Los problemas de Samsung con sus embajadores LeBron y Beckham

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Muchas veces, en el mundo de los negocios, el que una compañía esté por encima de otra en cuanto a percepción y popularidad entre los consumidores radica en aspectos tan sumamente pequeños pero tan increíblemente importantes que la mera no consideración de los mismos puede echar al traste concienzudas campañas de marketing y, sobre todo, ingentes sumas de dinero depositadas en las mismas.

Sabedoras de ello, las compañías tratan de llegar al consumidor final, a los potenciales clientes, a través de un medio rápido y directo como es el mundo del deporte, y dentro de éste, a través de la elección de los deportistas de mayor empaque a los que están dispuestas a abonar importantísimas sumas de dinero a cambio de que ejerzan funciones de embajador de la marca allá donde fueran requeridos.

Pero en más de una ocasión hemos comprobado como la falta de compromiso, en muchas ocasiones, el desconocimiento de la propia marca, en muchas otras o incluso la comisión de errores, que a primera vista podrían ser considerados como infantiles pero que bien pudieran acarrear para la marca importantes consecuencias, pueden provocar que el efecto perseguido en las compañías con esos multimillonarios contratos de brand ambassadors, sea precisamente el contrario al que deseaban obtener. Y si no, que se lo pregunten a la compañía surcoreana Samsung.

La firma asiática ha visto en las últimas semanas como la inoportuna acción de, precisamente, dos de sus principales embajadores, ha provocado una serie de daños a la imagen de la marca que en la compañía surcoreana aún están ocupados en valorar.

Febrero de 2014. Edición XLVIII de la Super Bowl. En las gradas, uno de los principales embajadores de Samsung, el británico David Beckham, que se dispone a presenciar uno de los acontecimientos deportivos más importantes del mundo: la disputa de la Super Bwol. Y para no perder ningún tipo de detalle, Beckham utiliza su smartphone para lograr inmotalizar el mayor número de momentos claves del encuentro.

Hasta aquí todo normal. O mejor dicho, hasta aquí habría sido todo normal sino hubiera sido porque el ex jugador del Manchester United o del Real Madrid utilizaba como medio para realizar estas fotografías un smartphone perteneciente a la gran rival de Samsung, un iPhone de la marca Apple. El hecho de ver a uno de los principales embajadores de la compañía y uno de los deportistas más mediáticos del mundo, el rey midas de la publicidad en el deporte como fue bautizado en su día, ha sido un durísimo golpe para la compañía asiática del que aún a día de hoy está tratando de recuperarse.

Pero mientras aún se lame las heridas que el inoportuno descuido de Beckham le ha podido ocasionar a los asiáticos, pareciera como si el destino quisiera cebarse con la compañía asiática en forma de  un nuevo e injustificable error de otro de sus grandes embajadores, un error si cabe casi tan importante como el del ex futbolista británico y que ha provocado que corra como la pólvora por las redes sociales.

Hace tan sólo un par de días, LeBron James, fruto de la desesperación, se despachaba a gusto a través de la red social Twitter contra el inoportunísimo fallo de su smartphone que, en palabras del propio LeBron, se había reseteado de manera incompresible y sóla y le había hecho perder muchísima información.

Este gesto, que habría pasado inadvertido de no ser quién es, el hecho de comentar en las redes sociales que su smartphone ha cometido un error garrafal, ha provocado tal daño a la marca que a duras penas si puede establecer unas estrategias suficientemente fiables como para contrarrestar los efectos del mismo. Que uno de tus máximos embajadores, a los que generosamente se le paga, vierta en las redes sociales cualquier resquicio de duda acerca de la fiabilidad de los productos  de los que se le ha encargado precisamente su promoción, no deja en buen lugar ni el contrato firmado con el norteamericano ni la cuantía abonada por el mismo.

Advertido el error, LeBron procedió a eliminar el Tweet, aunque quizás un poco tarde. Tanto que cuando LeBron quiso eliminar el tweet ya había sido más de 500 veces retuiteado y visualizado por una potencial comunicad de más de 15 millones de seguidores que tiene LeBron en todo el mundo. Tanto, que hasta una de las grandes competidoras de Samsung, HTC, se apresuró a retuitear el mensaje de LeBron afirmando que el mejor jugador de baloncesto del mundo merece tener el mejor móvil del mundo, promocionando sus HTC como la mejor solución.

En definitiva, dos ejemplos de como un error, aparentemente sin importancia, puede tener unas consecuencias nefastas para la imagen de la marca en cuestión, sobre todo si quién los comete son los embajadores de la firma a los que se les paga cuantías multimillonarias.