Nike quiso renovar a Tiger Woods en 2012, justo antes de su vuelta al éxito

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Año 2012. Nike revoluciona el mundo del golf con el megacontrato ofrecido (y aceptado por éste) al irlandés Rory McIlroy para incorporarlo a la firma y convertirlo en uno de sus embajadores más mediáticos e icónicos de la compañía de Oregon, en un intento de tapar las consecuencias del enorme revuelo mediático que el escándalo Armstrong estaba infligiendo a la compañía norteamericana.

El acuerdo finalmente, como decimos, se llevó a cabo. Y Rory McIlroy pasó a convertirse en una de las estrellas mejor pagadas por la marca norteamericana, a razón de 20 millones de dólares anuales que la firma estaba dispuesta a abonarle a cambio de convertirlo en el máximo embajador de la firma dentro del golf.

Los especialistas vieron en este movimiento de la compañía dos elementos que pudieron ser claves: uno, como decimos, el intento de minimizar al máximo los posibles daños que el escándalo Armstrong pudiera estar provocando en la imagen de marca de Nike. Por otro lado, detrás de ello se escondería el interés de la compañía en retomar el mando dentro del mundo del golf, un timón que perdió cuando otro escándalo, esta vez el conocido escándalo de índole sexual que afectaba al hasta entonces jugador modelo de este deporte, Tiger Woods, se llevó por delante toda la buena imagen que del jugador y de la firma se tenía en el circuito. La solución a ambos problemas parecería ser la llegada del irlandés a Nike.

Sin embargo, mientras en el escenario se presentaba el megacontrato con Rory McIlroy, entre bambalinas Nike preparaba otro mucho más minuciosamente y muy meditado: la renovación de Tiger Woods. Así, mientras entre los focos se anunciaba la llegada del irlandés, detrás del escenario se ponía sobre la mesa del representante del jugador norteamericano una oferta de extensión del contrato del jugador junto con la firma Nike, aquella que durante los momentos más duros no lo dejó en la estacada tal y como hicieron otras firmas. Más la oferta, lejos de ser tentadora, el entorno del jugador la consideró como poco menos que modesta, hablando en términos suaves. ¿Qué había detrás de este movimiento de Nike para/con Woods y qué era lo que le llevaba a las prisas para renovar con Tiger?

El actual contrato que vincula a Woods con la firma norteamericana Nike data del año 2006 y tiene su punto y final a la conclusión del presente año 2013. La cifra que cobra Woods por el mismo evidentemente no llega a los 20 millones de dólares que recibe el flamante fichaje de la marca en el golf, Rory McIlroy. Y la propuesta de renovación no sólo no incrementaba los emolumentos que ya percibía por este contrato aún vigente sino que proponía una ligera reducción en los mismos. ¿Por qué tanta prisa por renovar?

La propuesta no gustó demasiado en el entorno del jugador que decidió posponerla a la conclusión del presente contrato o, al menos, a volver a negociar este año 2013. En Nike esta respuesta echó abajo sus planes de renovar a la baja a Woods. ¿Por qué? La confianza puesta en Woods por los norteamericanos de Nike nunca flaqueó. Ni siquiera en sus momentos más bajos, en plena ebullición del escándalo sexual que estuvo a punto de arruinar su carrera deportiva, Nike le dio la espalda. Así, mientras el jugador observaba como firmas Gillette, Accenture o Gatorade abandonaban el barco, en Nike siempre tuvo un hombro en el que consolarse y apoyar para volver a renacer. Y precisamente esa confianza ciega en el jugador es la que esgrimían en Nike para acelerar la renovación.

Desde Nike nunca tuvieron dudas de que, más pronto que tarde, se produciría el renacer de Woods, un renacer que para desgracia de Nike se ha producido justo en el último año de vigencia de su contrato. La jugada maestra de Nike le llevó a ofrecer a Woods la renovación a cuotas mucho más bajas consciente de que tarde o temprano Woods volvería a la cima. Ahora, con el jugador en pleno estrellato nuevamente, ya hay muchos especialistas que auguran que la firma norteamericana deberá quedar casi en papel mojado las astronómicas cantidades que le puso sobre la mesa a Rory McIlroy si quiere retener a Woods, algo que está en el ánimo de las dos partes.

Es difícil imaginar la figura de Woods fuera del cobijo de Nike y al revés, imaginar a Nike sin la imagen de uno de sus embajadores más emblemáticos de toda su historia. Sin embargo, será necesario llevar a cabo una importante labor de persuasión por ambas partes para alcanzar un contrato en unos términos que complazcan a todos.