NFL: Año I de la era Nike

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El próximo mes de marzo se va a cumplir justo un año desde que, oficialmente, entrara en vigor el nuevo acuerdo por el que Nike se convertía en nuevo sponsor técnico de toda la NFL, arrebatando un jugoso contrato a la firma ‘filial’ de su gran rival Adidas, Reebok, que había estado al lado de la liga de football profesional norteamericana desde su llegada en el año 2001.

Aquel acuerdo de la marca de Adidas implicaba el desembolso de 25 millones de dólares anuales por parte de la compañía hacia la NFL, todo un auténtico esfuerzo económico para una compañía como Reebok del que cabría preguntarse si obtenía rendimiento a dicha inversión. Y vaya si lo hacía. Los estudios internos de la propia Reebok y de su matriz alemana indicaban que, desde su alianza con la NFL, aproximadamente un 65% de los ingresos que Reebok obtenía dentro del territorio norteamericano procedían de productos de la NFL. O dicho en términios económicos puros, unos 350 millones de dólares de los más de 550 millones que la firma presentaba en ventas anuales en los Estados Unidos, procedían de productos NFL. Nos podemos hacer una idea de lo importante que era dicho acuerdo para Reebok. Y aunque la compañía tenía (o tiene) otros importantes acuerdos con ligas como la NHL, la MLB o la MLS, ninguno de ellos reportaba índices de ventas comparables o siquiera que se aproximaran a lo que obtenía de la NFL.

Pero este cuento de hadas se acabó para Reebok cuando en el año 2010 perdió la puja sobre los derechos de la NFL al entrar al pastel la firma Nike, que atraída por los números que obtenía Reebok, realizó una oferta que la NFL no pudo rechazar y que la convirtió en nuevo sponsor técnico de toda la NFL, de las 32 franquicias, a partir del 01 de marzo del año pasado. Nos encontramos por lo tanto finalizando el primer año de Nike en la NFL. El primer año de la era Nike.

¿Qué le ha reportado el acuerdo a Nike en este primer año? La inversión que tuvo que llevar a cabo Nike para ‘hacerse’ con la NFL fue extremadamente costosa, si tenemos en cuenta lo que hasta entonces abonaba Reebok a la liga. Se estima que el contrato de Nike se basaba en unos 220 millones de dólares anuales (más un portentaje elevado de las ventas), lo que estima el contrato de cinco años firmados en 1.100 millones de dólares. Es más que evidente que una compañía como Reebok no podía hacer frente a esos casi 200 millones más que ponía encima de la mesa al año Nike. Pero, ¿es rentable la operación para Nike, ahora que ha pasado su primer año?

En Nike, y no es una postura exclusivamente suya sino que está apoyada por muchos analistas y expertos del sector, estiman que si va todo tal y como esperan, los ingresos que podrían alcanzar procedentes de su acuerdo con la NFL podrían alcanzar los 500 millones de dólares por cada uno de esos cinco años. Una cuantía que superaría con creces la inversión anual realizada y que compensaría el enorme esfuerzo que la firma norteamericana tuvo que hacer para conseguir su regreso a la NFL.

Sin embargo, no será fácil. Nike está viendo como se encuentra en su hoja de ruta una serie de problemas que bien podrían, en caso de haberlos solucionado a tiempo, reportar aún mayores ganancias. Nike reconoce que el boom de Griffin III le ha desbordado. La demanda de camisetas oficiales con el nombre del jugador ha cogido a Nike tan de imprevisto que se encuentra con que actualmente no es capaz de dar satisfacción a tanta demanda. Ha jugado un papel importante en este hecho el que el jugador sea uno de los iconos de Adidas, por lo que Nike ha ido siempre con pies de plomo en este sentido para que sus acciones no beneficien indirectamente a la marca rival y también para que no vulnere los derechos de la firma alemana con el jugador.

Otro handicap con el que se encuentra Nike: la liga obliga a repetar los diseños de los equipos al menos durante cinco años. O dicho de otro modo: al contrario de lo que sucede en los equipos europeos, que cada temporada presentan nuevas equipaciones, la NFL obliga a que el diseño de los uniformes de las franquicias sólo pueda cambiarse una vez cada cinco años, lo cual lastra a Nike, que debe ser rauda para aprovechar y tratar de vender todo lo que pueda con la novedad de los nuevos diseños. ¿Qué sucede el resto del tiempo? Nike se debe centrar en la venta de productos de ‘segundo nivel’: ropa de entrenamiento, camisetas de vestir, todo lo que sea que no tenga que ver con el uniforme principal y donde Nike no tiene mucho margen de maniobra.

Por ello, todos sus esfuerzos se centran en campañas de activación de la marca con la NFL a través de las redes sociales para ‘fidelizar’ aficionados. A pesar de estos escollos, Nike no los ve como elemenos insalvables sino más bien como obstáculos a los que se debe ajustar para poder superarlos.

Lo cierto y real es que la relación con la NFL es más que fructífera para la firma norteamericana según los propios directivos de la marca, que incluso verían con buenos ojos cifras inferiores a esos 500 millones de dólares de ganancias estimados durante este primer año. Lo dicho. Se ha abierto una era. Bienvenidos al Año I de la era Nike en la NFL.