Movimientos directivos en la cúpula del Arsenal acercan al club a Adidas

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Si os cuento que el Arsenal ha nombrado a Simon Lilley como uno de sus nuevos responsables de lo que ellos denominan dentro de su estructura como ‘Head of Retail‘, probablemente os diga poca cosa. Pero si lo que os cuento es que, con este nombramiento, está a punto de producirse uno de los movimientos más importantes en el mercado de la sponsorización técnica de la Premier, la cosa cambia.

El nombramiento ha supuesto que Nike haya puesto todos sus sistemas en aviso. La razón es muy sencilla. El flamante nuevo fichaje del departamento directivo del club inglés, Simon Lilley, es un reputado experto en cuestiones de marketing y productos que ha trabajado durante largo tiempo para la UEFA y en los últimos Juegos de Londres para el LOCOG. Pero no es esta relación laboral la que quita el sueño a los directivos de Nike. La que quita el sueño es el pasado de Lilley, concretamente el que dice que durante 10 años fue uno de los hombres fuertes de la marca… Adidas!!!. Con lo cual, ahora comprenderéis la razón por las que Nike está con la ‘mosca detrás de la oreja’.

Y frente a la corriente más optimista en Nike que defiende que es mucho suponer el pensar que la llegada de Lilley al Arsenal va a suponer la salida de Nike de la sponsorización técnica en beneficio de Adidas, está la otra corriente, mucho más pesimista (o realista, como dicen ellos) que afirma que, tras pasar esos diez años en Adidas, su siguiente paso fue trabajar para la UEFA, donde no sólo defendió la posición de Adidas en el máximo organismo del fútbol europeo sino que además consolidó la posición de la firma alemana como patrocinador global oficial de la UEFA. Y un caso parecido sucedió cuando lo contrató el LOCOG como ‘Head of  Licensing and Retail’, donde fortaleció las relaciones del movimiento olímpico con la marca de las tres rayas.

Con la llegada de Lilley a Nike, la cosa se complica para la firma norteamericana. En Nike son conscientes de cierto descontento que existe en la planta noble del club británico en lo concerniente a las cantidades que percibe por la sponsorización técnica de los norteamericanos con el club. En el Arsenal defienden que su posición en el mercado hace que pudiera obtener mucho más rendimiento por este concepto que lo que actualmente le paga Nike, con la que tiene contrato hasta el año 2014. Y a pesar de las continuas ‘peticiones’ de revisión del contrato que les une, Nike nunca ha accedido a variar las cantidades aportadas, que el club considera desfasadas para lo que actualmente obtienen otros clubes de igual o menor prestigio que el inglés.

Pero no sólo la llegada de Lilley ha puesto en sobreaviso a Nike, que probablemente sea ella la que ahora se apresure a organizar una reunión con el Arsenal para revisar los términos del contrato. A la consabida maestría de Lilley para ‘captar’ objetivos para Adidas, se une otro riesgo para Nike. Las arcas de la tesorería inglesa disponen de fondos suficientes como para que, en un momento dado, el Arsenal decida romper unilateralmente la unión que le vincula a Nike y abonar la contraprestación que estipule el contrato, como en su día ya realizó el Chelsea cuando firmó con Adidas con contrato aún en vigor con Umbro en el primer año de Abramovich como presidente del club.

En definitiva, un fichaje que a buen seguro va a mover todos los cimientos del Arsenal… y de Nike.