Nike transformó la mochila de Messi en gorra para Cristiano

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La cita reunía todos los ingredientes para ser una gran fiesta de la multinacional alemana adidas: uno de los aspirantes al título, el Real Madrid, es el buque insignia de la marca dentro del mundo del fútbol a nivel de clubes. Muchos de los jugadores, tanto en uno como en otro bando, eran embajadores de adidas y el considerado durante cuatro años consecutivos como el mejor jugador del mundo, el argentino Leo Messi, encabezaba a todos esos embajadores y, precisamente, enrrolado en las filas de su gran competidor, el FC Barcelona de su gran rival Nike. Aunque venciese el conjunto catalán, todos los caminos apuntaban a una gran victoria de adidas. Y sin embargo, no fue así.

Para ponernos en antecedentes, nos remontamos al pasado miércoles. En Marketing Deportivo MD nos hacemos eco de un detalle que ha pasado desapercibido para muchos aficionados pero que para nosotros, al igual que para la multinacional norteamericana, no ha sido así. El argentino Leo Messi, que acaparaba portada en el partido de vuelta de la eliminatoria que hace apenas diez días enfrentó al FC Barcelona con el Atlético de Madrid en los cuartos de final de la Champions League y que supuso la eliminación del conjunto azulgrana a manos de los colchoneros, lo era precisamente (portada) con unas fotografías que han dado la vuelta al mundo y donde se podía ver al argentino, junto con el resto de la expedición, cabizbajo tras la eliminación del Barça con, al igual que sus compañeros, una mochila a los hombros donde, a diferencia de la que llevaba el resto del equipo, destacaba sobremanera el logotipo de adidas. Ello, en un club patrocinado por Nike, fue considerado toda una afrenta desde el punto de vista de Nike y toda una genialidad desde el bando contrario. Nuevamente, adidas se había anotado un tanto en esa batalla interminable que ambas firmas libran desde hace años dentro del mundo del deporte.

Con estos antecedentes se llegaba a la Final de Copa, donde además del encuentro deportivo, se dirimía otra batalla más, esta vez fuera de los terrenos de juego, la de las marcas comerciales. Y en esas batallas, el duelo Nike-adidas volvía a escribirse con mayúsculas.

Para desgracia de Nike, todo apuntaba como decíamos antes, a un claro triunfo de adidas: uno de los contendientes era adidas (en ese aspecto Nike igualaba la contienda pues el otro era Nike) pero mientras adidas mantenía intacto a sus principales embajadores, en Nike había una ausencia muy importante que eclipsaba al resto: la de su buque insignia dentro del fútbol, actual mejor jugador del mundo, el portugués del Real Madrid, Cristiano Ronaldo.

Ese hecho presentaba un escenario claramente favorecedor para los alemanes: pasara lo que pasara, ganara el equipo que ganara, adidas iba a tener mucho protagonismo con su plantel de embajadores en el terreno de juego, encabezados por Messi, y con el Real Madrid como uno de los contendientes en uno de los lados del ring. Nike seguía manteniendo al otro contendiente, el FC Barcelona, pero carecía de su gran estrella sobre el terreno, CR7. Y este hecho, alentaba y animaba a adidas sobremanera. Al menos, debía ser así.

Pero no lo fue. A la cita acudieron ambos planteles al completo, incluído los lesionados, algo que Nike aprovechó al máximo. Consciente que las cámaras, ausente Cristiano sobre el césped, se iban a centralizar casi en Messi (y por lo tanto adidas), los norteamericanos vieron una pequeña luz al final del túnel. Con la presencia de CR7 en las gradas, era más que evidente que el jugador también iba a ser foco de atención para los medios que tratarían de recoger e inmortalizar sus reacciones, sus sensaciones, sus gestos, sus alegrías o sus tristezas. Y Nike cocinó un plato que a buen seguro se le atragantó a adidas. Y más con el resultado final.

El devenir del encuentro, deparó un escenario que no estaba previsto en adidas. O al menos, no con esa potencia. A cada gol del encuentro las cámaras recurrían a los lesionados en las gradas de ambos planteles. Y entre tanto grandísimo jugador ausente en ambas filas, los objetivos se detenían sobre todo en el portugués del Real Madrid. Y en esos instantes, se lograba apreciar entre su indumentaria, que duda cabe, la llamativa gorra negra que lucía el luso, una gorra que lucía, aunque en tonos oscuros, el logotipo de Nike. El primer golpe ya estaba dado.

Para colmo de males de adidas, el Real Madrid (equipo adidas recordemos) se alzó con el título y ello, que debía ser motivo de alegría para la multinacional, se tornó en preocupación cuando a través de la pequeña (o grandes) pantallas de televisión de los aficionados en casa se podía ver, una vez concluído el encuentro, a CR7 sobre el césped celebrando el título junto con sus compañeros y con su inseparable gorra de Nike, de la que no se desprendió ni siquiera en la entrega de la réplica de la Copa que el Rey entregó a cada jugador. Y para hacer más sangre aún, a la conclusión del encuentro CR7, ya sobre el campo, se acercó a consolar al argentino Messi (adidas) en una imagen que ha dado la vuelta al mundo y donde se ve al luso, cómo no, con su inseparable en ese día gorra de Nike.

adidas (Real Madrid) había vencido, al menos sobre el papel, a Nike (FC Barcelona). Incluso había conseguido una notoriedad inesperada gracias al gol de uno de sus últimos cracks renovados, el galés Gareth Bale. Más sin embargo la sensación en los alemanes era de un regusto amargo que le había dejado el plato cocinado por Nike, un plato que se le había indigestado y que valió como respuesta de los norteamericanos a la mochila de Messi. Una venganza que llegó en un plato que se le atragantó, y mucho, a los alemanes.