Morir de éxito: a la NBA le preocupa el dominio de Warriors y Cavs

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Warriors
Existe preocupación en la NBA por la falta de emoción que el dominio de los Cavs y los Warriors puede generar
  • En la organización temen que el dominio absoluto que ejerce la franquicia de Oakland pueda acabar pasando factura a la imagen del producto que venden: Baloncesto.

Preocupación. Esa esa la palabra que mejor puede resumir el sentimiento generalizado que existe en el seno de la organización que probablemente más vele por la protección del producto que comercializa, la NBA. El dominio absoluto con el que los Golden State Warriors se están “paseando” literalmente por la NBA en los últimos años, y su dura pugna con los Cleveland Cavaliers, que los conviertes en asiduos de las rondas finales de la competición y en favoritos para llegar a las NBA Finals antes incluso de que dé comienzo cada nueva temporada, amenaza con sumir a la organización en una grave crisis de falta de competitividad que puede acabar afectando a la imagen del producto que vende, lo que puede traducirse en la pérdida de millones de dólares anuales.

¿Ha perdido la NBA emoción?

Hace apenas un mes, en una conferencia de prensa a la que asistió el alto comisionado de la NBAAdam Silver, una de las preguntas que más resonó en toda la sala de prensa fue aquella con la que un periodista se atrevía a plasmar y poner en conocimiento del máximo responsable de la organización el sentir casi generalizado que existía entre los amantes del baloncesto: “¿Ha perdido la NBA emoción con el dominio absoluto de los Warriors y los Cavs?”.

La respuesta, rotunda. Al menos, oficialmente: “rotundamente No”. Silver, además, trataba de transmitir una amplia sensación de serenidad al respecto afirmando que no existía preocupación alguna en el seno de la organización ante la posibilidad de que ello fuera realmente así. Pero, ¿es esa la postura real?


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Morir de éxito

La realidad es otra bien diferente. De puertas hacia dentro, en la NBA hay una verdadera preocupación ante una realidad más que evidente: el dominio que están ejerciendo en los últimos años los Golden State Warriors (3 finales en tres años) y los Cavs (2 finales en tres años) ha encendido todas las luces de alarma en la organización, que ve amenazada una de sus señas de identidad: la competitividad.

Desde la NBA siempre se han preocupado por el hecho de mantener una competición viva, emocionante, atractiva en definitiva para el aficionado. Pero también para los patrocinadores, eje central de esta preocupación. De hecho, el límite salarial, las fuertes multas al incumplimiento del mismo y otra serie de medidas van orientadas al hecho de evitar que las grandes franquicias reúnan en torno a ellas a las grandes estrellas, evitando que otras más modestas puedan llegar hasta las rondas finales.

Sin embargo, la propia NBA se ha dado en los últimos años un tiro en el pie. Con este sistema, la gestión de su sistema de patrocinios, en concreto la venta de sus derechos televisivos, está viviendo una de sus etapas de más éxito de su historia, con cifras desproporcionadas que han elevado ese límite salarial en todas las franquicias. ¿En qué se traduce esto? En que las franquicias, todas, pueden ofrecer unos sueldos mucho más grandes a cualquiera de las estrellas de la NBA. Y ante esta igualdad de condiciones, se está consiguiendo que sean las propias estrellas las que no miren tanto su sueldo (como decimos, elevado en cualquiera de las franquicias a las que se incorporen) sino la posibilidad de hacer historia ganando el anillo.

En definitiva, las estrellas de la NBA miran ahora sumarse a proyectos competitivos, rodearse de otras grandes estrellas y hacer equipos como los Warriors, un conglomerado de estrellas que se ha mostrado intratable a lo largo de toda la competición. El ejemplo más claro es el de Kevin Durant, incorporado a la plantilla este año con una altísima ficha pero que no destacaba sobremanera con otras ofertas que tenía el jugador encima de la mesa. ¿Qué hizo que Durant se decantara por los Warriors? La casi completa seguridad de que, al menos, con la franquicia de Oakland y su conglomerado de estrellas, se aseguraría luchar por uno de sus grandes anhelos hasta ahora inalcanzables: la conquista del anillo.

La NBA ha gestionado de manera excelsa en los últimos años su producto e imagen de marca. Así lo demuestran los acuerdos comerciales que cada año es capaz de firmar. Sin embargo, esa oleada de dinero que llega a las franquicias está provocando el efecto contrario al que siempre han luchado: conseguir que esas grandes estrellas estén decidiendo agruparse en franquicias claves, lo que está disminuyendo la competitividad hasta extremos preocupantes. ¿O acaso alguien duda de que, recién finalizada esta temporada, los grandes candidatos para la que viene vuelvan a ser, otra vez, los Warriors y los Cavs?