Nike ya explota su relación con el primer jugador NBA declarado gay

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Todos recordaréis muy bien esta historia que parece no tener fin. Sin embargo, para aquellos que os hayáis perdido algo, el asunto puede resumirse de una manera bastante sencilla: Nike ya comienza a rentabilizar la inversión realizada en sus deportistas gays.

La historia comienza hace ahora un par de meses. A mediados de abril nos hacíamos eco el presunto interés de la firma norteamericana Nike por engrosar su equipo de embajadores con un tipo de perfil de deportistas del que hasta ahora ninguna firma presumía tener dentro de los atletas que practican alguno de los considerados grandes deportes en los Estados Unidos. Así, la prensa mundial se hizo eco del interés de Nike por incorporar o hacerse con los servicios del primer deportista de un gran deporte en los Estados Unidos que declarara abiertamente su condición de homosexual.

El objetivo que subyacía bajo todo este anuncio era, también, igual de simple: Nike se había marcado un nuevo target que no era otro que la comunidad gay, a la que veía
como un mercado aún por explotar de manera específica y del que quería obtener toda la rentabilidad posible. Nike vio un trozo de pastel muy importante en la comunidad gay, a
la que todos los estudios valoran con un potencial de compra anual de
más de 800 millones de dólares, un dulce demasiado apetecible para que
firmas como Nike no se hubieran planteado su explotación. La dificultad
estribaba en conseguir hacerse con este deportista, que sería el primero,
que en activo reconoce abiertamente su homosexualidad en una sociedad
tan puritana como la estadounidense.

Todos los informes valoraban positivamente que ese primer deportista gay
de estas grandes ligas se convertiría en un auténtico imán para las
marcas, que pagarían importantes sumas de dinero por contar con su
imagen. Nike fue la primera en tomar conciencia de este hecho y
trató, por todos los medios posibles, de tratar de convencer a ese
‘deportista’ a que diera el paso y, en segundo lugar, en incorporarlo a su
plantel de embajadores.

Lanzada la ‘oferta‘ , tan sólo quedaba ver cuánto tiempo tardaría en salir del armario el primer deportista llamado al calor del dinero. Así, a las pocas semanas, una de las llamadas a ser grandes estrellas del universo WNBA, Brittney Griner, declaraba públicamente su condición homosexual, lo que le valió no pocos problemas dentro incluso de su entorno. No obstante, como era de esperar, Nike la fichó rápidadmente para su equipo de embajadores.

A los pocos días, quién sabe si llamado por la atractiva oferta de Nike, un NBA, el jugador de los Washington Wizards, ocupaba la primera plana de la prestigiosa Sports Illustrated con un titular llamativo: “Soy un pívot NBA de 34 años. Soy negro. Y soy gay”. El tan ansiado atleta de un deporte de masas que buscaba Nike había llegado, y como era de esperar, Nike no perdió el tiempo y al igual que ocurrió en el caso de Brittney Griner, también lo incorporó a su equipo de embajadores.

Y casi a la par, salieron las primeras voces críticas del entorno incluso de la firma norteamericana que se preguntaban si Jason Collins era realmente el hombre que buscaba Nike. Desde el punto de vista del marketing y del patrocinio, al menos surgen las dudas. Jason Collins siempre ha sido (y de hecho aún lo es en la actualidad) un
jugador que no ha despuntado precisamente por sus dotes deportivas: con
12 temporadas como decimos dentro de la NBA, su nivel dentro de la liga
no ha llegado a pasar nunca de un buen jugador de equipo.
Mediáticamente nunca ha sido un jugador que haya despuntado en
cualquiera de las franquicias en las que ha estado. Por ello, todo llevaba
a preguntarse si la resonancia que pretendía obtener Nike incorporando a
su equipo de embajadores al primer jugador abiertamente declarado gay
de un deporte de élite es la que obtendría con Collins encabezando la
bandera del arco iris que pretende llevar Nike.
De hecho, su fichaje por Nike no sería necesario toda vez que ya es
embajador de la firma norteamericana, por lo que la resonancia que
pudiera buscar con el anuncio de su fichaje deberían buscarla a través
de alguna técnica de marketing que permitiera ensalzar la presencia del
jugador dentro de las filas de Nike.

Pero para todos aquellos que dudaban del asunto, ha habido un hecho acaecido durante estos días que demuestra que Nike ya está comenzando a despuntar y obtener rendimiento a su inversión dentro de la comunidad gay.

Ocurrió hace tan sólo unos días. El jugador de la NBA se hizo presente en la marcha del orgullo gay de Boston. Conocedor de que sería el centro de atención de todos los focos, Nike tenía previsto una iniciativa tan poco llamativa como eficiente. Así, todos cuantos se acercaron a la marcha pudieron ver al jugador ataviado con una camiseta Nike donde se podía lleer, en colores del arco iriis, el hashtag #BETRUE justo en el centro de la misma, encima del logotipo de la marca.

La imagen corrió como la pólvora por las redes sociales y cuentan que la camiseta ya es uno de los mitos dentro de la comunidad gay, orgullosa y ansiosa de llevar y lucier ese “Sé Verdadero” que ha puesto en marcha Nike.

Como quiera que sea, una primera acción muy pragmática y que está dando muy buenos resultados a la firma en una relación que acaba de comenzar de manera oficial y con la que Nike pretende rentabilizar al máximo su inversión.