LiNing asiste al día mediático de Isinbayeva..con Nike

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Firmar uno de los contratos más importantes dentro del atletismo femenino a nivel mundial; lograr arrebatar a una de las estrellas del panorama mundial dentro del atletismo femenino a una competidora directa como adidas y desembolsar por todo ello casi seis millones de euros a la deportista para convertirla en una de las que más ingresos obtienen por patrocinio de una marca deportiva en todo el mundo, todo esto, no parecen ser argumentos suficientes para que, uno de los días más importantes en la carrera de la atleta, uno de los días más mediáticos, la misma aparezca uniformada por tu marca rival.

La historia de la saltadora de pértiga rusa Yelena Isinbayeva, con 28 records mundiales a lo largo de toda su carrera, en lo que se refiere a temas de marketing y patrocinio deportivo, es tan vertiginosa como sus increíbles saltos que la han coronado como la mejor saltadora de pértiga de todos los tiempos.

La mejor saltadora de la historia de la pértiga ha sido durante gran parte de su carrera un importante icono de la marca alemana adidas, que estuvo al lado de ella durante sus inicios y prácticamente hasta su gran eclosión mundial. Sin embargo, en el año 2009 se produce un hecho cuando menos desconcertante para muchos. Cuando todo el mundo auguraba una relación casi irrompible entre la musa rusa de adidas y la marca alemana (es más, en aquel tiempo adidas era sponsor técnico de la Federación Rusa de Atletismo, nada hacía presagiar que una de las principales estrellas de la misma, Isinbayeva, abandonara la marca que abanderaba tanto a su Federación como a ella personalmente), la atleta sucumbe a los cantos de sirena procedentes de la compañía china Li-Ning, que ponía encima de la mesa un supercontrato para tratar de convencer, como finalmente así fue, a la deportista para que abandonara la que había sido su casa hasta ahora, adidas, para incorporarse a la marca china como finalmente así fue. La culpa, los casi seis millones de euros que la compañía asiática iba a abonarle por los cuatro años de contrato que iba a firmar, desde ese mismo 2009 hasta el año 2013.

El movimiento de Li-Ning, catalogado entonces como maestro por los especialistas del sector, provocó una importante vía de agua en las relaciones de adidas incluso a nivel federativo pues, aunque jamás se llegó a confirmar este extremo, muchos vieron la salida de Isinbayeva hacia Li-Ning como el principio del deterioro de las relaciones de adidas con dicha Federación, a la que muy probablemente achacaba que no hubiera presionado más a su deportista para que se quedara con la marca alemana. Así las cosas, adidas finalmente acabaría abandonando a la Federación Rusa de Atletismo que actualmente está equipada por su gran rival, la firma norteamericana Nike.

En este escenario llegamos al día de ayer, con la celebración de la final de salto de pértiga del Mundial de Atletismo que estos días se está celebrando precisamente en Rusia, y donde todos los focos estaban fijados en, nuevamente, la atleta rusa. Y no sólo por conocer cuál sería su rendimiento deportivo, que también, después de sus fracasos en los Mundiales anteriores a los que asistió, sino porque ya había anunciado que esa competición supondría un punto y aparte en su carrera deportiva pues se retiraría para conseguir otro objetivo, esta vez a nivel personal, ser madre y cuidar de su hijo, aunque dejó una puerta entreabierta a volver en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Todo ello provocó, como decimos, que todos los focos de la atención mediática recalaran en la atleta rusa con lo que su repercusión, a nivel mundial, sea cual fuere el resultado de su actuación deportiva, en la que finalmente se alzó con el oro para más realce de su imagen, se multiplicaría exponencialmente. Y ese día, uno de los más importantes de la carrera deportiva de la mejor pertiguista de todos los tiempos, la compañía que la convirtió en una de las atletas mejor pagadas a nivel comercial de todos los tiempos, la firma china Li-Ning, veía sin posibilidad de hacer nada, como en todas las fotografías que aparecen en los medios en el día de hoy que tienen como protagonista a Isinbayeva, llevan impresas el logotipo de Nike en su uniforme en virtud del acuerdo que tiene la Federación Rusa de Atletismo con la marca norteamericana y que ‘obliga’ a los integrantes del equipo ruso a vestir ropa de la marca en sus participaciones a nivel de seleccionado nacional.

Una historia de derechos e intereses que han visto que los casi seis millones de euros que ha pagado Li-Ning a la rusa durante estos años de relación no han servido para que el día más importante y mediático de la carrera de la atleta rusa, la marca asiática haya tenido que ceder el espacio reservado en el uniforme de la saltadora a la firma Nike por una cuestión de prevalencia de derechos de la Federación sobre sus atletas y se haya tenido que conformar con que la saltadora llevara, al menos (menos es nada) calzado Li-Ning en la cita más importante de su vida.