Papá, ¿por qué somos del Atleti?

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Hay emblemas, marcas, logos, slogans…. cuya identificación con la firma o compañía a la que representan es total, tal es el acierto de las agencias de publicidad a la hora de diseñar esta o aquella campaña en cuestión.

Dentro de la industria del marketing deportivo, es más que evidente que cuando leemos Just do it rápidamente lo identificamos como el conocidísimo slogan que ha popularizado a nivel mundial la multinacional norteamericana Nike. Y en el bando rival, no es menos conocido el Impossible is Nothing de adidas. Algo parecido podríamos decir de sus no menos populares logotipos: el swoosh de Nike o las tres tiras de adidas son mundialmente conocidas. Y esto por poner sólo un ejemplo del gran trabajo que a nivel de identidad corporativa han conseguido transmitir dichas compañías a través de estudiadas y concienzudas campañas de marketing. Y así podríamos continuar citando una infinita lista de marcas, logos y slogans ampliamente conocidos y asociados por los aficionados finales.

Sin embargo, dentro de este sector, la industria del deporte, es mucho menos identificable slogans o campañas que se asocien rápidamente a una determinada entidad deportiva. Y esta dificultad, como decimos, es casi la generalidad dentro del sector, con honrosas excepciones. Y dentro de una de estas honrosas excepciones, está el Atlético de Madrid. Y es que cualquiera debe reconocer que el departamento de marketing del conjunto colchonero es uno de los más creativos e importantes del mundo, capaz de realizar campañas que han dado la vuelta al mundo y que han conseguido lo que firmas de la importancia de Nike y adidas con sus slogans: que rápidamente se asocien las mismas al club colchonero pero, sobre todo, que los aficionados rojiblancos hagan de las mismas una manera de vivir, de sentir, de sufrir esta pasión por el conjunto rojiblanco, que tuvo su momento culminante hace ahora trece años, con una campaña que es, hoy día, orgullo del Atlético de Madrid y de sus seguidores y que éstos no dudan en sacar a relucir en los buenos momentos pero también en los malos momentos: “Papá, ¿por qué somos del Atleti?“.

Las excepcionales campañas que lleva realizando el conjunto rojiblanco de aquí a unos años atrás, coincidiendo con la llegada al banquillo atlético de un auténtico icono del club, el que fuera emblema del club durante su etapa como jugador, Diego Pablo Simeone, no siempre ha sido así en los últimos años. Los aficionados rojiblancos llevaban varios años luciendo igualmente con orgullo su “Papá, ¿por qué somos del Atleti?”, pero con un rendimiento deportivo mucho peor que el actual, lo cual daba un plus más al seguidor Atlético, lanzando el mensaje que, aún en las malas, no hay explicación racional que haga más entendible lo que es el sentimiento atlético.

Todo comenzó en el año 2000. El Atlético de Madrid, en una de sus peores campañas, desciende a segunda división. La afición, desconsolada, no encuentra ningún resquicio por donde encontrar un apoyo en el que levantar su ánimo. Y aquí es cuando comienza la enorme y genial labor creativa del departamento de marketing del conjunto colchonero. Para sorpresa de todos, este departamento se saca de la manga una de las más exitosas campañas del club que rápidamente eleva la moral a los aficionados atléticos y que supone el punto de partida para esta identificación entre afición y campañas de marketing: “Un añito en el Infierno” fue una campaña que logró dar la vuelta a la moral atlética, convirtiéndose rápidamente en uno de los mayores éxitos del club y que convenció a la afición del Atlético de Madrid que un año en Segunda División no sería realmente tan malo.

Pero la realidad le tenía deparada otro varapalo que sería el germen de la más exitosa campaña del Atlético de Madrid que se ha convertido casi en una manera de vivir para los aficionados rojiblancos. Ese añito en el infierno se prolongó más de lo esperado. A final de temporada los aficionados rojiblancos venían, con desesperación, como “su” Atlético no lograba conseguir el ansiado ascenso y se “condenaba” a otro año más en Segunda. La moral estaba por los suelos y el departamento de marketing se enfrentaba a uno de sus mayores retos: si la temporada del descenso ya era complicado elaborar una campaña que animara a los aficionados atléticos, que se plasmó en una respuesta increíble de la afición con record de abonos y estadios llenos, ahora se enfrentaban al más difícil todavía: otro año en segunda que echaba por tierra la campaña anterior. Había que superar ese enorme obstáculo que se les planteaba. Y cuando nadie esperaba mucho más, surgió la campaña de más éxito de su historia: “Papá, ¿por qué somos del Atleti?”.

Lejos de espectaculares spots, de impresionantes efectos y de multimillonarios desembolsos, la campaña se basaba en un comercial sencillo al máximo: un niño en el coche, esperando a que se pusiera el semáforo en verde, preguntaba a su padre algo que el progenitor no supo explicar: “Papá, ¿por qué somos del Atleti?”. La campaña fue un éxito y recogía fielmente lo que vivían los atléticos. Aún continuando en segunda, jamás podían explicar con palabras por qué seguían siendo del Atleti. Un sentimiento, una forma de vida, una manera de sentir los colores…

Desde entonces, en los buenos y en los malos momentos, siempre está presente en la mente de todos los Atléticos ese “Papá, ¿por qué somos del Atleti?”, una campaña que tiene padres, los creativos de la agencia de publicidad Sra. Rushmore, que elabora los anuncios del club en colaboración con el Departamento de Marketing y donde su apuesta, grandes dosis de marketing emocional con bajos costes, logran una identificación casi plena del aficionado atlético con el Atlético de Madrid, como marca y como entidad.

Desde entonces llegaron otras: desde el “Ya estamos aquí”, con su vuelta a primera en 2002 hasta el celebrado hace apenas un año “Por fin es lunes”, donde se celebraba la victoria en la Final de Copa del Atleti ante su eterno rival, extraordinarias campañas todas pero que no han llegado a conseguir una identificación tan plena y prolongada en el tiempo como aquella del 2001.

El Atleti vive días de vino y rosas. Alegría, buen juego y rendimiento deportivo extraordinario. Unos mimbres más que suficientes para justificar por qué el aficionado sigue al equipo. Pero aquella campaña supuso mucho más: un saber contar sin epxlicarlo por qué los aficionados rojiblancos son de ese equipo. Hoy, más de una década después, sigue muy viva e identificable aquella “Papá, ¿por qué somos del Atleti?”, una campaña salida del corazón de los creativos del Atleti y que verdaderamente llega al de sus aficionados, aunque sea trece años después.