Nike y adidas se enfrascan en la lucha por el ‘pre-novato’ NBA Andrew Wiggins

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Andrew Wiggins es una de las promesas del baloncesto canadiense que actualmente milita en los Kansas Jayhawks de la Universidad de Kansas, equipo que forma parte de la Big 12 Conference de la NCAA. Pero además de ser una de las promesas más firmes del baloncesto de Canadá, Wiggins es el candidato número uno para ser elegido en primer lugar del Draft del año que viene dentro de la NBA. Y desde hace apenas unas semanas, es el nuevo motivo de disputa de las dos grandes marcas de ropa deportiva del mundo: la norteamericana Nike y la alemana adidas.

El joven Andrew Wiggins se ha convertido, desde hace tan sólo unas semanas, en el nuevo objeto de deseo y, por lo tanto, en nueva causa de sus habituales disputas, de las dos grandes multinacionales de la ropa deportiva, Nike y adidas, que se han enfrascado en una dura batalla por incorporar al joven jugador a su equipo de embajadores para lo que están dispuestas a tirar la casa por la ventana, económicamente hablando, con tal de que el que está considerado por todo el mundo que será el próximo nuevo número 1 del Draft del año que viene en la NBA acabe finalmente vistiendo los colores de su marca.

La prometedora carrera del canadiense Adnrew Wiggins no ha pasado desapercibida para ninguna de las dos marcas que lo ven como la nueva promesa del baloncesto NBA y sobre el que, desde el punto de vista del marketing, quieren articular toda una estrategia de expansión de la marca en los próximos años. Pero lejos de la práctica habitual que han seguido ellas mismas como marcas cuando de rookies hablamos, contratos cortos y de no mucho enjundia económica, con Wiggins se rompe para retrotraernos a situaciones tan sólo vividas con figuras contrastadas a día de hoy pero que en su día no lo eran como es el caso de LeBron James, si hablamos de la firma Nike, o de la arriesgada apuesta que siguió en su día adidas con Derrick Rose.

Desde entonces, como decimos, una y otra se han decidido, cuando de rookies hablamos, por ser comedidas, y sobre todo, cautelosas, a la hora de poner encima de la mesa ofertas que pudieran ser consideradas como atractivas para unas jóvenes promesas que no se sabe a ciencia cierta como responderán en su salto al baloncesto NBA por muy bien que lo hubieran hecho en sus años anteriores.

La primera en dar el paso fue la norteamericana Nike. La firma de Oregon, alertada por los movimientos que estaba dispuesta a hacer adidas sobre el jugador, puso encima de la mesa de los representantes del joven alero de Kansas una oferta mareante: ofrecía unas cifras muy cercanas a las que en su día le ofreció a un joven jugador que despuntaba en el instituto y que ni siquiera pasó por el baloncesto universitario antes de dar el salto a la NBA: un tal LeBron James, al que Nike firmó por 7 años y 93 millones de dólares. Ahora, los norteamericanos estaban dispuestos a ofrecer un contrato en términos muy parecidos a la potencial nueva estrella de la NBA.

Sin embargo, Nike se vio desbordada y con una oferta desfasada después de conocer las condiciones que su gran rival adidas ponía en manos de los representantes legales del jugador: 10 años de contrato a cambio de una contraprestación económica que oscilaría entre los 140-180 millones de dólares. Evidentemente, este tipo de contrato para un jugador que aún no ha abandonado la universidad y donde la característica común para este tipo de rookies no sobre pasa los 4 años de duración y ni mucho menos llega a las cifras que aquí se barajan, colocan a los alemanes en una clara posición ventajista frente a su gran rival Nike.

Ante esto, la indecisión pasa a ser la protagonista en la firma de Oregon, que se desvela entre dos opciones: o dejar escapar a una potencial estrella de la NBA al que los especialistas le auguran un futuro más que prometedor no sólo en lo deportivo, sino también en lo comercial, o bien igualar o al menos presentar una contraoferta que pueda hacer frente a la decidida propuesta presentada por adidas, que no parece querer volver a vivir lo sucedido con LeBron James (como contábamos hace tan sólo unos días en MD, antes de que Nike se llevara a LeBron con su megaoferta de 7 años y 93 millones de dólares, el jugador, por entonces todavía en el instituto, pudo haber sido de adidas, que desechó realizar una oferta tan grande por un jugador que ni siquiera pasaría por el banco de pruebas que es la universidad, hecho del cual aún hay dirigentes en adidas que se lamentan por la ocasión perdida).

Sin embargo, esta posible contraoferta de Nike esconde una peligrosa consecuencia para la firma: la posible reacción de grandes cracks de la marca como el propio LeBron James, Kevin Durant, Kobe Bryant o incluso Kyrie Irving, que podrían exigir a Nike que si la compañía está dispuesta a desembolsar esa cantidad por un jugador que no ha disputado aún ni un sólo minuto en la NBA, ¿cuánto deberían pagar por ellos, grandes estrellas ya consolidadas de la liga?

Muchos en Nike aún se preguntan como han dejado escapar a Wiggins y ponerlo en bandeja de plata para adidas. Y es que durante su etapa pre-universitaria, Nike uniformó al instituto en el que militó Wiggins, que por lo tanto ha estado vistiendo Nike hasta que éste logró el salto a la Universidad a través de Kansas, que casualmente está equipada por adidas. Así pues, todos los indicios apuntan a que Wiggins acabará recalando en la marca de las tres tiras, por su actual vinculación, aunque sea de manera indirecta mediante la Universidad, y por el enorme contrato que le ofrece y al que Nike, por las razones explicadas, no parece que pueda al menos igualar.

La pregunta es si realmente vale Wiggins lo que las marcas están dispuestas a pagar por él. Mientras, en la sombra y a la espera del desenlace de esta batalla en la que se han inmerso nuevamente las dos compañías, terceras marcas como Under Armour, o las asiáticas Anta o LiNing, que tienen dispuestas sus chequeras ante un posible giro radical de las negociaciones del jugador con las mismas.