Los éxitos de España cambian las estrategias de las firmas comerciales

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Año 2008. La Selección Española gana, contra todo pronóstico y con un fútbol preciosista que se ha convertido en santo y seña del combinado español desde entonces la Eurocopa de 2008. Este hito, conseguir una Eurocopa después de más de 30 años de sequía europea, sin embargo, no fue motivo de satisfacción en toda España. Hubo sectores y compañías a las que el triunfo de La Roja les provocó un enorme perjuicio económico.

Por aquel entonces era muy común entre los aficionados españoles oir aquello de que “en cuartos, para casa“, aludiendo al complejo español que hacía que en toda gran competición, llegado el momento de la verdad, en los Cuartos de Final, la selección se volvía a España eliminada. Y fruto de ello, no eran pocas las compañías y empresas que en su estrategia de captación de clientes ofrecían mil y una atractivas campañas en caso de que España se alzara finalmente con el título.

Estas estrategias se basaban en agresivas ofertas condicionadas a que España saliera victoriosa, hecho que al final ocurrió, lo que provocó que tuvieran que cumplir con los clientes, por lo que tuvieron que hacer frente a un elevado coste. Más que ellas, las aseguradoras con las que contrataron las correspondientes pólizas de seguro por si este hecho, cosa casi impensable hasta entonces, ocurría.

Una de esas cadenas fue MediaMarkt, que prometió devolver el 25% del importe de los televisores vendidos durante el mes de mayo si España pasaba de cuartos de final. La empresa tuvo que abonar ese 25% del valor, lo que le supuso un enorme desembolso. Peor resultado le dio una estrategia parecida tan sólo dos años antes en Italia, cuando se comprometió a devolver el importe de las televisiones de plasma de 32 pulgadas o más si Italia se proclamaba Campeona del Mundo. Contra todo pronóstico, Italia ganó y la broma le costó a la compañía 10 millones de euros en devoluciones.

Para colmo, dos años después, durante el Mundial, MediaMarkt prometió devolver el importe de las televisiones, monitores y proyectores comprados en una determinada fecha en junio si España salía de Sudáfrica con el título bajo el brazo, algo que finalmente hizo, provocando unas indemnizaciones millonarias.

Estrategias parecidas siguieron en los años siguientes tanto MediaMarkt como Hyundai y otras compañías: campañas de captación de clientes basadas en agresivos descuentos o devoluciones que, debido al excelente rumbo de La Roja en los últimos años, no han traído buenas consecuencias para las mismas.

Ahora, dos de esas compañías, nuevamente, repiten estrategia para el Mundial de Brasil pero tomando sus precauciones. Así, ambas firmas, que han estado vinculando sus campañas al éxito de La Roja, ahora tratan de reducir el impacto que este tipo de estrategia tendrá para sus arcas. Y lo hacen de dos modos: o bien diversificando las selecciones entre las que hay que elegir para ser ganadores de la promoción o bien reduciendo considerablemente los premios a obtener.

Hyundai ha optado porque el cliente tenga que elegir por una selección para aprovecharse de una rebaja de una cuota por cada gol que marque la selección elegida. Además, la letra pequeña eleva el precio de los vehículos que se pueden acoger a la promoción, cubriendo con ello enormemente las arriesgadas propuestas que en torneos anteriores ponía en marcha.

MediaMarkt ha ido más a lo práctico. Quizás escarmentada por los continuos varapalos sufridos como decimos desde el año 2006 con este tipo de estrategias, ahora vuelve a ofrecer la devolución del dinero de los productos que compre el cliente pero siempre que acierte con el nombre de los dos finalistas.

Una prueba de cómo el éxito de La Roja ha cambiado incluso las estrategias comerciales de las grandes marcas.