Los NY Red Bulls pagarán a sus fans si no insultan a los jugadores

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A grandes males, grandes remedios. Eso al menos es lo que parece haber pensado los dirigentes de los New York Red Bulls tras la seria advertencia recibida por parte de la MLS de que, en caso de continuar con el problema, tomarán medidas drásticas contra el club y sus aficionados.

La  Liga de Fútbol profesional norteamericano, la MLS, es una competición que en muchos aspectos se encuentra muy alejada de las grandes competiciones europeas. A pesar de cumplir en este 2013 ya la mayoría de edad, 18 años desde su creación, no escapa a nadie que las distancias respecto a las grandes ligas europeas es aún importante.
Sin embargo, no deja de sorprender como en su empeño por crecer, en muchos aspectos la MLS va ganando cada vez más terreno no sólo ya con respecto a otros deportes en los Estados Unidos, sino también comparándola con esas grandes ligas europeas. Así, para tratar de conseguir un espectáculo más limpio y transparente, la MLS publica las fichas de todos los jugadores, que son públicas, hecho que provoca que las diferencias entre los que más y los que menos cobran sea sensiblemente inferior a lo obtenido en las grandes ligas europeas. Pero lejos de quedarse ahí, desde la temporada 2011, la MLS multa a los jugadores que fingen faltas o agresiones con el objetivo de engañar al colegiado y ya desde este mismo año impone severas multas a los equipos, entrenadores y jugadores que presionan individualmente o en grupo a los colegiados durante los encuentros.
En los Estados Unidos tanto la MLS como las grandes operadoras han buscado cuidar el producto para poder venderlo. Y allí consideran a su soccer como un deporte con un potencial enorme que hay que cuidar pero sobre todo, como un espectáculo familiar que es vendible a toda la familia. Por tal motivo, y presionada por las grandes cadenas televisivas, que pretenden que el producto MLS no se desvíe de esa línea trazada de producto para toda la familia, elevaron a la liga una importante queja hacia los cada vez más frecuentes cantos e insultos racistas y homófobos que venían escuchándose durante los encuentros en los estadios por parte de los seguidores más radicales de los equipos, argumentando que los mismos incitan al odio y a la homofobia, y afecta a sus transmisiones, que como decimos buscan sean aptas para toda la familia.
Así, con el objetivo de erradicar esa violencia del fútbol norteamericano, la MLS remitió una misiva a los equipos integrantes de la liga en la que les manifestaba su preocupación por este tema, advirtiendo que, en caso de no corregirse a tiempo por las propias franquicias, se vería obligada a tomar cartas en el asunto con el único objetivo de no perjudicar a la propia marca MLS a nivel comercial.
Y dicho y hecho. nada más recibirla, varias franquicias se han puesto manos a la obra. Así,  el Real Salt Lake ha amenazado a sus seguidores con vetar de las gradas pancartas y confiscar megáfonos a través de los cuáles se profieran ataques sexófobos y racistas contra jugadores de su equipo o del equipo rival. Pero quizás la medidas más comentada estos días en los medios de comunicación haya sido la decisión de los New York Red Bulls, uno de los equipos más mediáticos de la competición, en el que militan jugadores de la talla de Thierry Henry, ha puesto en marcha una iniciativa en virtud de la cual,  y para evitar gritos y canciones que consideran inapropiados, abonarán 500 dólares a sus tres facciones radicales, los grupos Empire Supporters Club, Garden State Ultras y Viking Army, siempre que durante los encuentros no lleven a cabo los mismos, con la peculiaridad de que deberán cumplir ese compromiso durante cuatro encuentros consecutivos puesto que los abonos se realizarán en montantes de 2000 dólares.
Aunque muchos ven en el gesto un intento de poner puertas al campo, los especialistas consideran al mismo un paso más hacia adelante de la MLS por cuidar un producto con un enorme potencial. La temporada pasada, la asistencia media a un encuentro de la MLS fue de casi 19.000 espectadores, muy por encima de la asistencia que registraron deportes tan populares como el baloncesto de la NBA o el hockey sobre hielo de la NHL y, en todo caso, unos números muy similares a los que presentó una competición como la Ligue 1 francesa, por ejemplo. Todos saben que el producto vende y se vende. Y, en contra de lo que sucede en Europa, en la MLS son conscientes de hacia donde quieren llevar el producto. Quieren que sea un producto familiar, lo que supone un mayor campo de actuación para las marcas y firmas comerciales, un producto mucho más vendible, con un público potencial mucho más amplio y heterogéneo, y están decidido a que nada ni nadie pueda romper esas cualidades.