Las mangas siguen en el ojo del huracán

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Si algo le faltaban ya a las criticadas mangas de la multinacional alemana adidas con las que pretendía revolucionar el mundo de los uniformes en un deporte como el baloncesto, era el típico toque de humor hiriente, fina ironía, que amenazara con convertir poco menos que en solfa un proyecto al que adidas, con la permisibilidad y el visto bueno, para muchos injustificable e inexplicable, de la NBA, ha dedicado tiempo, esfuerzo pero sobre todo, dinero, mucho dinero.

Y mucho dinero más que nada en campañas de implantación de los nuevos diseños en la mente de los aficionados, pero olvidándose de, no lo olvidemos, los principales protagonistas: los jugadores.

Así, hace tan sólo unos días recogíamos el enorme varapalo que adidas recibía para sus ya conocidísimas mangas: las estadísticas de LeBron James, un dato lo suficientemente objetivo que vienen a demostrar que las quejas que el faro guía de los Heat realizaba hacia las mangas estaban más que justificadas y no respondían al hecho de que fuera embajador de Nike, tal y como argumentaba adidas, sino que su rendimiento en los encuentros en los que el crack de Miami ha disputado con las mangas baja considerablemente con respecto al resto de encuentros en los que no las usa.

Se cortaba así, de raíz, un argumento más de una vez utilizado por adidas para tratar de restar valor a las críticas procedentes de los jugadores: su pertenencia o no a marcas y firmas rivales de los alemanes. Sin embargo, lo que hasta ahora no había recibido, al menos como un elemento preocupante, eran las comparaciones irónicas que amenazan a sumarse a la corriente crítica con las prendas.

Así, Jarret Jack, uno de los NBA que tuvo el honor de probar en las canchas las nuevas prendas en primicia la temporada pasada cuando la pusieron en juego por primera vez los Golden State Warriors, ahora enrrolado en las filas de Cleveland, ha lanzado unas críticas que amenazan con convertirse en el embrión contra el que tendrá que luchar adidas a partir de ahora para evitar que esta tendencia se propague: la ironía.

Así, Jarret Jack se ha sumado a la corriente crítica con las prendas de adidas pero tirando de la fina ironía, comparando a los jugadores que les toca usarlas con los policías de playa que pueden verse en más de una costa norteamericana: “Parecemos policías de playa, esos que van con las bicicletas, camisetas de manga corta y esos pantalones cortos que les hacen tan peculiares“. Además, ha criticado duramente que, con las mangas, adidas está obviando una cuestión clave: será necesario personalizar cada camiseta en función del jugador: “Están cometiendo un error de principiante. No puedes hacer la misma camiseta a LeBron que a Durant sólo por el hecho de que midan parecido. La embergadura del brazo de LeBron nada tiene que ver con la de Durant“, sentenció.

Se abre así una nueva vía de agua en un proyecto que no ha comenzado muy bien este año 2014 y al que el actual comisionado de la NBA, Adam Silver, se encargó de arrojar más gasolina al fuego afirmando que sólo se implantarían si había consenso entre todas las partes en la NBA y, sobre todo, siempre que los jugadores las admitieran.