Lluvia de críticas a adidas por ‘forzar’ el regreso de Griffin III

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Dos jugadores. Dos ligas. Dos lesiones. Dos campañas y un sólo objetivo: el regreso a la actividad de estos deportistas cuanto antes. Detrás, entre bambalinas, un director de orquesta: la marca alemana adidas, a la que muchos ahora responsabilizan de estar detrás del apresurado regreso del quaterback de los Redskins.

Hace tan sólo unas semanas se producía el regreso estelar de la NFL, una de las competiciones que cuenta con mayor número de seguidores en todos los Estados Unidos en lo que se conoce como Week 1, la primera semana de competición. Hace tan sólo unas semanas, coincidiendo con el regreso de la liga, volvía a la misma uno de los jugadores con mayor progresión dentro de todo el football norteamericano, después de sufrir una importante lesión en la recta final de la temporada pasada. Hablamos del quaterback de los Redskins, Robert Griffin III.

El regreso, enormemente esperado por los aficionados, sobre todo de los Washington, puso todos los focos de la prensa en la vuelta a los campos de juego de un jugador ya de por sí enormemente mediático cuyas circunstancias motivó, como decimos, que su regreso estuviera rodeado de una enorme expectación, tanto entre los aficionados como entre los medios.

Hoy, tan sólo han bastado un par de encuentros siquiera para observar que, efectivamente, Robert Griffin III es, en la actualidad, una mala copia del rookie que debutó hace ahora apenas un año y que deslumbró con sus actuaciones en sus primeros encuentros con los Redskins. Y todo motivado por la lesión sufrida pero, sobre todo, por su enorme ansiedad por regresar a los terrenos de juego.

Robert Griffin III se lesionó de gravedad el pasado 06 de enero en el encuentro de playoff que enfrentaba a su equipo, los Redskins, en su propio estadio, contra los Seattle Seahwaks. En uno de los lances del encuentro, su tercer partido desde que sufriera un esguince en su rodilla derecha en el choque que había disputado ante los Baltimore Ravens hacía un mes, su rodilla gritó ¡basta! y Griffin cayó al suelo llevándose la mano a su rodilla derecha. Diagnóstico: desgarro
del ligamento cruzado anterior y del ligamento lateral colateral de su
rodilla derecha que precisa intervención quirúrgica que le mantendrá
alejado de los terrenos de juego, en las expectativas más optimistas, al
menos ocho meses.

Entre los lamentos del jugador, compañeros, entrenadores, equipo y aficionados, se encontraron también las quejas por la mala suerte de un invitado no previsto que veía, como en el plazo apenas de unos meses, dos de sus grandes estrellas, cual maldición, caían gravemente lesionados. Hablamos de la marca alemana adidas.

Tan sólo unos meses antes de la grave lesión de rodilla de Griffin III, adidas sufrió un enorme varapalo al ver como uno de los jugadores con mayor futuro dentro de la NBA, MVP de la liga en la temporada 2011, y protagonista de uno de los mayores contratos de patrocinio personal jamás firmado por la marca alemana, el base de los Chicago Bulls, Derrick Rose, caía gravemente lesionado. El diagnóstico, prácticamente el mismo: la estrella guía de los Chicago, se había roto el ligamento cruzado de
su rodilla izquierda. Se perdía lo que restaba de temporada y su
participación en los Juegos Olímpicos. Cuando cae lesionado Griffin III, Rose aún no había regresado a las canchas.

Derrick Rose. Robert Griffin III. Dos caminos paralelos. Ambos,
estrellas en sus equipos, iconos en la NBA y en la NFL y, sobre todo, un
elemento común: dos iconos mediáticos sobre los que la firma alemana adidas puso toda la carne en el asador por ellos y donde, como en un mal
sueño, tratan de que la luz que desprende su imagen no se apague y
caiga en el olvido en el imaginario colectivo de los aficionados al
baloncesto y al football.

Apenas un par de meses antes de la lesión de Rose, adidas rompía el
mercado al anunciar un estratosférico contrato con una de las rutilantes
y pujantes estrellas de la NBA, al que la marca alemana le ofrece un contrato de 13 años de
duración a cambio de 200 millones de euros. Casi al mismo tiempo, en el
universo NFL, adidas da otro paso al frente al arrebatarle a Nike a una
de las piezas más codiciadas dentro del panorama del patrocinio
deportivo: Robert Griffin III, una de las joyas más ambicionadas por los
equipos en el draft de 2012 y en el que se tienen puestas muchísimas
esperanzas de que se convierta, además de en todo un fenómeno mediático,
en el jugador del futuro dentro de la NFL. Aunque no se filtran los
datos, todas las fuentes hablan de otro megacontrato que le aupa al ‘Top Ten‘ dentro de los embajadores de la marca alemana.
En ambos casos, los dos acuerdos generaron no pocas suspicacias incluso
dentro de la misma adidas, donde un importante círculo las consideraba unas inversiones más que
arriesgadas al vincularse a dos jugadores por muy estrellas que fueran a
tan largo plazo y por esas cantidades.

Las inoportunas lesiones en ambos casos generó una profunda inseguridad
en la marca alemana que vio como corrían riesgo dos de las más grandes
inversiones en términos de sponsorización que jamás haya realizado.
Había que actuar rápido.

En el caso de la lesión de Rose, adidas exigió a su departamento creativo un esfuerzo adicional para
tratar de conseguir un único objetivo: minimizar al máximo las pérdidas
que, lógicamente, la ausencia del jugador de las canchas y, por ende, de
las primeras páginas hablando mediáticamente, iba a acarrear a la firma
alemana. Es decir, era necesario que el subconsciente de los
aficionados tuviera muy presente a Rose aún estando lesionado para que
la caída en las ventas del merchandising del jugador fuera la mínima posible. La campaña, “The Return of Derrick Rose”, que contaba todo el proceso de recuperación del jugador hasta su vuelta a las canchas. Pero ya con el alta en la mano, adidas se llevó otro enorme varapalo, pero esta vez procedente del jugador: no se encontraba mentalmente preparado para regresar a las pistas y pospuso, ante las presiones que recibió por parte de la prensa, aficionados y, no tan visiblemente, de la propia marca, su retorno hasta el inicio de la presente campaña.

En el caso de Griffin III, la marca alemana decidió repetir experiencia. Así, lanzó una campaña con el nombre “Blow Up”, en el que la firma alemana enviaba a
los aficionados un guiño afirmando que el jugador estaría disponible para
su regreso en la semana 1 de la NFL, allá por el mes de agosto, y que
activaba a través de las redes sociales bajo el hashtag #allweekfor1. Un
paralelismo total en la estrategia seguida con Rose para tratar, como en
aquel caso, que la marca ‘Griffin’ no cayera en el olvido. En el caso del mariscal de campo de los Redskins, adidas se encontró sin embargo una situación nueva, la inicial oposición del propio jugador a cumplir los deseos de la marca a estar en esa Semana 1, llegando incluso a manifestarlo en su cuenta oficial de Twitter, afirmando que sólo se comprometía a volver cuando él considerara que estuviera recuperado totalmente.

Sin embargo, esa oposición inicial no parece que fuera con demasiada firmeza porque desde aquel momento, el jugador hizo todo lo que estaba en su mano para volver en esa ansiada Semana 1. Y llegó la tan mencionada Semana 1. Y contra la opinión de muchos especialistas en ese tipo de lesiones recomendando a Griffin posponer su retorno, el jugador volvió a pisar un terreno de juego. El resto hasta hoy, las consecuencias que ahora dirigen todas las miradas hacia adidas y la presión que pudiera haber ejercido sobre el jugador bien directa o bien indirectamente como consecuencia de dicha campaña.

Griffin, en los encuentros que ha disputado, no ha llegado a ser ni la sombra como decíamos anteriormente del jugador que deslumbró la temporada pasada. Y hasta el propio Griffin, visto su pobre rendimiento, ha manifestado públicamente que no tiene la confianza necesaria para desplegar todo su juego sin temor a que pueda volver a lesionarse. Esto ha provocado una oleada de críticas que han dirigido su objetivo hacia la marca alemana, a la que culpabilizan de ejercer una enorme presión sobre el jugador que ha motivado en su vuelta en falso a los terrenos de juego.

Griffin y Rose. Dos casos paralelos. Rose decidió no volver cuando ya tenía el alta, coincidiendo con las semifinales de la NBA que su equipo disputaba ante los Heat. A pesar de tener el alta y las enormes presiones recibidas, Rose se mantuvo firme y, con el respaldo de compañeros y de su equipo, decidió no arriesgar y no volver hasta no estar mentalmente preparado. A día de hoy Rose ya ha afirmado sentirse totalmente liberado de sus temores a una nueva lesión que le atormentaban mentalmente y regresará con el inició de la nueva temporada de la NBA. Griffin no tuvo tanta fortaleza mental. Y volvió antes de tiempo, incluso en contra de las opiniones de muchos especialistas médicos. Las consecuencias se ven ahora y mientras, los focos de las críticas buscan a un responsable de las urgencias por volver del jugador. Y por ahora, todos ellos apuntan en una sóla dirección: la marca alemana adidas.