Rose, testigo en la batalla legal entre adidas y una iglesia

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Cuando comenzó todo el proceso, todo el mundo apuntaba a una desigual lucha, asemejándolo, biblícamente hablando y nunca mejor dicho, al enfrentamiento entre los hermanos David y Goliath de las Sagradas Escrituras.

Sin embargo, el enfrentamiento que a nivel legal está manteniendo una pequeña iglesia de Illinois con la gigante multinacional adidas parece haber recibido un impulso divino del que puede ser el testigo más inesperado posible, sobre todo para adidas y que ha metido en un dilema moral a uno de los grandes embajadores de la marca.

Año 2006. 21 de noviembre. Una pequeña iglesia de Zions, en Illinois, a medio camino entre Chicago y Milwaukee, Faith Christian Fellowship Church, registra legalmente en la oficina norteamericana de patentes y marcas el distintivo Add a Zero, un emblema con el que vendían camisetas y otros productos para recaudar fondos para la creación de un banco de alimentos en la zona. El objetivo de la iglesia era incrementar el compromiso de los fieles invitándoles a que aumentaran sus contribuciones semanales con tan sólo añadir un cero a sus donaciones.

09 de noviembre del año 2009. Tres años después, la marca alemana adidas solicita el registro en la misma oficina de sus conocidas adizero, unas de las marcas más comerciales para sus zapatillas que tiene la firma alemana. Sin embargo, para sorpresa de la compañía, su solicitud es rechazada por los funcionarios de la oficina amparándose en la más que probable posibilidad de que se pudieran confundir con el Add a Zero de la iglesia de Illinois registrado tres años antes.

En la marca alemana no salían de su asombro ante este hecho más sin embargo ello no fue obstáculo para que comenzaran a comercializar sus productos bajo dicha marca. zapatillas sumamente ligeras dentro del sector del calzdo deportivo. No obstante, no contenta con ello, la marca alemana trató de protegerse a sí misma contraatacando contra la marca de la iglesa. Así, para salvaguardar los derechos y beneficios de su adizero solicitó la retirada de la licencia al Add a Zero de la comunidad cristiana. Ante la negativa de la agencia a ello, adidas trató de convencer al pastor de la iglesia de renunciar a su marca. Más resulta paradójico que una compañía como adidas, que sólo en 2012 generó millonarias ganancias con la venta de sus adizero, ofreciera al párroco 5.000 dólares por su renuncia a la marca. 

El párroco como decimos renunció a esos 5.000 dólares y la cosa acabó en los juzgados, con una indignadísima adidas que no entendía como podía una pequeña iglesia tener en vilo a un gigante como adidas y sus conocidísimas adizero, imprescindibles en el negocio de la marca alemana. Y cuando todo apuntaba a que la iglesia sucumbiría ante el nuevo Goliath, adidas, la pequeña iglesia de Illinois ha encontrado una honda parecida como en su día hizo David en su lucha ante Goliath: y este arma arrojadiza no es otro que uno de los principales embajadores de adidas y sus adizero, Derrick Rose.

Los abogados que defienden a la iglesia, sorpresivamente, se han sacado un conejo de la chistera y han llamado a declarar, en condición de testigo, a Derrick Rose, uno de los principales embajadores de adidas, a la que le une un megacontrato de 250 millones de dólares durante los próximos 14 años y con fuertes raíces en Chicago y en los barrios más pobres de la ciudad, en los cuáles creció. Así, la estrategia de los representantes legales de la iglesia es meter en un dilema a Rose y obligarle a declarar no en contra de adidas, pero sí a favor de la iglesia. Para ello, argumentarán la infancia del jugador, desarrollada en los barrios más pobres de Chicago, argumento con el que tratarán de, sentimentalmente hablando, ablandar a Rose a favor de la Iglesia.

Mientras tanto, ni los representantes de Rose ni el propio jugador se han pronunciado al respecto ni, sobre todo, el sentido de su declaración. Ni tan siquiera si se presentarán a declarar, algo que los más cercanos a adidas defienden que no lo hará en virtud del supercontrato que tiene con ellos. Sin embargo, los más esperanzados confían en la buena fe del jugador para defender a una pequeña iglesia de Illinois que tiene contra las cuerdas al todopoderoso Goliath de esta historia, la marca adidas, y sus famosas adizero.