Brasil juega ante Sudáfrica un tiempo de cada color ¿Imposición de Nike?

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Muy probablemente estamos en un momento donde el marketing deportivo tiene tanta fuerza dentro del deporte como industria que es capaz de provocar situaciones como las vividas el pasado miércoles en el encuentro amistoso que disputaron en Sudáfrica la selección anfitriona frente a Brasil en la jornada de amistosos de selecciones nacionales de fútbol que se disputó por todo el mundo.

Y muy probablemente la adveniencia de la canarinha a prestarse como principal colaboradora para esta, llamésmola así, extraña y anómala situación responda a las exigencias que suponen el recibir en la actualidad unos 12 millones de dólares al año por parte de la firma norteamericana, lo que, al parecer, le habilita para poder poner en marcha estrategias comerciales del tipo de las vividas el pasado miércoles que, en opinión de muchos, mercantilizan aún más un deporte como el fútbol, olvidándose de tradiciones tan antiguas y respetadas como son los uniformes dentro de este deporte.

El encuentro amistoso disputado en la noche del pasado miércoles en Johannesburgo entre las selecciones de Sudáfrica (no clasificada para la cita mundialista finalmente) y Brasil no pasará a las páginas de los grandes encuentros de fútbol de la historia, si acaso el hueco que le han abierto los medios de comunicación responde más al hecho de participar en el mismo la anfitriona del próximo Mundial que al abultado resultado en sí, un 0-5 a favor de Brasil en un partido que no tuvo más historia a nivel deportivo.

Sin embargo a nivel extradeportivo ya de por sí se daban una serie de condicionantes que animaban al enamorado de estos temas a estar pendiente de cuanto aconteciera en tierras africanas. Así, se daban cita dos selecciones equipadas por Nike, una que firmó su último contrato con la marca en el año 2006, la brasileña, y otra que ha cogido el testigo recientemente a Puma en la sponsorización técnica del combinado nacional, como es la sudafricana. De este modo, Nike copaba la atención mediática en cuanto a labores de marketing deportivo se refiere. Pero es que además, la cita servía más para ver por primera vez en acción a ambas selecciones con sus nuevos uniformes: Sudáfrica, con la primera equipación que Nike le diseñaba tras coger las riendas de la sponsorización técnica tras la marcha de Puma. Y Brasil porque sería la primera vez que podría verse a la canarinha con su flamante nueva segunda equipación.

Pero lo que nadie se atrevía a imaginar era que al final ocurriera, a nivel de marketing deportivo, lo que jamás llegó a pasarse por la cabeza de los aficionados y que a responsables de la firma norteamericana sí que se les ocurrió. Y es que la firma norteamericana “obligó” a la selección brasileña a lo que pocas veces antes se ha podido ver en un partido de fútbol, por más amistoso que sea. Así, para promocionar y realzar aún más los nuevos uniformes de Brasil para su Mundial, Nike “sugirió” a la selección carioca la posibilidad de que vistiera cada uno de los tiempos con un uniforme. Y tamaña debió ser la sorpresa de los aficionados, presentes en el estadio y los que lo vieron por televisión, cuando pudieron comprobar como durante el primer tiempo Brasil lucía su tradicional indumentaria de camiseta amarilla y pantalón azul, mientras que en el segundo lo que lucía era la segunda nueva equipación, una vestimenta completamente azul, para mayor gloria de los norteamericanos.

Además de con el consentimiento de la canarinha, la medida debió contar además con la aprobación de FIFA a través del colegiado y los representantes allí presentes, una situación anómala en toda regla toda vez que responde más a una cuestión de marketing que a una verdadera necesidad acogiéndose a los motivos que en cuanto a reglamentación del uniforme dispone en sus estatutos la propia FIFA. El asunto entra en un apartado aún más interesante desde el punto de vista del marketing deportivo si tenemos en cuenta que la gran rival de Nike, la multinacional adidas, es una de las principales firmas que apoyan tanto al máximo organismo del fútbol internacional como a los Campeonatos del Mundo que organiza. No sabremos cómo debe haber sentado esta permisibilidad por parte de la propia FIFA a través de los allí representados para permitir esta promoción de Nike y sus indumentarias.

Nike firmó en el año 2006 un contrato con la Confederación Brasileña de Fútbol sustanciado en aproximadamente 12 millones de dólares anuales hasta el próximo año
2018, con lo que se cubría las espaldas de ser la compañía que
patrocinaría a Brasil en el Mundial que se celebraría en el país carioca
en el año 2014 así como en los Juegos Olímpicos de Río del año 2016. El
acuerdo, que ahora ha quedado relegado hasta un modesto tercer
nivel en cuanto a percepción de la CBF por parte de Nike, sobre todo
después de la llegada de los norteamericanos a la selección francesa y a
la selección inglesa a base de golpe de talonario, en aquel momento fue
considerado como uno de los mejores en cuanto a aporte económico a una
selección.

Nike sabe que antes o después deberá afrontar la renovación del contrato que le une a la CBF para lo cual tendrá que presentar sobre la mesa una sustanciosa oferta económica, en todo caso superior a la que ahora mismo abona a la Confederación Brasileña ante la siempre latente amenaza de adidas. El año 2014 está marcado en rojo en la estrategia de ambas compañías. Saben que una acertada o errónea política durante el mismo, con el Mundial como eje predominante, abocaría a sus cuentas al éxito o al fracaso. En adidas lo saben. En Nike también. Y por eso no dudan en poner toda la carne en el asador. Hasta el punto de obligar a Brasil jugar un mismo encuentro con dos indumentarias diferentes….por motivos de marketing y por encima de tradiciones.