Los sponsors del Mundial temen las revueltas

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Está en boca de todos. Organizadores, responsables, seguridad y, sobre todo, patrocinadores, son conscientes que, muy probablemente, los acontecimientos vividos durante la pasada Copa Confederaciones vuelvan a repetirse conforme se acercan las fechas mundialistas y durante la celebración del mismo, un hecho éste que tiene sumamente preocupado a dichas partes, pero sobre todo, a los patrocinadores.

A tan sólo unas semanas para que dé comienzo la cita brasileña, la violencia que se ha visto en las principales calles de Brasil ha encendido las luces de alarma en todos los estamentos implicados y también, evidentemente, en los patrocinadores del torneo.

Y no es para menos. Entre 40 y 100 millones de dólares ha tenido que desembolsar cada una de las firmas que han conseguido la catalogación de sponsor o patrocinador oficial del Campeonato del Mundo y que llevan cuatro años preparando sus estrategias de cara a la cita. Sólo en 2013, la FIFA obtuvo más de 400 millones procedentes de sus patrocinadores.

El temor de firmas como Visa, adidas, Hyundai o Sony, entre otras, a la violencia callejera durante la cita mundialista radica en que las mismas eclipsen el propio Mundial y les impida sacar el máximo rendimiento a su estrategia para el mismo. Las manifestaciones vividas durante la pasada Copa Confederaciones obligó a muchas marcas a cambiar sobre la marcha sus estrategias para no perder la enorme inversión realizada.

Coca Cola tuvo que ocultar con bolsas de plástico una enorme botella con su marca para evitar que apareciera en las imágenes gráficas y televisivas en los enfrentamientos que tuvieron lugar entre manifestantes y policía. Pero lo tuvo Hyundai, que estuvo en todas las televisiones con su concesionario ardiendo incendiado por los manifestantes.

En este sentido, las propias firmas ya están tomando sus precauciones. Recientemente nos hacíamos eco en Marketing Deportivo MD del Plan B de Coca Cola precisamente para el Mundial de Brasil, un Plan B que pondría en marcha en situaciones como las vividas durante la pasada Copa Confederaciones y que vendría, en definitiva, a adaptar la estrategia de la compañía a la realidad que se viva en cada momento (Ver Coca Cola tiene un “plan B” para Brasil)