Qatar 2022 ahuyenta a los patrocinadores

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La celebración de un evento tan mediático y de tanta importancia a nivel mundial como es un Campeonato del Mundo de Fútbol organizado por la FIFA es un reclamo lo suficientemente atractivo como para que sean muchas las firmas y marcas comerciales que ansían convertirse en sponsors y patrocinadores oficiales de dicho acontecimiento.

En este sentido, a comienzos de este año 2014 la agencia ad latina publicó un interesantísimo informe en el que equiparaba el Mundial de Fútbol con la celebración, durante 30 días seguidos, de uno de los acontecimientos deportivos que más expectación a todos los niveles genera, como es la Super Bowl, comparación que se sustentaba en la repercusión económica y mediática que el acontecimiento futbolístico era capaz de aglutinar en torno a él.

Sin embargo, la organización del Mundial de Qatar del año 2022 está luchando contra unos imponderables que amenazan con no resultar tan sumamente atractivo desde el punto de vista comercial para los potenciales patrocinadores y sponsors interesados en ello, algo que es considerado poco menos que vital en la organización y en la propia FIFA para evitar que el Mundial qatarí sea un auténtico desastres desde el punto de vista de su rentabilidad.

La ya sóla decisión de otorgar a un país como Qatar, tan sumamente alejado de tradición futbolística y carente en todo momento de cualquier tipo de infraestructura existente al respecto ya fue, en su día, recibida con un escepticismo generalizado por parte de todos, incluidos esos potenciales inversores o patrocinadores. Si a esta decisión de la FIFA, para muchos incomprensible, le añadimos los escándalos que han salpicado desde entonces a la nueva sede, todo en su conjunto hace que los patrocinadores, a día de hoy, no logren demasiado estímulo para sentirse atraídos por un acontecimiento que, repetimos, a día de hoy, genera más dudas que certezas.

Sin embargo, el paso del tiempo, lejos de calmar a estos potenciales sponsors, está provocando la aparición de nuevos elementos de juicio que hacen que el patrocinio de ese Mundial reúna en la actualidad más ingredientes para la prudencia a la hora de acometer una inversión como el patrocinio oficial de un Campeonato del Mundo entre las marcas que podrían estar interesadas.

Así, en los últimos meses, han ido apareciendo informes de Asociaciones Internacionales defensoras de los derechos derivados del trabajo que hablan de más de 4.000 trabajadores muertos en la construcción de las infraestructuras necesarias para la celebración de este acontecimiento. Este hecho, sumado a unas condiciones laborales que han sido catalogadas como de la nueva exclavitud, con salarios bajos y jornadas interminables, han puesto el foco de la atención mediática internacional sobre este punto.

A esto hay que añadirle las continuas acusaciones de sobornos utilizados para comprar la voluntad (y el voto, evidentemente) de algunos miembros de la propia FIFA encargados de elegir la nueva sede mundialista para ese año, algo que ha salpicado de lleno a la organización que ahora trata de lavar su maltrecha imagen con este Mundial a nivel internacional.

Junto con estos dos problemas, se suman otros de índole organizativo, como es que a día de hoy aún no se sepa si el Mundial se celebraría en verano o en invierno, un auténtico lastre para las Federaciones pues afectaría, y mucho, a sus competiciones nacionales, y por lo tanto para los sponsors, que no tendrían hasta el último momento la certeza para poder realizar campañas de marketing lo suficientemente adaptadas al producto a vender. Esto está provocando ya algunas controversias con algunos sponsors oficiales. Así, la FIFA se encuentra en serias negociaciones, privadas, con cadenas como la FOX, que firmó un acuerdo con la FIFA para abonarle 425 millones de dólares para los torneos de Rusia 2018 y Qatar 2022 con la condición de que el Mundial se celebrase en verano y, en todo caso, nunca coincidiera con la NFL.

Y para cerrar el cúmulo de problemas, las asociaciones pro derechos humanos ponen de manifiesto la falta de respeto de la sociedad qatarí hacia colectivos como los homosexuales, las mujeres o los derechos infantiles.

En suma, un compendio de factores y elementos que hacen que las marcas y casas comerciales se piensen muy mucho la oportunidad (o no) de asociar su imagen a un Mundial como el de Qatar, en una especie de círculo vicioso en el que esta falta de decisión afecta seriamente a la organización a la hora de poder ofrecer con garantías un Mundial mediatamente rentable.