Rooney y Nike ‘se salvan’, esta vez, de otra sanción de la ASA

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El caso no es nuevo, sino más bien podríamos decir que es una situación recurrente con los mismos protagonistas aunque con un final diferente. Wayne Rooney, jugador internacional del Manchester United, Nike y la Advertising Standards Authority, el organismo encargado de regular la publicidad en el Reino Unido, han vuelto a protagonizar una noticia que, en esta ocasión, se ha resuelto de forma favorable para los dos primeros.

Pero como decimos, la historia no es para nada nueva, y menos con estos actores. Junio de 2012. La agencia encargada de velar por la regulación de la publicidad en el Reino Unido, la Advertising Standards Authority, da un serio aviso a la firma norteamericana Nike y al jugador Wayne Rooney, por el mal uso de su cuenta oficial de Twitter para hacer publicidad de la marca sin advertir, claramente, que el citado tweet promocionaba a la firma norteamericana, algo duramente penado por la Advertising Standards Authority.

El tweet que estaba siendo objeto de investigación se remontaba a enero de 2012, cuando el jugador, que estaba convaleciente de una lesión, a través de las redes sociales lanzó un, aparentemente, inocente tweet en el que mostraba sus deseos para el año entrante pero en el que, de manera ambigua, se promocionaba sin advertirlo la campaña internacional de la firma que le paga, la conocida #makeitcount.

Una vez que la Advertising Standards Authority tuvo conocimiento de tales hechos, puso en marcha una investigación tendente a aclarar si tanto Rooney como Nike habían incurrido en un flagrante caso de tweets encubiertos, utilizando la figura del deportista, de indudable repercusión e influencia mediática, para lanzar publicidad encubierta a través de mensajes personales, hecho éste totalmente prohibido como decimos por la Advertising Standards Authority, a los que ha bautizado con el nombre de “Promoted Tweets“.

Una vez conocida la sanción, el objetivo de Nike se centró en tratar de recuperar parte del prestigio perdido con la puesta a la luz de su artimaña para lo cual no dudó en recurrir dicha sanción que le convertía en la primera multinacional en ser sancionada por la puesta en marcha de este tipo de prácticas. Sin embargo, el organismo independiente encargado de revisar el caso dio la razón a la Advertising Standards Authority en detrimento de Nike.

Ahora, casi un año después, la situación se vuelve a repetir aunque, esta vez, con final diferente para tranquilidad de Nike. Nuevamente la Advertising Standards Authority ha entrado a estudiar un tweet de Wayne Rooney ante la denuncia que recibió de utilización, nuevamente, por parte de Nike de este tipo de técnicas para promocionar sus productos y campañas.

En esta ocasión, Wayne Rooney era mucho más clarificador sobre las intenciones del mismo y se alejaba de la línea de mensajes personales que el jugador suele lanzar a través de su cuenta oficial en la conocida red social. Además, se hacía referencia claramente a la cuenta oficial de Nike en Twitter además de a la campaña en cuestión. Todos estos argumentos han sido suficientes para que la Advertising Standards Authority concluyera que el caso en cuestión es claramente diferente al que hacíamos referencia anteriormente, toda vez que en todo momento se deja bien a las claras la presencia de Nike en el tweet además de observar con claridad como el mensaje se aleja de la línea normal expresada por el jugador en sus tweets:

Y aunque no sigue al 100% las recomendaciones de la Advertising Standards Authority al respecto de utilizar hashtag del tipo #ad o #spon, identificadores de tweet promocionado, la citada agencia considera más que suficiente los elementos existentes en el tweet emitido por Rooney el pasado 07 de abril para identificar al mismo con una campaña de promoción de Nike.

Este hecho ha supuesto un soplo de tranquilidad para Nike que evita, de este modo, ser sancionada dos veces por la utilización de unas técnicas duramente perseguidas por la Advertising Standards Authority y que, a nivel mediático, dejan en muy mal lugar a la compañía que incurre en ellas.