Primero adidas, luego Neymar y ahora…. ¡¡¡la FIFA!!!

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Se le acumula el trabajo a las autoridades gubernativas brasileñas en su labor de defender la imagen del país de cara al exterior. Y todo, precisamente (y curiosamente deberíamos añadir) por temas relacionados con el que está llamado a ser el gran acontecimiento deportivo de este año y que dará (y está dando) al país sudamericano una importante exposición a nivel mundial desde hace ya algunos meses.

Y es por eso, por ser conscientes de que Brasil está en boca de todo el mundo como consecuencia de la celebración del Mundial, las autoridades brasileñas se cuidan, y mucho, de velar porque la imagen que se transmita al exterior de su país sea la más adecuada posible y la menos perjudicial para el pueblo brasileño como nación.

Así, afanadas como están las marcas comerciales en tratar de reclamar para sí un poquito del protagonismo que este evento es capaz de generar, las mismas arriesgan con polémicas propuestas de publicidad que llaman más la atención por el hecho de la polémica en sí que por la propia promoción de la marca, una polémica que en las últimas semanas, y de ahí la preocupación de esas autoridades brasileñas, está teniendo como objetivo a Brasil en la que consideran una manera no muy adecuada acerca de la imagen que se está proyectando al exterior.

Así, adidas fue la primera en recibir la reprimenda de las autoridades brasileñas con sus polémicas camisetas que venían a promover, implícitamente, una de las grandes lacras de las que quiere huir el gobierno brasileño y que quiere desterrar para siempre de su imagen y de su propio pueblo: el turismo sexual. Esas camisetas, que casualmente se lanzaron, quizás como globo sonda, sólo en los Estados Unidos, donde estalló la polémica, merecieron la fuerte amonestación, al menos verbal, de las altas instancias gubernativas de Brasil, lo que provocó que adidas tuviera que dar marcha atrás y retirar la comercialización de las mismas, algo que, sin embargo, llegó quizás demasiado tarde para la marca que ahora se enfrenta a serias amenazas de boicot hacia sus productos que diversas organizaciones brasileñas han lanzado a través de las redes sociales.

Con los ecos de la polémica con adidas aún recientes, estas mismas autoridades brasileñas se vieron de repente con otra polémica que venía, esta vez, desde el interior del propio Brasil y que tenía como protagonista al que está llamado a ser la luz guía de Brasil, tanto en lo deportivo como en lo comercial y a nivel de imagen, en este Mundial: el internacional del FC Barcelona, Neymar, que protagonizaba un spot de la firma Ambev en el que, para la promoción de una bebida de la marca, venía a ridiculizar a los turistas de diversas nacionalidades que con motivo del Mundial visitarán el país sudamericano.

Si bien Brasil trata de huir de la imagen de país de destino del turismo sexual que potenciaba adidas con sus camisetas, el país carioca tampoco quiere que se transmita al exterior la imagen que dejaba sobrever al anuncio de Ambev: no ya ridiculizar al turista sino reirse y aprovecharse de él.

Pero como no hay dos sin tres, y como al parecer la escala de los protagonistas de estos ataques a la imagen del país brasileño ha ido in crescendo, ahora Brasil y sus autoridades se vuelven a encontrar con otro ataque a la imagen que tanto quieren proteger procedente, esta vez, de… ¡¡¡la propia FIFA!!!

Así, el máximo organismo del fútbol mundial ha editado una revista en el país brasileño donde se ironiza sobre las aptitudes y capacidades de sus habitantes, a los que tilda de impuntuales, impacientes con las largas filas y, sobre todo, informales a la hora de cumplir sus compromisos, en clara alusión y referencia a los retrasos en las obras de los estadios. No se quedaba ahí. Continuaba definiendo a los brasileños como un auténtico peligro al volante y advertía del peligro de hacer topless en las playas del país.

El artículo, “Brasil for Beginners”, publicado en la revista FIFA Weekly, rápidamente llegó a oídos de las autoridades brasileñas que pusieron el grito en el cielo ante un artículo al que la propia FIFA tildó como de humor en un intento de disculparse ante las mismas antes de proceder, presionado por Brasil, a la retirada del mismo.

Brasil 2014 nos está demostrando la enorme repercusión que tiene la celebración de un Mundial. Bien gestionado, la exposición que le puede dar a la marca e imagen de un país tiene un alcance, sencillamente, inimaginable, algo cuyo valor es incalculable. Sin embargo, también nos está poniendo de manifesto como un altavoz tan gigantesco, mediáticamente hablando, como puede ser un Mundial de Fútbol para el país que lo organiza, puede convertirse en un peligroso boomerang de ida y vuelta si no se gestiona adecuadamente la imagen que del país organizador se traslada al exterior, una imagen que Brasil quiere proteger cueste lo que cueste, aunque para ello tenga que tirar de las orejas al principal patrocinador de la Copa del Mundo, adidas; al protagonista indiscutible y embajador más importante de Brasil para el Mundial, Neymar, o a la propia organizadora del torneo, la FIFA.