Nike molesto con Messi por la mochila de la discordia

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Eliminatoria de cuartos de final de la Champions League. Partido de vuelta. El FC Barcelona viaja a Madrid para enfrentarse a un Atlético de Madrid crecido después del empate que cosechó en tierras catalanas hacía una semana en el encuentro de ida. Los azulgranas, por su parte, viajan con la esperanza alta y el ánimo confiado en que pueden resolver la eliminatoria en Madrid. Las expectativas son grandes. El riesgo de una eliminación no pasa por sus cabezas.

A eso de las 12 de la mañana la expedición azulgrana llegaba al aeropuerto de Barajas en Madrid con toda la ilusión puesta en remontar el 1-1 de la ida que le daba cierta ventaja al cuadro rojiblanco. Y para dicha ocasión tan especial, Nike, consciente de la enorme repercusión mediática que el encuentro estaba deparando a nivel mundial, decidió sumarse a la fiesta con una nueva línea de ropa que el conjunto dirigido por el Tata Martino estrenó en este desplazamiento.

La estrategia de Nike era clara: consciente de la repercusión del encuentro, el aeropuerto de Madrid estaría repleto de medios y reporteros gráficos para inmortalizar la llegada del club catalán a la capital de España para la disputa del mismo. ¿Qué mejor oportunidad para conseguir a través de esta nueva línea de ropa llamar la atención además de aparecer en los medios de comunicación con su logotipo en todo el mundo?

Sin embargo, como suele ser habitual, al final no salió todo como estaba previsto. Y en la fiesta en la que todo debía estar reservado para mayor gloria de Nike (los dos contendientes, Atlético y Barça son clubes de la firma del swoosh) se coló un invitado no deseado: su gran rival adidas, que de manera inteligente y casi inapreciable para muchos, apareció con un silencio ensordecedor en el cuadro azulgrana.

A su llegada al aeropuerto, los medios gráficos allí presentes dispararon sus flashes para inmortalizar al conjunto azulgrana bajar del avión. Y entre esas fotografías, llamó poderosamente la atención una imagen que para los especialistas y amantes del marketing deportivo seguro que no pasó desapercibida: entre la expedición azulgrana venía la gran estrella del equipo, el jugador llamado a dar la vuelta a la eliminatoria con su actuación, el argentino Leo Messi, curiosamente, embajador de adidas en un club Nike y que, casualmente, lucía a sus espaldas una mochila mientras que el resto del grupo prácticamente no llevaba equipaje. ¿Qué es lo que llamaba poderosamente la atención en la imagen? Precisamente eso, la mochila.

El argentino lucía una mochila a sus espaldas donde estratégicamente se había colocado un logotipo de adidas de tal manera que quedaba verdaderamente visible ante los ojos de todos para enojo de Nike. Los norteamericanos no sabían como pero adidas se había vuelto a colar sin invitación a su fiesta.

El encuentro se disputó mientras que Nike aún se preguntaba cómo podían haber cometido ese error: el permitir a Messi deambular tranquilamente por el aeropuerto con una mochila adidas. Para colmo de males del FC Barcelona (y de la marca, como veremos), el club azulgrana cayó eliminado por un merecido 1-0, victoria del Atlético de Madrid, otro equipo también Nike. Pero como decimos, los males no acabaron ahí para Nike. Los norteamericanos estaban orgullosos del triunfo del Atlético que le permitía tener presencia en las semifinales de la Champions, lo que le dará una repercusión igual o incluso mayor que si hubiera pasado el FC Barcelona, pues todo el mundo habla de la excepcional campaña que el cuadro dirigido por el Cholo Simeone está realizando.

Sin embargo, decimos que para para Nike fue un varapalo la derrota no por el hecho de que el Barça cayera eliminado (tenía asegurado un semifinalista de Champions venciera quién venciera) sino por cómo se produjo. Nuevamente, Messi volvió a ser portada de todos los medios y comentario obligado en todas las tertulias, pero en esta ocasión, por su bajo rendimiento. Y precisamente eso, remató definitivamente a Nike y, aunque parezca imposible, benefició indirectamente a adidas. A la llegada al aeropuerto de Barcelona, los medios luchaban por hacerse nuevamente con una imagen del jugador azulgrana, protagonista negativo en esta ocasión por su mal encuentro. Y nuevamente, en todas las imágenes, aparecía el crack argentino con su mochila a cuestas, una mochila donde lucía sobremanera el logotipo de adidas. Pero para más inri, en esta ocasión el argentino no era el único que bajaba con mochila a la espalda. Más sin embargo, Nike no estuvo lo suficientemente hábil como para colocar su logotipo en una zona lo suficientemente visible de la misma tal y como hizo adidas.

La jugada salió redonda a adidas. Los alemanes sabían que Messi sería protagonista, sí o sí. Y aunque quizás hubieran deseado que los focos de las cámaras apuntaran hacia él por su gran rendimiento, el efecto producido fue en cualquier caso el mismo: una exposición brutal tanto a la llegada como al regreso.

Nike sin saberlo vio como adidas le había ganado la partida en un escenario que se había confabulado para mayor gloria de los norteamericanos. Quizás la venganza en el tiempo de la afrenta que la propia adidas recibió de Nike el pasado verano en la presentación de Götze por el Bayern de Munich.