Sandy se lleva consigo los 250 millones de euros de la Maratón de Nueva York

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Finalmente, Sandy lo hizo. Lo que no han conseguido ni tan siquiera los atentados del 11-S, el huracán Sandy ha podido hacerlo y el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, apenas 48 horas antes de su inicio, ha decidido suspender la edición 2012 del Maratón de Nueva York ante la inmensidad de las críticas recibidas por permitir el evento.

Los enormes generadores instalados en Central Park que permitían suministrar energía eléctrica a los organizadores del Maratón de Nueva York para poder poner en marcha toda la infraestructura necesaria para el evento, a la vez que a tan sólo un par de manzanas de allí, zonas enteras como Manhattan, Brooklyn, Queens o Staten Island siguen a oscuras y sin atisbos de que la corriente eléctrica se vaya a poner en marcha nuevamente más pronto que tarde, no hicieron más que acrecentar las críticas que arreciaban contra el alcalde de Nueva York por permitir el evento.

Así, será la primera vez que se suspenda una edición del Maratón de Nueva York desde el año 1970. Ni siquiera los atentados del 11 de septiembre lograron suspender la edición de aquel año, toda vez que las autoridades y organizadores consideraron que su celebración sería un mensaje al mundo de capacidad de recuperación y de vuelta a la normalidad. Ahora, con Sandy, las cosas son diferentes. Y sin embargo, la decisión, tan alabada por la ciudadanía supondrá un duro golpe para la economía de la ciudad.

El Maratón de Nueva York, además de ser una de las pruebas deportivas más conocidas y con más tirón a nivel internacional de la ciudad, supone una fuente de negocios impresionante para los neoyorkinos. Se calcula que unos 47.000 atletas estarían presentes en la cita del domingo, 20.000 procedentes de fuera de los Estados Unidos, con el gasto que los organizadores estiman para cada uno de los mismos durante su estancia en Nueva York, una media de 1.500 euros cada uno en concepto de viaje, estancia, alojamiento y manutención durante los días previos a la prueba. Además, cada atleta debe abonar una cuota de 425 euros de los que ya se apresuraron los organizadores ha afirmar que no sería devuelta en caso de suspensión de la prueba, haciendo uso así del documento de renuncia que la organización ‘obliga’ a firmar a los participantes para que, en ningún caso, puedan hacer una reclamación por este concepto por cualquier motivo.

Los ingresos que recibe la ciudad en estos días se estiman en alrededor de 250 millones de euros, con un motor capaz de generar empleo, directa o indirectamente, que ronda los 400 puestos de trabajo.

Sin embargo, todos estos argumentos no han posibilitado que, como después de los atentados del 11-S, el ‘show’ continuara como muestra de fortaleza de América. Ahora ha sido diferente. Las críticas sobre el alcalde Bloomberg y su decisión de mantener la prueba han arreciado desde todos los sectores. Y ha decidido no continuar. Una decisión que ha puesto en pie de guerra ahora a los sectores afectados.

Los propietarios de hoteles y restaurantes de Nueva York han visto como una de las pocas medidas para salvar los desastres del huracán Sandy se han ido por la borda tras la decisión, cifrando sus pérdidas por la cancelación en cifras millonarias que hay que sumar a las que ya ha provocado Sandy. Los pequeños negocios han puesto el grito en el cielo puesto que el Maratón era la tabla salvavidas a la que se agarraban tras el paso de Sandy. Los organizadores se encuentran ahora mismo en contacto con sus abogados y sus compañías de seguros ante las más que posibles reclamaciones que les llegarán por parte de sus sponsors y patrocinadores, que han visto en la decisión del alcalde un golpe mortal a sus gigantescas inversiones de apoyo a la maratón. A todo esto, deben sumar los ingresos que dejarán de percibir por derechos de emisión de la cita.

En definitiva, dos posturas y una decisión. Si buena o mala, el tiempo decidirá. Lo que es cierto, tal y como dicen hosteleros afectados, “ahora es cuando la gente verá lo que era capaz de mover y generar la maratón de Nueva York”.