Los nuevos uniformes Nike de la NFL, no aptos para los ‘pesos pesados’ de la Liga

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Cuando Nike tomó el relevo de Reebok como sponsor técnico oficial de las 32 franquicias de la NFL, lo primero que trajo a escena es que los uniformes que diseñaría para cada una de las franquicias serían, sobre todo, innovadores, con el objetivo de aplicar sobre ellos todas las mejoras tecnológicas necesarias que permitan un mayor rendimiento de los jugadores.

Y los nuevos diseños son unos uniformes que se ajustan al cuerpo del deportista con el objetivo de mejorar las prestaciones que el jugador pueda obtener con los mismos. Pero hay un problema. A parte de las enormes transparencias que ya os hemos comentado aquí en algunos casos, a los diseñadores de Nike se les ha olvidado un colectivo importante dentro de las franquicias NFL: los ‘pesos pesados’ de cada equipo. 

Alex Boone es un tackle ofensivo de los 49ers de San Francisco y ha sido uno de los primeros en quejarse de la ‘curiosa’ imagen que los nuevos y ajustadísimos uniformes de Nike provocan en tipos como él. Boone pesa 136 kilos, y al parecer, los creativos de Nike no tuvieron en cuenta este colectivo. La NFL no es un deporte donde todos muestren cuerpos atléticos y torsos esculturados. No. Hay determinadas posiciones donde la anatomía del jugador queda lejos de esos estereotipos. Un ejemplo es el de Boone: “¿Que si me hace gordo? Parece que me he tragado un bebé. Y yo no estoy gordo. Odio los nuevos uniformes. Están hechos para tipos musculados, delgados, no para nosotros”, sentenció.

Efectivamente, dichos uniformes se ajustan a la perfección en jugadores como el receptor de los Arizona Cardinals, Larry Fitzgerald, o como el running back de los Miami Dolphins, jugadores con cuerpos esculturales a los que le viene como anillo al dedo los nuevos uniformes.

Terrence Cody, de los Baltimore Ravens, es otro de esos jugadores que no se sienten cómodos con el nuevo uniforme: “Creo que Nike debería haber tenido un material diferente para los jugadores grandes que también participamos en la NFL”, afirmó.

Con todo, la realidad es que, además de introducir cuantas mejoras técnicas y tecnológicas crea Nike necesarias para mejorar el rendimiento de los jugadores, lo cierto es que al deporte profesional ha llegado una auténtica moda por los uniformes ajustados. Lo cual siempre, como en el caso de la NFL, es un arma de doble filo. Algunos deportes, sin embargo, como pueden ser el fútbol, el baloncesto o la natación, el diseño de uniformes ajustados, salvo contadas excepciones, realza el cuerpo de los deportistas en una alabanza al cuidado del mismo. Uniformes ajustados y moda que no es exclusiva de Nike. Adidas, por ejemplo, ha lanzado este año un ajustadísimo diseño para equipos como el Chelsea que pretenden realzar la energía de los músculos de los jugadores. 

Pero como hablamos, siempre y cuando esto suceda en deportes donde cuerpos atléticos sirvan de soporte a los mismos, la utilización de esta indumentaria estará más que justificada. La controversia surge cuando esa moda, suponemos que pasajera, llega a generar situaciones como las que viven los grandes ‘pesos pesados’ de la NFL.

Los partidarios de estos nuevos uniformes defienden que las críticas que reciben de estas grandes ‘moles’ humanas obedece simplemente a una mera cuestión de vanidad, de verse bien ante el espejo. Los detractores, de una incomodidad manifiesta: “Cuando se suda, y créeme que lo hacemos y mucho, da la sensación de que estos ajustadísimos uniformes encojen y estamos ‘estirándolo’ cada dos por tres. No son versátiles”, critican otros jugadores dentro de la NFL.

En definitiva, se resume todo a “¿Me ves gordo con este uniforme?” o realmente al ser tan ajustados en estos jugadores ‘big size’ provocan los efectos contrarios a lo buscado.