de la PGA con Tiger Woods. A pesar de que el jugador español no logró alzarse con la victoria, sí consiguió que su irrupción en el mundo del golf fuera tan sonada que se convirtió en uno de los jugadores más mediáticos a nivel internacional y uno de los más deseados por las firmas comerciales. Gracias a ello, en el año 2002, Sergio García firmó un multimillonario contrato con la firma TaylorMade, a la que le cedía sus derechos de imagen durante los siete siguientes años a cambio de una cifra con muchos ceros a su lado a la vez que, en virtud del mismo, firmaba un importante acuerdo de patrocinio con la marca, contrato que fue posteriormente prorrogado y que continua vigente en la actualidad.

Desde entonces, el fisco norteamericano se puso manos a la obra en una investigación que arrojó como resultado una demanda por parte del fiscal norteamericano contra Sergio García y su contrato con TaylorMade y en el que reclamaban al jugador 1,7 millones de dólares como consecuencia de su contrato con TaylorMade tan sólo en los años 2003 y 2004. La sentencia, inicialmente propuesta por el Internal Revenue Service, la Hacienda norteamericana, tuvo como respuesta de los servicios legales de los abogados de García una argumentación acerca del diferente origen del dinero obtenido por el jugador durante ese periodo, afirmando que si bien una parte procedía del contrato de patrocinio del jugador con TaylorMade, y sometido por lo tanto, a la fiscalidad norteamericana, otra parte importante procedía de una serie de royalties que cobraba el jugador de la marca como consecuencia del uso que hacía la marca de su imagen en anuncios, argumento clave en este asunto toda vez que, en este caso, es mucho más difícil calibrar que porcentaje de los mismos debería tributar para impuestos.

Para cerrar la argumentación, los abogados de García afirmaban que esos royalties eran cobrados por el jugador en Suiza, país donde tiene ubicada el mismo su residencia habitual para pagar menos dinero como otros muchos deportistas, y que ya pagaba sus correspondientes impuestos por los mismos en el país helvético. Pero además, se da la circunstancia de que Suiza tiene un tratado fiscal con los Estados Unidos que evitaría al jugador, acogiéndose al mismo, el pagar impuestos por los ingresos obtenidos por ese concepto, por lo que el mismo no debería pagar nada al fisco norteamericano por el dinero que recibía en royalties.

Partiendo de esta base, los abogados del jugador defendían que la proporción de sus ingresos en ese periodo era de 85%-15%, esto es, 85% de esos ingresos procedían de royalties y el resto, el 15%, procedía de acciones de patrocinio del jugador con la marca. Presentada esta argumentación, el juez encargado del caso, Joseph Goeke, que a la conclusión del mismo y a la hora de dictar la sentencia reconoció que la situación supone “una gran victoria para García y una derrota” para la Agencia Tributaria estadounidense, reconoció que la misma tenía validez y sentenció que el 65% de los ingresos de García procedían de esos royalties, por lo que deberá tributar por el 35% restante que se suponen proceden de “servicios personales” del jugador y la marca.

En definitiva, tal y como reconoce el juez Goeke, es una importante victoria del jugador que, además, puede convertirse en un importante precedente para otros deportistas a la hora de tributar en los Estados Unidos y que puede servir como sirvió en su día la conocida Ley Bosman, que permitió la libre circulación de deportistas dentro de la Unión Europea, o la más reciente Ley Beckham, que permitía a los trabajadores extranjeros en España tributar como no residentes y reducir, así, el importe a pagar al fisco español.