Samsung no tiene suerte con sus embajadores en España

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Definitivamente, la compañía surcoreana Samsung no parece tener demasiada suerte a la hora de elegir a los embajadores que, implícita o explícitamente, propaguen las bondades de los nuevos productos de la firma asiática en territorio español.

Todos recordaréis la enorme metedura de pata que David Ferrer protagonizó con la última campaña con la que Samsung pretendía promocionar en España el nuevo Galaxy S4. Hace ahora unos meses, Samsung ponía en marcha una campaña de activación y promoción del lanzamiento del nuevo Samsung Galaxy S4 en España. Para ello, como es habitual, decidió asociar la misma a uno de los eventos deportivos más importantes del momento en suelo español. Por aquel entonces, la celebración del Conde de Godó de tenis, ahora conocido como el Barcelona Open Banco Sabadell entraba en la recta final de la edición 2013, con máxima notoriedad en los medios de comunicación. Así, como parte de su estraegia, Samsung eligió a David Ferrer y a Nico Almagro, dos importantes tenistas españoles y participantes en el Godó, como brands ambassadors de la marca para la promoción, en exclusiva, del producto. Su misión: utilizar el terminal enviando alguna imagen captada con el mismo a través de sus respectivos perfiles de Twitter, comentar por medio de sus cuentas oficiales en las diferentes redes sociales las bondades del nuevo modelo o promocionar sus virtudes. Todo parecía discurrir por los parámetros pre-establecidos por la compañía en cuanto a la campaña diseñada para España. Sin embargo, Ferrer, en su papel de embajador, en uno de sus tweets alabando las bondades del nuevo S4 se podía ver como el dispositivo utilizado para enviar el tweet no era otro que un iPhone, el producto de su gran rival Apple.

Y aunque no podemos decir que sea algo que ocurre de manera habitual, desgraciadamente para las marcas comerciales cada vez son más frecuentes el tipo de error que cometió por David Ferrer. Y para colmo de Samsung, a la compañía surcoreana le ha tocado sufrir en sus propias carnes el mismo error favoreciendo, casualmente, otra vez a su gran rival Apple.

Así, el protagonista, involuntario, evidentemente de la nueva y desgraciada (para Samsung) acción no ha sido otro que Iker Casillas, el guardameta del Real Madrid, que fue en esta ocasión el seleccionado por Samsung para, de un modo más indirecto, promocionar los productos en general de la compañía asiática. Así, la estrategia consistía en que el portero internacional del Real Madrid y de la Selección Española subiera un tweet en el que se hiciera una especie de publicidad encubierta: es decir, sin hacer referencia expresa a la marca ni el producto, en un tweet hablando de otros temas, se colara de manera encubierta una publicidad a favor de la marca, algo expresamente prohibido por Twitter y las principales agencias reguladores de la publicidad, que defienden que este tipo de tweets lleven expresamente las indicaciones de ser patrocinados por esta o aquella marca.

Pero haciendo caso omiso a estas recomendaciones, Iker Casillas publicó en su recientemente estrenada cuenta de Twitter un mensaje que decía “Desde aquí os leo todos los días… Comienza una nueva semana y tendréis noticias mías, estad atentos!! #FelizLunes”. Hasta aquí, en principio, nada extraordinario. Y decimos en principio porque al citado tweet se le acompañaba una imagen en la que se veía al portero del Real Madrid sosteniendo en su mano, y ahí la publicidad encubierta, un modelo de un terminal de Samsung.

Al momento, rápidamente las redes sociales comenzaron a hablar del tweet de Casillas pero, para desgracia de Samsung, no lo hacían en relación con su producto, el que enseñaba en mano el jugador. O al menos no en el sentido que ella hubiera querido. Casillas y su tweet eran noticia por la metedura de pata del cancerbero madridista que repitió el mismo error que David Ferrer en su día. El tweet fue lanzado a través de un iPhone, el dispositivo de la gran rival de Samsung, Apple.

Con ello, se vuelve a suscitar el debate de si las compañías deberían informarse sobre las preferencias y gustos de sus embajadores o, al menos, orientarle sobre que en el momento de enviar los tweets, no utilicen dispositivos de su gran rival. En este caso de Casillas, tanta culpa tiene el guardameta como la propia Samsung. A poco que hubieran investigado sus responsables en España, habrían descubierto, cosa que es factible averiguar a través de la herramienta Hootsuite, que además de en su iPhone, Casillas utiliza para conectarse a las redes sociales su iPad y una BlackBerry.