Nike y el Barça arriesgan con la “camiseta de la Llagostera”

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Posible nueva camiseta del Barcelona para 2015/2016
  • El club y la marca arriesgan con una camiseta para la temporada que viene que no es del agrado ni de la afición ni de gran parte de la directiva azulgrana
  • El error puede costar tanto al club como a la marca millones de euros procedentes de los ingresos por ventas de las citadas camisetas

Criticada prácticamente desde el mismo momento en que se conoció su diseño, la que presumiblemente (a menos que todo se paralice, algo más que improbable dado lo avanzado del momento en el que se encuentra la fase de producción y fabricación de la misma) será la nueva camiseta azulgrana para la temporada 2015/2016 está, a más de medio año de ser presentada de manera oficial, a punto de convertirse en uno de los mayores fracasos a nivel de marketing deportivo que se puedan recordar en la historia del club azulgrana, a pesar de que tanto en la directiva azulgrana como en la firma norteamericana alberguen algunas esperanzas (aunque las mismas sean pocas, todo sea dicho) de que la nueva piel azulgrana se convierta, contra pronóstico, en un auténtico éxito de ventas, algo que algunos piensan en realidad al considerar que las nuevas estrategias de club y marca tienen todas las cuotas a su favor.

Unas franjas que no gustan

Hace tan sólo unas semanas un medio deportivo español filtraba las primeras imágenes de las que presumiblemente serían las nuevas camisetas del FC Barcelona para la temporada que viene, unas camisetas que como principal atractivo (en opinión de la marca que sponsoriza técnicamente al club, la multinacional norteamericana Nike y del propio club) era la alteración de las tradicionales líneas verticales azulgranas para convertirlas en franjas horizontales, un  diseño que no dejó desde el primer momento indiferente a nadie.

Para comenzar, y quizás para sorpresa de los auspiciantes de los diseños de las mismas, que suelen incluso filtrar intencionadamente estos diseños para ponderar la opinión de los aficionados, las franjas horizontales, lejos de agradar, supusieron un importante aluvión de críticas a través de las redes sociales, por una simple cuestión estética o incluso, en opinión de muchos, por considerarlas un auténtico sacrilegio al vulnerar supuestamente los estatutos fundacionales del club. Pero además, las mismas no estaban exentas de polémica puesto que muchos directivos se enteraron de su diseño a través del citado medio, cuando en teoría el presidente ya habría dado el visto bueno a las mismas. Para culminar el cúmulo de despropósitos, la camiseta es casi un calco de la que actualmente utiliza la Llagostera, un club de la Segunda División española. Con estos mimbres, ni en Nike ni en el club se aventuraban a hacer un buen cesto resultante con el diseño de marras.

Nike y el Barça arriesgan con la camiseta de la Llagostera

Lejos de considerar el tema como un asunto trivial, el mismo representa un enorme problema para la actual directiva azulgrana y para la propia marca en sí, un problema valorado en millones de euros anuales procedentes de la venta de las elásticas de la entidad. No en vano, en relación a ello, no debemos olvidar que la entidad blaugrana es uno de los clubes que más camisetas venden de sus estrellas en todo el  mundo, lo que reporta al club azulgrana una cifra que ronda los 30 millones de euros al año procedentes de royalties y comisiones que abona Nike a la entidad por los ingresos generados con las ventas de las camisetas, de ahí la enorme importancia que este asunto, el de las camisetas y el acierto con sus diseños, tienen para toda la estructura del club.

En los últimos años asistimos, cada vez más frecuentemente, a una particular afición por parte de los sponsors técnicos de los respectivos clubes que se orienta hacia la presentación de diseños novedosos y en muchos casos hasta provocadores tanto para los aficionados como para la propia tradición del club. El caso más reciente en este sentido lo encontramos en las camisetas rosas que las marcas han presentado para diversos clubes por todo el mundo y que, curiosamente, y cuando menos lo esperaban, han acabado convirtiéndose en auténticos fenómenos de ventas, como la última camiseta rosa del Real Madrid.

Sin embargo, también nos encontramos con situaciones totalmente situadas en el extremo opuesto. El caso más reciente, también protagonizado por Nike, con la camiseta blanca del Atlético de Madrid, una camiseta que muchos seguidores consideraron como un insulto a la tradición e historia del club y cuyas críticas ha generado que la misma haya sido relegada (aunque nunca ha sido confirmado de manera oficial por el club o por la marca) a una posición incluso por detrás de la segunda equipación del año pasado, la amarilla con la que el conjunto colchonero disputó el encuentro de Champions del día de ayer ante la Juventus de Turin. La tan cacareada por parte de la entidad y de la marca coincidencia de colores ha provocado que esa camiseta blanca se haya convertido en una mera espectadora de los encuentros del Atlético, puesto que apenas ha sido utilizada en esta temporada, para desconsuelo de marca y de club que ya comienzan a asumir abiertamente el error cometido con el diseño de la misma.

El Barcelona está a un paso de cometer un error parecido. Todas las encuestas publicadas desde el momento de la filtración ponen de manifiesto un rechazo absoluto hacia el diseño por parte de los seguidores azulgranas, algo que se puede traducir como un tremendo error por parte de los responsables del diseño, tanto en el club como en la marca, que puede traer consecuencias muy negativas de no ponerse solución al mismo. Un error que puede valer más de 30 millones de euros anuales.