Messi, investigado por presunto fraude fiscal en España

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Desde la media tarde de ayer, Leo Messi ocupa nuevamente las portadas de los diarios y medios de comunicación de todo el mundo. Sin embargo, en esta ocasión, este hecho nada tiene que ver con otra gesta del jugador argentino del FC Barcelona dentro de los terrenos de juego sino por un asunto del que, a buen seguro, no habría querido ser el protagonista.

La noticia saltó a media tarde en España. A esa hora, los teletipos de las agencias echaban humo: la fiscalía de Barcelona había interpuesto una querella contra el crack del FC Barcelona y de la Selección Argentina, Leo Messi, en la que también estaba involucrado su padre, por un presunto delito de fraude fiscal a la Agencia Tributaria desde el año 2006 y hasta el año 2009, y que ascendería a cuatro millones de euros.

La querella, que se presentó en un juzgado de instrucción en Barcelona, acusa al futbolista argentino de vulnerar el artículo 305 del Código Penal español que se refieren al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas durante los ejercicios 2007, 2008 y 2009.

La fiscalía acusa al argentino y a su padre de ser los presuntos autores, junto con sus asesores, de una entramada red de sociedades instrumentales radicadas en paraisos fiscales como Belice o Uruguay a las que el jugador simularía presuntamente ceder sus derechos de imagen. Paralelamente a este hecho, se formalizarían contratos de licencia, agencia o prestación de servicios con otras sociedades ubicadas en jurisdicciones de conveniencia, como el Reino Unido o Suiza.

Con este entramado complejo de ingeniería fiscal, los ingresos del futbolista transitarían, presuntamente, desde estos países europeos hasta los paraísos fiscales sin estar sometidos apenas a tributación.

El jugador ya se ha apresurado a emitir un comunicado oficial en el que afirma desconocer todo aquello de lo que se le acusa y en el que descarga la responsabilidad de un posible o presunto fraude sobre sus asesores, en manos de quienes dejaba todo el tema de asesoría fiscal de sus emolumentos. No obstante, afirma estar plenamente seguro también de la legalidad de los actos realizados por estos asesores.

No es la primera vez que un figura del futbol español es investigado por presunto delito fiscal. Antes del argentino, cracks como Samuel Eto’o o Luis Figo ya tuvieron sus más y sus menos con el fisco. Al camerunés Hacienda le acusó de evadir más de 3 millones de euros generados por sus derechos de imagen, cuantía que no habría declarado en España sino que simuló la cesión de los mismos a dos sociedades residentes en Hungría con la finalidade de reducir su tributación. Al portugués se le acusó de no abonar el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas entre 1997 y 1999, lo que provocó que fuera condenado a una sanción de 2,5 millones de euros, que el luso se vio obligado a abonar en el año 2012 después de que se desestimara el recurso que presentó contra la sentencia.

No es la primera vez ni será la última, en el fútbol o en otro deporte de élite, que deportistas del más alto nivel son investigados por sus operaciones con sus remuneraciones, sobre todo las que afectan a las que proceden de la explotación de sus derechos de imagen.