Se avecina otro lockout en la NBA

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El excelente estado de salud que vive en la actualidad, desde el punto de vista económico la NBA como colectivo; los nuevos nichos de mercado desde los que obtienen nuevas fuentes de ingresos y el incremento paulatino de la recaudación que por diversos conceptos se está produciendo dentro de la organización, vaticinan, a corto plazo, un nuevo complicado escenario, otra vez, para la misma en sus relaciones con los jugadores, que amenaza con vivir un nuevo lockout dentro de la NBA tras el sufrido por la liga en el año 2012.

La NBA vivió su último lockout en el inicio de la temporada 2011-2012, un proceso que se convirtió en una larga y ardua negociación que tuvo en vilo a todas las partes intregrantes del sector durante el tiempo que duró y que amenazó muy seriamente con dañar los números de la liga durante ese ejercicio. Sin embargo, y sorprendentemente, al finalizar el mismo no sólo vio como sus impresionantes números no disminuían sino que el lockout, lejos de haber perjudicado a las cuentas de la liga, provocó unos ingresos un 20% superior a la temporada anterior, lo que daba una buena muestra del excelente músculo financiero con el que contaba la organización.

Y precisamente esta excelente salud económico-financiera es la que ahora amenaza a la liga con volver a vivir, en el corto plazo, una situación análoga que enfrentaría nuevamente a los propietarios con los jugadores.

Así lo ve al menos Larry Coon, uno de los mayores expertos en negociación de contratos colectivos dentro del mundo del deporte, que fija para el año 2017 el nuevo cierre patronal en la organización, una vez analizadas las previsiones de ingresos de la misma, que rondarían casi los 5.000 millones de dólares para la próxima temporada. Y para ello, tiene en cuenta una serie de optimistas hechos que a buen seguro, desembocarán en ese temido lockout como efecto colateral inmediato.

Larry Coon llega a esta conclusión tras analizar dos variables claves: el tope salarial en la temporada próxima se elevará hasta los 63,2 millones de dólares, 5 millones de dólares más que en la actual, mientras que el impuesto del lujo se situará en torno a los 77 millones de dólares. Pero es que esos mismos números se incrementarán hasta los 66,5 millones de dólares para el tope salarial y los 81 millones de dólares para el impuesto del lujo tan sólo una temporada después. Estas cifras, que no se harán públicas hasta el próximo mes de julio coincidiendo con la auditoría anual de la NBA, serán las desencadenantes del nuevo conflicto patronal-jugadores.

La NBA tiene en vigencia en la actualidad un convenio válido hasta la temporada 2020/2021. Sin embargo, existe en el mismo una cláusula en la que se establece una posible revisión en la temporada 2016/2017, algo que seguramente ejercerán los jugadores que, a buen seguro, querrán participar de un trozo mayor de este nuevo pastel que está cocinando la NBA, mucho más apetecible que el anterior gracias a la llegada de esos nuevos ingresos.

Con el actual CBA, ese que podrá ser revisado en la temporada 2016/2017, los jugadores se garantizan un 50% de los ingresos previstos (unas previsiones desfasadas pues se hicieron en el año 2011), cifra a la que habría que sumar o restar el 60,5% de la cuantía que supere (o disminuya) los ingresos reales que se obtengan con el tope máximo y mínimo del 51% y el 49% de los actuales ingresos.

Sin embargo, dada la actual situación, los jugadores querrán una mayor tajada del asunto por lo que es muy probable que estén dispuestos a plantarse nuevamente en ese horizonte cercano de la temporada 2016/2017.