Lillard ya ha elegido: se quedará en adidas

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All Star Weekend de la NBA, 2014. Un rookie de segundo año, elegido por Portland en el Draft 2012, llama la atención de propios y  extraños en el universo NBA en el Fin de Semana de las Estrellas. Su nombre: Damian Lillard, que se convierte en uno de los pocos jugadores que actuó en todas las competiciones de dicho All Stars, y con éxito más que notable en todas ellas.

Lillard comenzó su participación el viernes en el que encuentro que disputaron los rookies de primer año contra los novatos del segundo, aunque podemos decir que su participación fue quizás la menos brillante de todas las competiciones en las que actuó. El sábado, sin embargo, le esperaba un segundo cometido. Fue uno de los jugadores que más brilló en el concurso de habilidades mientras que, aunque no venció en ninguno de los otros dos, el de mates y el de triples, su actuación, en boca de todos los especialistas, fue más que destacada, con intentos en el concurso de mates aque despertaron la admiración del público y con una grandísima actuación en el concurso de triples que le llevó a las puertas de hacerse con el título. Para finalizar su agitada participación en el Fin de Semana de las Estrellas, estuvo como reserva en el All Star Game, algo realmente sorprendente y prometedor para un novato de segundo año.

Y entre admiraciones y elogios, unos ojos que no dejaron de seguir ni un instante las evoluciones del joven crack de los Blazers: los dirigentes de la multinacional alemana adidas, que sin quererlo parecían haber encontrado al que podía ser el sustituto ideal del sempiterno lesionado de la marca, el base de los Bulls, Derrick Rose. El calvario de lesiones que lleva arrastrando Derrick Rose ha
provocado que su presencia en la marca se vaya desvaneciendo como un
azucarillo. El resto de estrellas de la firma de las tres tiras, como el
Dwight Howard o brillantes jugadores con potencial, como el español
Ricky Rubio, no parecen tener el suficiente peso como para que se
descarguen sobre sus hombros toda la estrategia de la firma para
recortar terreno a Nike.

Estaba decidido. adidas quería convertir a la nueva joya de los Blazers en el ansiado estandarte de la marca en la NBA, papel que iba a estar reservado a Derrick Rose, para lo cual firmó un importantísimo contrato de sponsorización con el base de los Bulls, el mayor jamás firmado hasta entonces por una marca con un jugador NBA, pero que las continuas lesiones han convertido en uno de los mayores fracasos a nivel de patrocinio deportivo que recuerdan en la compañía.

Lillard encarna todo lo que adidas busca en su sustituto: velocidad,
habilidad, rendimiento, carisma y, además, como en el caso de Rose, una
procedencia humilde que engancha con los aficionados. Al igual que el
crack de los Bulls, Lillard procede de una familia humilde, humildad que
le ha sido transmitida a su forma de ser fuera de las canchas, pero que
sin embargo se transforma en un duro jugador cuando tiene que defender
los intereses de su equipo en ellas. Justo lo que adidas viene buscando.
Con una imagen inmejorable (participa activamente en los servicios de
su comunidad), Lillard reúne todos los ingredientes necesarios para ser
el protagonista de una de esas gigantescas campañas comerciales que
tocan lo sensible y lo profesional a partes iguales a las que tan
acostumbrado nos tienen las grandes firmas de ropa deportiva. Y en
cuestión de números, el paralelismo entre ambos cracks durante sus dos
primeros años en la NBA es sorprendente, con unos números de elogio en
ambos.

Con Rose recuperado y con Lillard unido al crack de los Bulls, adidas podría tener razones más que solventes como para confiar en que la dupla comenzara a ser rentable en el medio plazo para los intereses de la firma
en el sector. Y si las cosas no salen según lo planeado con Rose, al
menos tendrían a Lillard más que listo para tomar el timón comercial de
la empresa dentro de este mercado.

Lillard era ya un jugador adidas. Con un contrato modesto, se había unido a la marca cuando su carrera comenzaba a despuntar. Sin embargo, casualidades de la vida, el año en el que se produce su despertar, deportivo y mediático, este 2014, adidas ve como el contrato con el jugador de los Blazers finaliza precisamente en este año. Y este, principalmente, era el principal obstáculo al que se enfrentaba la marca. Faltaba la decisión del jugador, que era el que tendría la última palabra.

Era momento de no precipitarse. Y el jugador y sus representantes lo sabían . A final de temporada, el jugador se convertiría en el particular agente libre
en el mercado de las zapatillas y tendría capacidad más que suficiente
para encarar la renovación con adidas, a la que pediría obviamente una
mejora en los emolumentos que recibe de la compañía alemana, o bien
dejarse seducir por los cantos de sirena que provenían de firmas como
Nike, Jordan, Reebok o la propia Under Armour.

Desde el primer instante, los representantes del jugador barajaban poner encima de la mesa para sentarse a negociar con adidas una cifra que rondaría los 100 millones de dólares en un contrato de varios años, algo que limitaba ya de por sí la puja a Nike y a la propia adidas.

adidas tenía un derecho en exclusividad de tanteo al jugador de 30 días que finalizó en el día de ayer, 01 de abril. A partir de ese momento, el jugador era libre para escuchar ofertas de Nike por ejemplo. Sin embargo, adidas no se ha dejado arrebatar al crack de los Blazers al que supuestamente sí habría ofrecido una cifra muy cercana a la que exigían los representantes del jugador, aunque nada ha sido confirmado aún salvo que Lillard seguirá vistiendo adidas en los próximos años y, además, será uno de los principales embajadores de la compañía en sustitución de Rose.