Los Bulls le hacen un flaco favor a Derrick Rose

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Cuando el pasado sábado los Bulls de Chicago consiguieron una histórica victoria en Brooklyn que, contra todo pronóstico, apeaba de las semifinales de la Conferencia Este de la NBA a los Nets tras caer derrotados en ese decisivo séptimo partido, no todo fue felicidad en el seno de los de Chicago.

La noche del pasado sábado fue histórica para los Bulls que, nunca antes, en sus seis oportunidades anteriores, habían logrado ganar un séptimo partido de playoff que hubiera tenido lugar fuera de su ciudad. Y esto, que ya fue catalogado como histórico, se convirtió en una heroicidad después de que lo hicieran con un equipo mermado completamente por las lesiones y las adversidades, con Hinrich lesionado en su gemelo, o Robinson y Gibson víctimas de una gastronteritis después del sexto encuentro, o con Joakim Noah víctima de una fascitis plantar en el pie derecho, con la que jugó toda la serie.

Y sin embargo, nada de esto fue obstáculo para que estos nuevos Bulls superaran el enorme escollo que fueron los Nets. Desde ese momento, y dado el dramatismo de la situación, todos los focos se volvieron hacia el banquillo de los Bulls donde un trajeado Derrick Rose, con el alta deportiva para volver a jugar desde hace tiempo, seguía las evoluciones de sus heroicos compañeros desde el banquillo.

Y esta victoria, por contrario a lo que parezca, ha sido el peor desenlace que la estrella de los Bulls podía esperar. Además, el modo de conseguirla, con sus compañeros más que convalecientes de problemas físicos y arriesgando muchos de ellos por estar en el encuentro aún a sabiendas de poderse lesionar, ha vuelto a atraer para sí, todos los focos de la atención mediática hacia Rose en forma, esta vez, de enormes críticas.

La decisión del jugador de no volver a jugar a pesar de tener el alta médica hasta que no esté recuperado completamente desde el punto de vista mental que le permita alejar el miedo que tiene a volver a lesionarse está ocasionando un daño a su personal brand enorme hasta el punto de que la marca Rose está perdiendo brillantez a pasos agigantados. Y aunque ello pudiera parecer no preocuparle al jugador, tanto a los Bulls como a adidas sí que les tiene preocupados.

A los Bulls les preocupa su enorme inversión, más de 100 millones de dólares de contrato, para un jugador que no es capaz de superar mentalmente una lesión y del que nadie garantiza que vuelva a ser el que fue. A adidas, porque cada vez está más convencida que los 200 millones de dólares del megacontrato que le firmó jamás llegará a rentabilizarlos. Desde el punto de vista comercial, cada vez son más las marcas que dan por perdido al jugador mediáticamente hablando. En adidas hace tiempo que no han vuelto a dar muestras de apoyo al mismo con aquella campaña orquestada para no olvidar la marca ‘Rose’ entre los aficionados: The Return of Derrick Rose.

Y cada paso que dan los Bulls en los playoffs, es un paso atrás en la cotización de la marca Rose, que ve con desesperación, sobre todo de adidas, como su marca no sólo pierde brillo sino que se está convirtiendo en objeto de mofa a través de las redes sociales. El gran Derrick Rose ahora es conocido como ‘Porcelana’ Rose, por lo ‘delicado’ que dicen que es. Y cada paso atrás es una cifra de muchos ceros en el pasivo de las casas comerciales unidas al jugador que dificilmente recuperaran. Casi les tiene más cuento que los Bulls caigan cuanto antes en estos playoffs. La marca Rose está en juego. ¿Hasta cuando?