Los kits genéricos invaden los clubes esta temporada ante la crítica de los fans

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La voz de alarma se dio hace ahora varias semanas en España. La polémica la protagonizaba la firma norteamericana Nike, que hacía tan sólo unos meses, se había logrado quedar con el Athletic de Bilbao gracias a una cláusula del contrato de compra-venta de Umbro en la que se habilitaba a la marca de Oregon a quedarse para sí aquellas entidades que tuvieran acuerdo con la firma británica y que Nike considerara interesante retenerlos en su portfolio.

Así pues, después de conocerse la noticia, una de las grandes incógnitas que creó una enorme expectación entre los aficionados a la entidad bilbaína fue conocer cómo serían las nuevas elásticas de la marca norteamericana en el debut de ésta con los Leones del añorado San Mamés. Y entre rumores y filtraciones, más o menos acertada, llegó el gran día.

Un par de semanas antes de finalizar la temporada 2012/2013, el club vasco presentó, junto con la firma norteamericana, las camisetas que luciría el conjunto bilbaíno en la temporada 2013/2014. Se presentó en aquel momento, con bastante tiempo de antelación, para poder disputar con las mismas el último encuentro que se jugaría en el mítico estadio del Athletic, la conocida como La Catedral del Fútbol, San Mamés. Pero lejos de ilusionar, las nuevas camisetas fueron una auténtica decepción entre los aficionados, que esperaban un diseño al menos exclusivo de la camiseta sobre todo porque era el debut de la firma norteamericana en un club mítico dentro de la Liga española. Pero no fue así. Y Nike dio toda una sensación de dejadez y de desgana entre los seguidores del Athletic que vieron como su nueva primera equipación no era más que una copia literal de la elástica que habían utilizado durante esa misma temporada clubes de Primera División en España como su gran rival la Real Sociedad, o incluso de la Segunda División española, como el Almería. Pero no quedó ahí la cosa. Para colmo, y tal y como os contamos en MD, la segunda equipación era una copia literal de la que había estado utilizando durante esa temporada que estaba a punto de llegar a su fin por el conjunto británico del Everton, también vestido por Nike.

La decepción fue enorme. Y en aquel momento se dio el pistoletazo de salida, quizás sin saberlo entre los aficionados, a una tendencia que parece ser la común esta temporada en las grandes marcas: la de utilizar modelos no exclusivos, kits genéricos de catálogos, para la sponsorización técnica de los clubes deportivos. Como decimos, el asunto no era una cuestión circunscrita al ámbito exclusivo de los clubes de Nike, sino que su gran rival adidas también siguió los mismos pasos tal y como pudimos comprobar unos días después en el fútbol británico.

Y es que, como decimos, tan sólo unas semanas después, eran los aficionados del Hull City, equipo uniformado por la marca alemana adidas, los que ponían el grito en el cielo al comprobar que las equipaciones que la firma de las tres rayas había diseñado para la temporada que se avecina eran una copia literal de las que facilitó para equipos como el Bolton o el Sunderland. La decepción fue equiparable a la que en su día se llevaron los aficionados del Athletic con Nike.

Sin embargo, este aspecto no debemos considerarlo, sobre todo después del último caso presentado nuevamente durante estos días, como algo aislado sino más bien como una nueva estrategia de las grandes marcas a facilitar diseños exclusivos a los grandes clubes, los punteros de cada liga, dejando el resto sometidos a las replicas de sus catálogos. El último caso, como decimos, se ha vuelto a dar en el fútbol británico y en la marca alemana nuevamente. Y es que los aficionados al Fulham han visto como su nueva camiseta es idéntica a la que puedan presentar entre sus uniformes equipos como el Schalke alemán o el Celta de Vigo español.

Esta nueva estrategía marcada por las grandes marcas es un peligroso precedente del que, muy probablemente, saldrán perdiendo todos los actores de la escena: los clubes porque verán como uno de los productos, sus camisetas oficiales, que más importancia tenía en sus ingresos a través de la venta de las mismas pueden ver como éstos caen por desencanto de los aficionados con los diseños; los aficionados porque verán como la camiseta del equipo de sus amores no pasa de ser un simple modelo de catálogo de las grandes firmas de ropa deportiva y las marcas, sobre todo las marcas, porque aunque no dudamos de que sea una política estratégica concienzudamente estudiada, la imagen que transmiten es la de vagueza o dejadez a la hora de diseñar los diseños de los equipos a los que visten, con el daño que este hecho puede ocasionar a su imagen de marca.

Es evidente que el tema es complicado: es imposible pedir a adidas o a Nike que diseñe una camiseta en exclusiva para cada uno de los equipos a los que patrocina o viste. Sólo en Europa, adidas tiene más de 180 equipos profesionales a los que equipa mientras que las cifras de Nike no son para nada menores. El solicitar que se saquen de la manga 200 diseños exclusivos por temporada raya lo inimaginable y lo imposible. Pero eso es una cosa y otra muy diferente es que la tendencia, de aquí a los próximos años, sean camisetas de catálogo donde la única diferencia con la del club rival sea el escudo o el color, puesto que el diseño será el mismo.

Las grandes marcas, con esta política, pueden estar dándose un tiro en el pie en un negocio sumamente lucrativo para todas las partes interesadas. Y es que los números cantan. Tras los derechos de televisión, uno de los grandes puntales en los equipos proceden de sus camisetas, sobre todo por los contratos multimillonarios que las marcas están dispuestas a firmar con los clubes. Los casos más recientes, la renovación de adidas con el Chelsea o la llegada de Puma al Arsenal por poner tan sólo dos ejemplos, ambos logrados a base de talonario con contratos multimillonarios. Pero si las firmas comerciales están dispuestas a desembolsar esas cantidades a los clubes es porque el rendimiento que le pueden sacar al acuerdo es superior en números. Y, nuevamente, las cifras hablan por sí solas. En el periodo 2007-2012, Nike logró vender casi 1,5 millones de camisetas del Manchester United en todo el mundo, cifra similar a la que logró adidas con la camiseta del Real Madrid en el mismo periodo. Sólo basta multiplicar ese número por el precio de una camiseta y nos podremos hacer una idea de la suma resultante.

No parece, por lo tanto, que la decisión adoptada esta temporada por las marcas de ropa deportiva que visten a los clubes de fútbol sea la más acertada. Más bien, todo lo contrario. Pareciera como si no cuidaran el producto. Pero a buen seguro que si están adoptando esta postura, además casi de manera paralela y al mismo tiempo las dos grandes monopolizadoras del sector, es indudable que alguna razón de peso conllevará. Aunque con ello perdamos todos, clubes, marcas, y sobre todo, aficionados.