Las marcas de Cristiano temen la Maldición del Balón de Oro

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Las marcas de Cristiano temen la Maldición del Balón de Oro
  • Ningún ganador del Balón de Oro del año anterior a la cita Mundialista ha acabado haciéndose con el título de Campeón del Mundo con su selección
  • Cristiano Ronaldo tiene tras de sí a firmas de la talla de Nike, Fly Emirates o Samsung, muchas de las cuales han basado su estrategia para Brasil 2014 en el crack portugués

Considerado por todos como un auténtico crack dentro del mundo del fútbol, Cristiano Ronaldo lo es, además, fuera de los terrenos de juego. En el ámbito comercial y de negocios, su figura mueve millones de euros cada año; es uno de los deportistas con mayor capacidad comercial según los últimos estudios para este año 2014 y las casas y firmas comerciales hacen cola para tratar de unir su marca a la imagen del jugador. Y sin embargo, en este 2014, año mundialista, donde todas las firmas que rodean al luso tienen esperanzas de que el crack portugués alcance con su selección las mayores cotas para conseguir una mayor repercusión de sus respectivas marcas, un temor se cierne sobre ellas.

13 de Enero de 2014. Los dos grandes cracks que han dominado el mundo del fútbol a nivel mundial en los últimos años, el argentino Leo Messi y el portugués Cristiano Ronaldo, se disputan una nueva edición del galardón, un galardón que tiene un especial sabor en este 2014 por coincidir en año mundialista. Finalmente, los votos se decantan hacia el internacional portugués del Real Madrid, que es elegido como Mejor Jugador del Mundo del año 2013. Todo el entorno del portugués celebra la elección. En el del argentino, después de conseguirlo de manera consecutiva en cuatro ocasiones, las caras son un poco más largas.

Y sin embargo, para sorpresa de todo el mundo, el mismo día, en la edición digital de uno de los diarios deportivos más prestigiosos de la patria del crack del FC Barcelona, el Diario Olé, se habría con un explícito y enigmático “Mejor así, Pulga“, junto a una foto de un vencedor y emocionado Cristiano Ronaldo recogiendo el trofeo de la mano de Pelé.

El gesto fue objeto de polémica incluso en la propia Argentina aunque en el artículo el diario daba su explicación. Sin embargo, como decimos, sobre todo en las redes sociales, se achacó al diario deportivo incluso el calificativo de antipatriótico al alegrarse de que no lo ganara Messi. Y nada más lejos de la realidad. Esa alegría respondía a otro deseo, mucho más colectivo, que en el diario siempre tuvieron muy presente y que ahora atemoriza a las marcas del portugués: hablamos de La maldición del Balón de Oro.

Ya sea superstición, leyenda urbana o una simple coincidencia, lo cierto es que esto de las maldiciones dentro del mundo del deporte es algo que da para mucho. Las hay de todos los gustos, colores y condiciones y, paradójicamente, por increíble que parezca, acaban por cumplirse. Que se lo pregunten sino al Benfica portugués, que hace ya más de 50 años lucha contra la Maldición de Bela Guttman y que vio como hace apenas una semana volvía a perder otra final europea, esta vez, frente al Sevilla, algo que ha hecho crecer la incertidumbre entre las firmas que patrocinan al astro luso ante el temor de que finalmente, nuevamente se cumpla la Maldición del Balón de Oro.

La Maldición del Balón de Oro es una de esas supersticiones que, se quiera creer en ella o no, lo cierto es que se cumple desde su creación. Así, cuando en 1957, un año después de la creación del galardón, el español de origen argentino Alfredo Di Stéfano se hacía con el trofeo de esa segunda edición, pocos auguraban que estaban ante el inicio de lo que muchos años después se conocería como la Maldición del Balón de Oro, una maldición que pesa sobre el que gana el trofeo que le acredita como mejor jugador del año anterior a aquel en que se celebra el Mundial. Así, Di Stéfano ganó el que le acreditaba como Mejor Jugador de Fútbol del Mundo del año 1957. Tan sólo un año después, en el Mundial de Suecia de 1958, su selección, España, no logró ni tan siquiera clasificarse para dicho torneo. Se daba paso así a una maldición que se ha ido cumpliendo a rajatabla Mundial tras Mundial: Omar Sivori lo ganó en 1961, hecho éste que no sirvió para que su Italia natal hiciera un digno papel en el Mundial del año siguiente, en Chile´62. Las siguientes ediciones del Mundial, Inglaterra´66, México´70 y Alemania´74 vieron como los ganadores del trofeo del año inmediato anterior a la celebración de la Copa del Mundo, esto es, Eusebio en 1965, Gianni Rivera en 1969 y Johan Cruyff en 1973, no contribuyeron a que sus selecciones respectivas (Portugal, Italia y Holanda) se alzaran finalmente con el título de Campeonas del Mundo.

En el Mundial de 1978 asistimos a otro caso Di Stéfano. El vencedor del Balón de Oro del año anterior, 1977, fue el danés Allan Simonsen, cuya selección no accedería finalmente al Mundial que se disputó en Argentina. Rummenige, que se hizo con el trofeo en 1981, estuvo a punto de llevar a Alemania hasta lo más alto del Mundial de España, aunque cayó en la final ante Italia, mientras que Platini, ganador del título en el 85, sólo ayudó a que Francia acabara tercera en el Mundial de México 86.

A partir de aquí, la maldición se agravó. Van Basten, ganador del título en 1989, llegó al Mundial de Italia en 1990 como uno de los grandes goleadores del mundo. Se fue del Mundial sin conseguir ni un sólo tanto y con Holanda fuera incluso de semifinales. Roberto Baggio, ganador en 1993, falló el penalti decisivo en la tanda final ante Brasil y Ronaldo, ganador en 1997, cayó estrepitosamente con Brasil en la Final del Mundial de Francia ante la anfitriona, donde el brasileño fue protagonista incluso por sus problemas de corazón que a punto estuvieron de retirarle de la alta competición.

Ya en pleno siglo XXI, la maldición continuó. El primer ganador antes de un Mundial en este siglo, el inglés Michael Owen en 2001, llegaba al Mundial de Corea y Japón como uno de los grandes realizadores a tener en cuenta del torneo. Se fue de él con tan sólo un gol a su favor y con Inglaterra eliminada en cuartos de final. Al Mundial de Alemania de 2006 llegaba Ronaldinho con la vitola de Mejor Jugador del Mundo del año 2005, aunque su selección corrió la misma suerte que la inglesa cuatro años antes.

El último ejemplo vivo de esta maldición se vivió con Leo Messi en el Mundial de Sudáfrica de 2010. En el año 2009 el argentino lograba el primero de sus cuatro entorchados que le acreditaban como Mejor Jugador del Mundo. Tan sólo un año después, en el Mundial africano, Argentina caía eliminada en cuartos de final con Alemania.

Tras todo esto, la portada del Diario Olé, “Mejor así, Pulga” adquiere pleno sentido. Cristiano Ronaldo es uno de los deportistas con mayor capacidad comercial del mundo. Su rendimiento sobre el terreno de juego y su imponente físico le ha convertido en un auténtico imán para las marcas que anhelan tener al portugués como uno de los embajadores de sus productos. Elegido como uno de los personajes públicos más influyentes del mundo (el más influyente de entre todos los deportistas), es capaz de generar más dinero fuera de los terrenos de juego, en el mundo de los negocios gracias a sus contratos personales, que lo que recibe de ficha de su club, el Real Madrid que le paga algo más de 17 millones de euros por temporada. Firmas como Nike, TAG Heuer, Fly Emirates o Samsung, se agolpan en su extenso portfolio de marcas que tienen al luso como principal embajador. Y sin embargo, ven como uno de los motivos de mayor alegría de la carrera del portugués, la consecución de su segundo Balón de Oro, amenaza el éxito de CR7 y de Portugal, y por ende, de dichas marcas, en el Mundial brasileño. Hay incluso quién afirma que las lesiones que están lastrando al jugador en las últimas semanas, finalizando la temporada con su club y a punto de embarcarse para el Mundial, es un preludio que avisa de que la Maldición del Balón de Oro está más viva que nunca y ya comienza a aparecer.

Superstición, leyenda urbana o simple casualidad. Lo cierto es que nadie que ha ganado el Balón de Oro que le acredita como Mejor Jugador del Mundo en el año anterior a la celebración de un Campeonato del Mundo, ha conseguido brillar con luz propia en el torneo. Las marcas lo saben y están preocupadas. Y mientras, el Diario Olé sigue gritando a quién le quiera oir “Mejor así, Pulga“.