Puma renueva a Bolt sin saber qué hará la AMA con Jamaica

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Cuando te encuentras en medio de un enorme fuego cruzado en la batalla que mantienen, desde hace años y de forma casi hegemónica, las dos grandes firmas de ropa deportiva a nivel mundial, adidas y Nike, el mantenerse vivo en este panorama es una cuestión que puede deberse a detalles como el que nos ocupa, detalles de una trascendencia e importancia para la firma alemana Puma que muy probablemente le permitan continuar teniendo el estímulo suficiente para mantenerse a flote entre estos dos colosos.

La compañía alemana Puma ha logrado uno de sus grandes propósitos para los próximos años, renovar al que a día de hoy es, sin duda alguna, su gran embajador dentro del deporte mundial: el jamaicano Usain Bolt.

Así, el plusmarquista olímpico seguirá luciendo los colores de Puma en las competiciones en las que participe después del acuerdo alcanzado con la marca alemana para renovar la actual relación contractual que les unía, prolongando la misma hasta después de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro del año 2016.

Puma llegó a la vida del atleta jamaicano cuando el velocista apenas contaba con 17 años de edad y no se vislumbraba aún los éxitos que el mismo podía alcanzar. Esa visión de Puma para hacerse con los servicios de un joven deportista que prometía llegar alto por delante de marcas como adidas o Nike, que prefirieron apostar a valores mucho más seguros y consolidados, le valió a la firma alemana para hacerse con el que a día de hoy es el mayor velocista que jamás haya dado la historia.

El triunfo en los campeonatos mundiales juveniles del año 1996 fue la carta de presentación ideal para el jamaicano y el hecho desencadenante para que Puma fijara los ojos en él. Aquella apuesta es la que hoy ha valido para que el de Jamaica devuelva la confianza que en aquellos momentos de incertidumbre en cuanto a su futuro a la marca: “Por aquel entonces nadie sabía de lo que sería capaz de conseguir y tan sólo Puma creyó en mí”, ha manifestado en más de una ocasión Bolt.

Esta fidelidad mutua entre ambos quedó manifesta hace ahora apenas cuatro años, justo antes de los Juegos Olímpicos del año 2012. La firma hermana de Puma, la también alemana adidas, quiso echar el resto dentro del mundo del atletismo y hacerse con la mayor estrella dentro de ese deporte, el jamaicano Usain Bolt, con vistas a tener una carta de presentación más que aceptable para los próximos Juegos de Londres 2012. La oferta puesta encima de la mesa, bastante superior (hablan de dos y tres veces la cifra que le pagaba Puma) al contrato que tenía de Puma. La respuesta, casi tan contundente como la oferta: un No rotundo que demostraba la fidelidad del jamaicano hacia la marca que en su día, cuando nadie apostó por él, confió en los éxitos del velocista.

El contrato, nuevo contrato, firmado ahora con Puma garantiza un retiro más que apacible para Bolt: a razón de 10 millones de dólares, aunque las cifras jamás serán confirmadas como oficiales por Puma, el corredor se asegura 40 millones de dólares procedentes de Puma durante esos cuatro años, hasta los Juegos de Río 2016, ampliables en un año más si decide poner punto y final a su carrera en los campeonatos del mundo de atletismo que se celebrarán en Londres tan sólo un año después, en 2017, lo que supondrían 10 millones de dólares más. Pero es más. La aportación de Puma no queda ahí. La firma alemana quiere que Bolt siga ligado a ella aún después de su retiro, ejerciendo labores de embajador de la misma dada la buena imagen que posee el atleta en todo el mundo, para lo cual, Puma le garantiza una aportación que rondaría los 5 millones de dólares anuales una vez Bolt abandone las pistas de atletismo.

Bolt recibía en su último contrato con Puma, el que ahora se ha renovado, la nada despreciable cantidad de 3 millones de dólares anuales, una cifra importante si tenemos en cuenta la dimensión de Puma con respecto a marcas tan potentes como Nike o adidas. Sin embargo, Puma ha sabido explotar esa ingente inversión y con creces. Se estima que por cada año unido a Bolt, en el que como decimos la marca alemana abonaba al corredor 3 millones de dólares, la firma obtenía una tasa de retorno que multiplicaba por tres lo invertido, de tal modo que Puma conseguía ingresar muy cerca de los 10 millones de dólares en cada uno de esos años gracias al acuerdo con Bolt. Una relación, por tanto, más que beneficiosa para ambas partes. Por poner un ejemplo, en su participación en los Mundiales de Berlin del año 2009, los tres oros de Bolt reportaron a Puma una exposición mediática valorada en más de 300 millones de dólares, según un estudio realizado por una agencia francesa en su momento especializada en marketing deportivo.

Sin embargo, la apuesta realizada por Puma con Bolt para los próximos años tiene un serio contratiempo que amenaza con romper el idílico escenario en el que viven atleta y marca y que, de confirmarse, no sólamente supondría un importante elemento discordante en la relación contractual entre ambos sino que amenazaría y mucho la viabilidad de la propia marca en el futuro.

Hace tan sólo unas semanas nos hacíamos eco en MD de la seria advertencia llevada a cabo por la Agencia Mundial Antidopaje que estaría estudiando muy seriamente sancionar a la Federación de Atletismo
de Jamaica con su no participación en los próximos Juegos Olímpicos, Río 2016, como
sanción por su permisibilidad en este asunto.

La reacción de la Agencia Mundial Antidopaje llegaba después de que Renée Anne Shirley, exdirectora general de la Comisión Antidopaje jamaicana, vertiera duras críticas sobre las autoridades políticas y deportivas
de su país acusándoles de ignorar las advertencias en materida de
dopaje, a la par que denunciaba extrañas prácticas en el país caribeño,
como podrían ser practicar controles fuera de las sedes oficiales.

Shirley confirmó que el hecho de que se hayan dados casos de positivos
como el recientemente detectado de Asafa Powell y otros cuatro atletas
jamaicanos más, que dejó a todos ellos sin participar en el pasado Mundial de Atletismo de Moscú, era algo que tarde o temprano debía pasar. Así, Shirley destacaba entonces el ridículo número de controles antidopaje que se practican en Jamaica, donde el año pasado tan sólo se realizaron 106 controles frente a los más de 4.000 llevados a cabo en Estados Unidos o los más de 15.000 que se practicaron en Rusia.

El sólo hecho de que la Agencia Mundial Antidopaje estuviera tan siquiera planteándose dicha posibilidad, lo que indirectamente dejaría a Usain Bolt (y por lo tanto a Puma) sin presencia en las pruebas reinas del atletismo en los Juegos de Río 2016 supone una amenaza tan seria que podría echar por tierra la estudiada estrategia de patrocinio deportivo emprendida por la marca con el jamaicano.

Mientras tanto, ni la marca ni el atleta quieren ni tan siquiera plantearse qué sucedería en dicha situación y prefieren seguir viviendo un idilio que reporta enormes éxitos tanto al deportista como a la marca, dentro y fuera tartán.