Los problemas de Adidas con sus fábricas en Asia le cuesta su contrato con la Universidad de Washington

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Más de una vez nos hemos hecho eco en MD de los enormes problemas que las grandes firmas de ropa deportiva a nivel internacional tienen con sus fábricas en Asia. Así, son continuas las informaciones en los medios de comunicación que acusan a las mismas de condiciones laborales insalubres o deficientes de los trabajadores de sus fábricas en Asia.

Y normalmente, ante la ‘presión mediática’ del momento, estas multinacionales de la ropa deportiva suelen salir al estrado para defender, entre grandes y elocuentes comunicados, su lucha contra las condiciones de las que se les acusan y su firme objetivo de solucionar estos problemas de manera inmediata. Sin embargo, la realidad es que al poco tiempo nuevamente nos volvemos a desayunar con noticias del estilo en los diarios y medios de comunicación.

Sin embargo, esta supuesta ‘apatía’ de las marcas comerciales a poner fin a dicha vulneración de derechos básicos de estos trabajadores parece haberse encontrado con un escollo que puede provocar que, ciertamente, se pongan manos a la obra en este sentido. Así, el hecho en cuestión nos viene de la capital de los Estados Unidos, de Washington D.C. y concretamente de su Universidad.

Y es que desde hace más o menos un año, se constituyó en la misma un grupo de presión formado por estudiantes que exigían a Adidas el cese de las penosas condiciones laborales en las que se encuentran sus trabajadores en Asia. Pero, ¿que poder o influencia pueden tener este grupo de presión sobre las decisiones finales de Adidas?

Esta pregunta obtiene probablemente respuesta después de conocer un dato clave en todo este asunto: Adidas tiene un importante acuerdo comercial con la Universidad de Washington para comercializar productos de dicha universidad con la firma de las tres rayas. El objetivo final de estos estudiantes no era otro que el de presionar a Adidas mediante la seria amenaza de establecer un grupo de presión importante dentro de la propia Universidad que ‘obligara’ a la misma a romper el contrato comercial con Adidas en el supuesto de que la misma no tomara las medidas oportunas pertinentes para solucionar el problema en sus fábricas en el sudeste asiático. Y el tema no es cualquier cosa para Adidas.

Adidas debe aproximadamente 1,8 millones de dólares en concepto de indemnizaciones a los trabajadores de una de sus fábricas de Indonesia. Pero esta falta de pago es una clara violación de las normas de la Universidad establecidas al respecto del código de conducta de las marcas que firmen contratos y acuerdos con la Universidad, hecho éste al que se agarra este grupo de estudiantes y que, después de un año de lucha, ha conseguido que la Universidad rompa unilateralmente el contrato que tiene firmado con Adidas.

Dicho contrato, valorado en unos 100.000 dólares, permite a Adidas explotar comercialmente ropa con el logotipo y emblema de la Universidad, una actividad que le reporta pingües beneficios a la marca alemana dentro del entorno universitario de Washington así como en toda la ciudad.

De este modo, Adidas ha visto como sus problemas en fábricas asiáticas está comenzando a repercutir de manera negativa en acuerdos comerciales que tiene en Occidente.

La Universidad, por su parte, ve como una de sus fuentes de ingresos prodedente de la explotación comercial de su marca sufre un grave e importante traspiés, aunque, todo hay que decirlo, el contrato con Adidas no es el mayor que tiene en este sentido la Universidad toda vez que este puesto de privilegio lo ocupa su gran rival, Nike.