Los aficionados de los Dallas Cowboys piden a Obama que cese a Jerry Jones, su propietario

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Por muy increible que parezca, América es la tierra donde todo es posible. Y sólo pensando así se logra entender la fuerza de voluntad de un extenso grupo de aficionados de los Dallas Cowboys para solicitar del propio Presidente de los Estados Unidos algo inaudito. Hasta ahora.

Año 1989. Los Dallas Cowboys acaban una de las peores campañas de toda su historia, lo que lleva a su entonces propietario, Harvey Roberts Bright, a tomar una drástica decisión: poner la franquicia a la venta. En aquellos momentos, pocos eran los que daban algo porque apareciera alguien que desembolsara la enorme suma de dinero que ‘Burn’ Bright exigía por un equipo a la deriva cuyos malos resultados habían avocado, precisamente, a la venta de la franquicia a Bright. Sin embargo, para sorpresa de muchos, apareció.

Un hasta entonces desconocido hombre de negocios que amansó una inmensa fortuna con los pozos petrolíferos se interesó en la compra. Y no sólo se interesó sino que estuvo dispuesto a desembolsar los 140 millones de dólares que pedía Bright por la franquicia. Ese hombre no era otro que Jerry Jones, su actual propietario, que elevó la popularidad y prestigio de la franquicia hasta límites insospechados.

Nada más aterrizar, Jones tomó una de las decisiones más controvertidas que jamás haya vivido en la franquicia: despedir al hasta entonces único coach, el carismático e idolatrado entre la afición Tom Landry. Y a pesar de las enormes críticas que recibió y de la enorme desconfianza que su llegada provocó, a Jones no le tembló la mano y, además de despedir a Landry, tomó otra decisión más que controvertida: fichar como nuevo entrenador a un antiguo compañero de Universidad y por entonces entrenador de los Miami Hurricanes universitario: Jimmy Johnson. Sin embargo, el tiempo acabó dándole la razón y los éxitos comenzaron a llegar. Así, bajo la tutela de Johnson, los Dallas Cowboys consiguieron la Super Bowl en el año 1993 y 1994, tan sólo cuatro años después de la llegada a la franquicia. Además, en el año 1996, tras despedir a Johnson, nuevamente llega a las vitrinas de Dallas el ansiado trofeo.

Pero además de en lo deportivo, Jones encumbra a los Cowboys en lo institucional y en lo económico. Tanto es así, que ha logrado poner a la franquicia como la más valorada económicamente según Forbes, con más de 2.100 millones de dólares. Incluso puede permitirse el lujo de ‘jugar’ con la potencial venta de los derechos de naming rights de su estadio, cosa que aún no ha realizado.

Sin embargo, todo este excelente bagaje no es excusa para que los malos resultados que viene arrastrando la franquicia lo hayan puesto en el punto de mira de los aficionados, cansados y hastiados de las cada vez más recurrentes salidas de tono del propietario de los Cowboys y de su ‘peculiar’ manera de gobernar al equipo. Tanto es así, que un extenso grupo de aficionados ha remitido una misiva al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, informándole de la delicada situación que están atravesando y casi rogándole que interceda para poder echar de la franquicia a Jerry Jones, al que achacan una forma de dirigirla casi dictatorial y con toma de decisiones, la mayor parte de las veces, de espaldas a los aficionados.

La misiva, por increíble que parezca, ha llegado hasta el despacho presidencial aunque, todo hay que decirlo, dificilmente va a conseguir su objetivo. Sin embargo, ya han conseguido que en toda la NFL no se hable de otra cosa que de esta ‘peculiar’ petición de los aficionados de los Cowboys. A buen seguro que el propio Jones estará al tanto de la misma lo que puede llegar a determinar, por qué no, que el actual propietario de los Dallas Cowboys incluso llegue a plantearse su continuidad al frente de la misma. ¿Por qué no?