Nike vive con Portugal la delicada situación de adidas con México

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El año próximo es un año marcado en rojo en la agenda de las dos grandes compañías de ropa deportiva a nivel mundial, la norteamericana Nike y la multinacional alemana adidas, por la confluencia en el mismo de varios eventos deportivos como pueden ser los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi o el Mundial de Baloncesto FIBA a celebrar en España. Pero si hay un evento destacado y que condiciona las estrategias comerciales y de marketing de ambas compañías hasta el punto de poder influir enormemente de manera positiva o negativa en la cuenta de resultados de las mismas ese no es otro que el Mundial de Fútbol organizado por la FIFA y que se celebrará en Brasil.

En este sentido, ambas compañías ya han adelantado en este mismo año 2013 algunas de sus positivas previsiones para el año que viene y, en todas, juega un papel fundamental el Mundial de Brasil 2014, uno de los eventos deportivos más importantes del planeta, quizás el que más en opinión con todos los expertos junto con los Juegos Olímpicos de Verano del COI, a tenor de su enorme repercusión mediática. Y es razonable pensar, en el caso de ambas firmas, en conseguir esos buenos resultados si tenemos en cuenta que entre las dos se ‘reparten’ casi el 90% de las selecciones que finalmente estarán presentes en la cita brasileña, lo que conlleva que el optimismo pueda incluso desbordarse en los responsables de cuentas tanto de Nike como de adidas.

Sin embargo, este idílico planteamiento que ambas compañías se han marcado a través de una estudiada y cuidada hoja de ruta no preveía la incursión en la misma de un ‘factor’ no invitado que amenaza, en ambas, con frenar los ánimos con los que las dos marcas encaraban el año venidero. Este ‘factor’ discordante que ha logrado que tanto Nike como adidas den la voz de alarma ante las posibles consecuencias que del mismo se puedan derivar tiene nombre: la repesca para acceder a la fase final del Mundial de Brasil 2014.

Este nuevo escenario no previsto ha adquirido si cabe una mayor relevancia en los dos gigantes de la ropa deportiva como consecuencia de que en la misma, en esta última oportunidad que tienen los diferentes combinados nacionales de adquirir su ‘billete’ para la cita brasileña, se han ‘colado’ o mejor dicho, se han visto arrastradas hacia ella, selecciones a las que equipan tanto Nike como adidas y que, en un principio, no deberían estar en tan delicada situación que llega a comprometer su presencia y participación en el Mundial brasileño, lo que sí que sería un serio contragolpe para sus patrocinadores técnicos.

Así, si adidas ha visto como la presencia (y gracias) de México en esta repesca ha encendido las luces de alarma en la marca ante las posibles consecuencias que su ausencia puede generar en las previsiones fijadas por la compañías, de las que ya hemos hablado en más de una ocasión en MD, Nike no se ha librado de tener su ‘particular’ México con la presencia de dos selecciones que lastran las expectativas que la firma tenía para Brasil, como son Francia y, sobre todo, la Portugal de Cristiano Ronaldo.

El caso de México es un tema ya analizado concienzudamente en MD desde hace varias semanas en varias ocasiones fruto del mal devenir del combinado azteca en su grupo de clasificación para el Mundial, que vaticinaba que, como mal menor, México estaba avocado a disputar la repesca para lograr su ansiado pase a la cita mundialista. Hasta tal punto es la preocupación de adidas con la situación que vive el Tri que, tal y como explicábamos hace tan sólo unos días, la firma llegó a lanzar la camiseta que había diseñado para la participación azteca en el Mundial como consecuencia de no tenerlas todas consigo de que ni tan siquiera fuera capaz de acceder a la repesca, algo que sí que habría sido catastrófico y acción en la que muchos vieron una medida desesperada de la firma alemana por tratar de minorizar daños en caso de que México no se clasificara para el Mundial. Como ya hemos avanzado en más de una ocasión, adidas estima que la no presencia del Tri en Brasil 2014 reportaría a la firma alemana unas pérdidas estimadas en más de 8 millones de dólares como mínimo, un pellizco en las cuentas de la compañía que la firma confía en no tener que sufrir con la clasificación final de México para Brasil 2014.

Sin embargo, adidas como decimos ha tenido tiempo para ir asimilando y construyendo una estrategia que permita encarar con seguridad suficiente una situación que se veía venir por el discurrir del Tri en ese Hexagonal clasificatorio. Situación diferente es la de la norteamericana Nike, que hasta última hora no ha visto como dos de sus selecciones de mayor calado en Europa, Francia pero sobre todo la Portugal de Cristiano Ronaldo, se veían abocadas a la disputa de la repesca con la amenaza además de que las mismas se enfrenten en un cara a cara en dicha repesca si el sorteo es caprichoso y depara un enfrentamiento entre galos y lusos, alternativa que en Nike ya comienzan a ver como mal menor pues garantizaría al menos la presencia de una de esas dos selecciones en Brasil 2014. El descalabro sería máximo en el supuesto de que finalmente fueran las dos las que quedaran apeadas del Mundial.

En Nike no han tenido tanto tiempo como en adidas para estudiar la situación y planificar su estrategia ante la misma. La conformación de los grupos clasificatorios sí preveía que alguna selección pudiera estar en la repesca, sobre todo Francia, encuadrada en el mismo grupo que la actual Campeona del Mundo, España (adidas) y que dejaba en un a cara de perro el que una u otra selección estuviera condenada a la repesca. Sin embargo, lo que no entraba en los análisis más pesimistas de Nike era que dos de sus selecciones fueran sentenciadas a la disputa de esta decisiva repesca que puede dejar a Nike sin dos importantes baluartes en el Mundial. Y puestos a analizar y comprender los motivos por los que se decantaría Nike por una u otra selección, parece más que evidente que en la compañía de Oregon sus preferencias se giran hacia la Portugal de CR7 y todo, precisamente, por la presencia en sus filas de Cristiano Ronaldo.

Nike rompió el status quo imperante en la Europa futbolística a nivel de selecciones arrebatándole a adidas una de sus selecciones icónicas en el continente europeo, Francia, que llevaba siendo equipada por la firma alemana desde hacía 36 años y que vio como en el año 2011 como la marca de Oregon firmaba un suculento acuerdo con la Federación Francesa de Fútbol que, de este modo, pasaría a estar equipada por Nike hasta el año 2018 a razón de más de 42 millones de euros anuales. Sin embargo, los sinsabores que la selección gala ha deparado a Nike en estos escasos dos años de relación han sido mayores que las alegrías: una pobre participación en la Eurocopa de 2012, donde fue apeada por España en lo que era la primera competición continental en el que participaba Francia vestida por Nike, unida ahora a la enorme decepción que supone participar en la repesca para el Mundial de Brasil 2014, con el consiguiente peligro de que pueda incluso quedar apeada de la disputa de la cita brasileña, han provocado que la posible tasa de retorno que Nike está logrando con su inversión en el combinado francés diste mucho de las previsiones que en su día fijaron cuando llegaron a la selección tricolor.

La situación con Portugal es parecida. Nike lleva unida a la Federación Portuguesa de Fútbol desde el año 1997, casi 17 años, donde el puntal en el que se han apoyado es la presencia dentro del combinado nacional luso de una de las grandes estrellas del fútbol mundial, Cristiano Ronaldo. Precisamente, el gran varapalo de Nike sería ver como el jugador más icónico del mercado mundial del fútbol, sobre todo tras la retirada de David Beckham, y a la espera de la explosión definitiva del brasileño Neymar (también Nike), CR7, no está presente en la cita mundialista, lo que implicaría unas pérdidas imprevisibles para la firma norteamericana que, recordemos, ha puesto encima de la mesa de su representante Jorge Mendes una cifra que rondaría los 9 millones de euros anuales para retener al jugador por otros cinco años más. La sóla idea de que Portugal no se clasifique para el Mundial y que, por consiguiente, Cristiano Ronaldo no esté en él, quita el sueño a más de un dirigente en Nike.

En contraposición a esta crítica situación en la que se ven inmersas las dos grandes firmas de ropa deportiva, está el punto de vista mucho menos dramático en el que se considera que si bien la ausencia de estas destacadas selecciones afectaría a las cuentas de ambas, tanto Nike como adidas tienen un buen colchón en sus verdaderos valores dentro del Mundial brasileño: así, Nike tiene como principal argumento en esa cita a la propia selección brasileña y, encabezando a la misma, a la estrella Neymar, también jugador Nike, y llamado a ser una de las consagraciones del torneo. Un varapalo de Brasil en el transcurrir de la competición, en forma de quedarse apeado no ya a las primeras de cambio sino de la gran final, sí que supondría un serio problema para las arcas de Nike, que verían como el daño sería mayor según la potencial eliminación brasileña fuera más temprana en el transcurrir de la competición. Qué duda cabe que el descalabro sería total si a esta posible y potencial eliminación de Brasil de la gran final se le uniera la no disputa del mismo de Portugal y CR7.

Frente a esto, adidas juega con un colchón mucho mayor. Así, si el descalabro que la no clasificación de México puede provocar en sus cuentas también es importante, qué duda cabe que la marca alemana tiene unos valores reales mucho más consolidados en forma de tres selecciones que aspiran a ganarlo como son España (actual Campeona del Mundo), Alemania y Argentina, ambas fuertes candidatas para ello. Así, mientras Nike se juega todo a la carta de Brasil, en adidas reparten ese riesgo potencialmente en estas tres selecciones, por lo que el peso que una posible eliminación de alguna de ellas de manera temprada queda reducido a una tercera parte.

En definitiva, dos grandes marcas que han descubierto, casi de imprevisto y de manera inesperada, como se juegan mucho no ya en el Mundial de Brasil sino un año antes de que comience a disputarse.