Los organizadores de los Juegos temen el “Efecto Wimbledon”

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A medida que se va acercando la gran cita olímpica, crecen las preocupaciones entre los organizadores.
El último desvelo que han manifestado, lo último que les quita el sueño, es qué va a pasar con las instalaciones una vez concluyan los Juegos. Existe verdadera preocupación en el Comité Organizador y en las propias autoridades londinenses y británicas por encontrar, diseñar y poner en marcha un plan adecuado para que las instalaciones, una vez concluidos los Juegos, no pasen a ser un mero elemento decorativo dentro del paisaje, sin utilización alguna. Lo que verdaderemente temen es lo que ha pasado con en Grecia, con unas instalaciones olímpicas sumidas en el más absoluto de los abandonos tras la finalización de las olimpiadas que se celebraron en aquel país, y que en Gran Bretaña se conoce como el “efecto Wimbledon”. El “efecto Wimbledon” viene a poner de manifiesto una realidad que se cierne como una maldición sobre los organizadores del prestigioso torneo británico de tenis, y es que durante la celebración del torneo, en las semanas que dura el mismo, las instalaciones están plenas en cuanto a actividad y rendimiento se refiere. Lo que no han conseguido en todos estos años de historia del Torneo esos organizadores es que esa actividad y rendimiento en esas instalaciones se mantenga en unos niveles “aceptables” el resto del año, convirtiéndolas en unas instalaciones casi desérticas una vez finalizadas las semanas del campeonato.

Y esto es lo que no quieren que ocurra con las instalaciones olímpicas, en las que el gobierno británico ha invertido millones de libras para que sean utilizadas apenas un mes y después queden sumidas en el abandonon más absoluto como es el caso de Grecia. Pero por si no fuera poco, otro de los punto preocupantes y que más quebraderos de cabeza trae a la organización es que va a suceder con los más de 70.000 voluntarios que se han reclutado no ya una vez finalizados los Juegos, si no durante los mismos. Se duda, y mucho, que con esa ingente cifra no se exceda el número de las personas realmente necesarias para auxiliar durante el evento, es decir, si no serán demasiados para el trabajo que hay que prestar. Por eso, las autoridades británicas y el propio comité se afanan en tratar de encontrar acomodo a toda esa población además de preocuparse por qué sucederá con ellos una vez finalizados los juegos.